7.3.12

Caballos ciegos / La poesía de Yuyutsu R.D. Sharma





Sherma es un poeta de origen nepalí, que escribe en inglés poemas universales. Turba la limpieza de su poética, su voluntad de escribir atado al paisaje, a la cultura que ha recibido, pero sin prescindir de cierta sensibilidad occidental, influenciada por todas las lenguas y por todos los -ismos. Leído el libro me arranqué a escribir estos poemas. Salieron como se leen. Como si ya estuviesen dentro y yo únicamente los hubiese liberado. Hacía tiempo que no escribía poesía. Esto es lo que Sharma ha provocado en este poeta vaguísimo.





Los días de la pureza
En los ojos del caballo está la tormenta que sacudió el cielo de las primeras montañas.
En el vientre del fuego está el asombro del primer quemado.
En el sueño de una virgen están los nombres de todos sus hijos.
En el semen de un dios están la fiebre y el vértigo de todas las criaturas.
En un bazar secreto de un pueblo inaccesible, en una de las laderas de la cima más alta del cosmos, está el nombre exacto de Dios, pero es un pueblo de ciegos y la palabra dios está prohibida.
En la panza de una ballena está la mećanica celeste y el llanto de los bufones.
En la palma de la mano del hombre más pobre del mundo está el oro de las palabras y el oro de los besos.
En el aleteo de las mariposas de los bancales está el mapa del tiempo y el hondo dibujo de la luz pura.
En la memoria del poeta está la lluvia que azotó los patios de la antigüedad.


Los días de la mugre
Está el viento barriendo las palabras obscenas que ocupan las calles del primer mundo.
En las afueras, en donde la respiración poderosa de la tierra aviva el aire y lo encabrita de júbilo, allá en donde el poeta es el emperador de las constelaciones, el hambre no existe, pero los agoreros escriben su mantra y las fuerzas del orden asaltan las tertulias y queman las actas de la alegría recién izada.
Días viciados, días de galernas del alma amancebada y promiscua, ah tú gran poeta de las alturas blancas, tú sabes que en la noche las criaturas vuelven a su estado primordial y sueñan con el polvo de las estrellas y con los labios que se sacian en lo más húmedo del sexo, ah tú hermano humilde que paseas Amsterdam y ves putas que son princesas con cuatro gotas de carmín metafísico en la punta iridescente del alma.

Los días cósmicos
Algo flota en el aire que no es en esencia lo que respiramos y lo que se ahonda y nos perfora y, cercándonos, nos alimenta y eleva. Algo en absoluto aprehensible, de lo que nada sabemos y de lo que casi nada se confía en que podamos saber porque el aire, en el aire al que los perros ladran, no hay piedad ni hay consuelo. Solo hay un centinela voraz. Un vigía milenario. Un dios rudimentario y caprichoso. Un hijo de la gran puta con una saco de metáforas y un libro de encantamientos y de prodigios. Pero los pobres oyen los ladridos en mitad de la noche y el azar conversa con la razón y le pisa el cuello hasta que sangra. El cielo ha ardido. Los milagros suceden siempre en el corazón. Un extravío de caballos bajo la tormenta sacude el cielo de las primeras palabras.




posdata:
Gracias, Manolo. Nos estamos convirtiendo en sherpas.


13 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso Emilio, gracias a tí también.
Segu

Adriana Hernández dijo...

Precioso, coincido con Segu.
Me atraen los caballos como útil poético. Es más, estoy obsesionada con ese animal y con todo lo que significa, aunque no haya visto de cerca, lo suficientemente cerca, ninguno en mi vida.
No conocía a este poeta, del que ya he leído algo en la Red por tu escrito, magníficos los poemas. Ahora mismo voy a coger y poner en Favoritos este Espejo de los sueños. Gr-acias.

Manolo Delgado dijo...

Tremendo. Realmente impactante, Emilio. Me queda tan lejos y tan desconocida esta poesía, pero me ha sorprendido tanto...

No tengas duda que tendré que leer, releer con calma esta entrada tuya en el espejo, que de verdad me ha sorprendido.

Emilio Calvo de Mora Villar dijo...

Gracias a ti, amigo. Siempre.

Los caballos vienen bien a la poesía. Se avienen a la escritura metafórica. Gracias por los comentarios, Adriana.

Recibí este libro como regalo y ha sido leído, con placer, y releído. He escrito estos poemas con muchísimo pudor. Lo interesante no son estos míos sino entrar en el libro de Sharma. Cosmopoética editó un libro magnífico, Manolo. No lo dudes.

Un abrazo.

Julia Ceballos dijo...

Son tuyos. Yo pensaba que los poemas eran de Sharma. De verdad que se confirma lo que ya pensaba, que eres un poeta como la copa de un pino cordobés. Hay muchos pinospor tu tierra, Emilio?

Gracias por enseñar al poeta nepalí. Estamos mal acostumbrados y solo nos miramos nuestro ombligo, los poetas locales y alguno que recibe un gran premio y sale en el telediario.

Un saludo.

Ku dijo...

Celebro los poetas vagos y los poetas del Nepal que no conocía, pero sobre todo celebro la poesía, la escriban vagos o la escriban fértiles. Celebro todo eso y por eso te doy las gracias. Se ve que has hecho algo grande abriendo a tus lectores un poeta que no se conoce mucho. Otra vez_ Gracias por ello, Emilio.

Ana dijo...

Mi marido sostiene que en la filosofía oriental está la salvación del occidente ya quemado por el capitalismo y los mcdonald's, pero yo no pienso como él y creo que el mundo oriental está igual de quemado, pero hay bastiones de luz. Un beso.

Miguel Cobo dijo...

En el laberinto de tu oído suena el viento cálido de un saxofón de Nueva Orleans.

Abrazo, mon ami.

Ramón Besonías Román dijo...

Tomo nota del libro. Lo desconocía.

A propósito de caballos, ¿viste la última de Spielberg? Me dio dentera el trailer.

Pepe Briones dijo...

Hace falta poesía en estos tiempos de crisis; la de Sharma, que no conocía, me parece perfecta. Buenos poemas has escogido. Un saludo cósmico...

Isabel Huete dijo...

Pues bendito Sharma que te ha hecho escribir versos tan hermosos. Se agradecen de corazón.

Elena Arjona dijo...

Debemos salir de nuestro caparazón, incluso el poético. Hay mundos maravillosos en las letras de afuera. Las orientales, increíbles. Tus versos a la menra de Sharman, increíbles también. Cómo puedes. Eres un poeta sensible como pocos.

Diego Lino dijo...

Excelentes poemas, sobre todo el primero. Saludos desde Perú