18.7.11

La música invisible



¿ No creen ustedes que si arriman lo suficientemente el alma o el oído o la voluntad invisible de las empresas imposibles podrán escuchar lo que cantan Louis Armstrong y Velma Middleton? Es Summertime. Les juro que he puesto toda la fe del mundo en el empeño y me han salido de la negritud de la foto palabras sueltas (... and the living is easy... ) y hasta una trompeta descarrilando notas en ese aire negro y puro. Decía Woody Allen que la única fidelidad que iba quedando era la de los equipos de música. Los de alta gama. Esta fotografía es de una gama altísima. No precisa una restitución audiófila, uno de esos aparatos descomunales que reproducen hasta el zumbido de una mosca que se cruce en el juego de micrófonos del estudio de grabación.

A nosotros, los feligreses, nos interesa el alma. Está ahí, precisa, cómplice, pidiendo que se obre el prodigio de la belleza. Louis y Velma ya la han empezado. Si acercan un poco más la cabeza a la pantalla podrán escucharlos. ¿Oyen ya? Cuidado, no vayan a distraerles. Apaguen los móviles. Cierren los ojos. No hagan que se malogre por no haber realizado el esfuerzo suficiente. Si a la primera no lo consiguen, no desistan. Si un variado número de empeños no dan resultado es que no escuchan la música invisible. Yo mismo soy incapaz de escuchar cosas que otros, más en sintonía, registran sin aparente trabajo. Uno, al fin y al cabo, sólo escucha la música invisible que quiere. Para casi todo en esta vida hace falta una brizna de asombro, un hilo de extrañeza. Una vez extrañados, embutidos en ese traje fantástico, el corazón está razonablemente capacitado para escuchar la música invisible del cosmos, el pulso de las estrellas, el latido más diminuto de las cosas. Lo de elegir Summertime tiene su devoto destinatario.

7 comentarios:

el hijo de tm dijo...

Por amor de Dios y de todos los ángeles del cielo, la belleza hoy es negra, negra como un túnel, negra sin poder ser más negra. Viva el jazz. Lo he oído claro que sí, Emilio. Se oye de puta madre, con perdón. Leído el escrito, puesta la oreja... y corre la sangre por las venas al ritmo de suuumertiiimeeeee.... Guau.

Anónimo dijo...

Juan Villodre:
Palabras mayores, Summertime.
Es el salmo favorito de los feligreses que dices.
Saludos.

Juan Herrezuelo dijo...

Louis y Velma son un solo cuerpo iluminado que abre sus brazos a la feligresía, un brazo de él y un brazo de ella, y sí, es audible bajo el peso de las sombras la carraspera de inmensa sonrisa de uno y la voz algodonosa de la otra.

Ana dijo...

Veo lucecitas de colores y me has transportado a la calle Bourbon o a la 54.
Sin acercar la cabeza a la pantalla, vaya que me de un zumbido y me quede en el sitio.
Grande Emilio.

Miguel Cobo dijo...

Me doy por aludido.Cierro los ojos, me aíslo del mundo y afino y depuro los canales semicirculares, el conducto endolinfático, el utrículo, el vestíbulo, el caracol (¡oh!,¡el caracol!) y la trompa de Eustaquio, para que todo ese summertime glorioso se eternice en mi oído. Interno.

Sólo un amigo puede entender esto (por eso aquí no se excluye a nadie).

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Veo que oyeron. Después de oír, escucharon.

Anónimo dijo...

Precioso