13.5.12

El buey de Rembrandt


    Para mi amiga Isabel Huete

me gustan los beatles en el tejado haciendo un salmo
la literatura rusa
el olor a gasolina
los posos del café
el cielo antes de que rompa la lluvia
me hago cargo de que no puede estar uno la vida entera
en estas distracciones
la vida cobra sus tasas
hilos de luz que pueblan los días
la noche los deshilacha
el tiempo es el buey desollado de rembrandt
lo ves a diario aunque no lo veas nunca
tampoco vi a los beatles en el tejado de apple
tocaron get back
scotland yard censuró el concierto
siempre hay alguien que te estropea la fiesta
a veces no sabe uno a qué atenerse
si al sentido común o al correr de la sangre


3 comentarios:

Isabel Huete dijo...

¡Graciaaaas por esa dedicatoria! Pero no me convencerás... Me gusta tu poesía, he leído cosas tuyas estupendas; también relatos. Pero lo que de verdad me encandila es cuando "centrifugas" sobre las cosas nuestras, tuyas, de cada día. Sólo confío en que vuelvas a tropezar en esa piedra de la que, por arte de no sé qué "barrunteo", te has desprendido y a los demás nos has privado del placer de recogerla. Pendón... Jajajaja

Ramón Besonías Román dijo...

Es curiosa la sinergia que impone este tiempo pre estival. El amigo Joselu, tú y el que escribe coincidieron en desgranar su concepto del descanso, si es que existe.

En cualquier caso, lo único claro y distinto es que Cronos devora a sus hijos, uno a uno y de golpe, sin contemplaciones.

Juan Herrezuelo dijo...

Y sin embargo sabemos (chisst, lo sabemos) que la vida entera y vera cabe holgadamente en esas distracciones, y que el cuerpo en canal del buey de Rembrandt posee la eternidad incorrupta que nos negaron los dioses: virtudes del óleo que al barro escapan.