26.9.11

el vértigo y luego la fiebre

oscuramente: también aquí la sed, el depósito antiguo de las palabras: el verbo al que alegremente le extirpamos la flor y el vuelo y queda en fuego manso, en la liberada costra que un día fue cáliz: el ángel dio un aviso: la luz se astilla: la sombra proyecta pájaros: todas las almas acuden: se instala la suprema evidencia de que algo verdaderamente importante va a suceder y vamos a estar enmedio: tengo desde anoche una fe absoluta en mis extremidades: tengo las certezas que nunca tuve: viene Dios esta tarde de septiembre todavía fogoso y me busca: un extravío de tristeza: hay tramas de muerte en la herida recién abierta: lo vamos a llenar todo de amor: manso amor: la cópula perfecta entre el alma y la tierra: el cielo mismo a caballo de mis palabras: los vivos mirando la boca de la muertos: buscando la sílaba exacta tras la que la divinidad esconde su trampa antiquísima: y otra vez se enciende la memoria: trae ayer desparramado: eco: las puertas de entonces: mansiones para el júbilo: creo en la vida: creo en las horas frágiles del día: en el camino humano donde la nieve cede al peso invisible de la mirada: creo en la gracia y rectamente procedo a notificar bajo notario su existencia: los poetas están en guardia: alerta la palabra: el tiempo hasta muy tarde anoche en las alas del texto: labor de amor: vivo sin sed: mi mayor dolor es saber: acometo la empresa del olvido: se me niega el páramo: el río asciende la noche: se me oculta la luz: todo es tangible: vagamente íntimo: en la sombra el gesto de ir a vivir sin que nada nos aturda: vivir así transparente: hondo: eco: abismo: el regalo efímero de entendernos: sí, el vuelo manso del verbo sin contaminar: el verbo autista: el verbo considerado el principio motor de la carne: luego vienen los profetas, los salmos, el monocorde ripio de las almas que buscan un lugar arriba en el cielo perfecto de la salvación: luego vienen los dueños de las horas: saquean lo que ven: nada queda libre: sólo hay muerte: iglesias vaciadas: la dulzura del credo convertida en óxido: apocalipsis: el sueño de los perversos: todo lo que no se dice acaba por mordernos: tengo una fe absoluta en mis extremidades, en el miedo que me conquista el pecho y hace que mi corazón se desboque, se astille, se incendie: mirad el corazón astillado, el músculo convertido en objeto vintage, el vértigo hecho fiebre y luego la fiebre volada al aire antiguo de los ojos que lo miran todo y a todo le extraen luz y en todo encuentran sombra: los ojos con vocación de bisturí, los ojos del artista que son los ojos del mundo, los ojos izados como un veneno cósmico: he aprendido a nombrar la dicha en las palabras

6 Indicios de vida exterior:

Miguel Cobo dijo...

El río asciende la noche...Y desemboca en la noche oscura del alma. Has abierto la cuarta vía mística: la fluvial, mon ami. Todo fluye entre el vértigo y la fiebre.

Marta dijo...

Fe en el escritor que ve lo que los que no escribimos no sabemos mirar.

J. G. dijo...

la negatividad de los expuesto es lo mejor

Orbel dijo...

La excentricidad del autor es lo que trasciende

Anónimo dijo...

Corrijo a los 2 comentaristas anteriores: es la excelencia... Habla el conocimiento, la experiencia emiliaNENSE...

mariipaz dijo...

Fe...