17.7.11

El hombre que no tenía principios


 I
Sin el bigote pintado y el gran puro, borrada la sonrisa burlona, Groucho Marx no es Groucho Marx o no, al menos, el que recordamos por las películas. No es el galán zarrapastroso ni el ocurrente verbal. En realidad no he conocido otro que haya ametrallado más frases memorables. Da igual que se desajusten y no exista contexto al que arrimarlas. Valen sin considerar a quién se las decimos e incluso valen al margen de la conversación en la que las colamos. Del bueno de Groucho guardamos siempre escenas antológicas en blanco y negro. Atesoramos diálogos que no precisan que se memoricen. Ni siquiera hace falta que impostemos la voz e imitemos la del doblista al que le encomendaron borrar la voz de Marx y darle la suya. Escuché la original en su día, revisionando Un día en las carreras o Sopa de ganso, y tardé en hacerme con las inflexiones nuevas. Como si mi cabeza negase la fonética intrusa y pidiese la de mentira, la que nos vendieron. A lo que mi cabeza se ha negado es a mirar al Groucho Marx fotografiado por Richard Avedon a pocos años de su muerte.
El estrago de los años se fija en su mirada, en cómo los ojos no miran, en la forma en que no interrogan nada sino que dejan correr las preguntas. Al mirar, uno establece siempre un diálogo con lo mirado, salvo que no haya intención y el espectáculo que se abre ante nosotros no nos emocione ni nos turbe. Imagino que la memoria salva ese apatía óptica. Seguro que el bueno de Groucho es capaz de perderse en los laberintos de su memoria y extraer aquéllo en lo que fue un genio, uno de esos individuos sublimes que hacen cosas sublimes y procuran a los demás vidas más felices. La mía le debe a este anciano más de lo que ahora soy capaz de registrar en este texto.
A los ancianos se les debe siempre mucho, que viene a ser el depósito sentimental último de esta entrada. Les debemos la existencia del infinito pasado. Nuestro es el infinito futuro. Quienes estamos a medio camino de la ruta, obrada ya una buena parte y ofrecida otra, contemplanos la ancianidad como un asunto que exige el mayor de los respetos. Quizá sería una buena obra conseguir que los más jóvenes entendieran el valor de la vejez, la deuda adquirida con quienes edificaron el mundo tal como lo vemos. Y si la mirada se pierde y se desmorona a poco de salir de los ojos hay que guiarla y entender (en todo caso) que la vida vivida adentro ha sido asombrosa, enorme, conducida a golpe de júbilos y de miserias, de amor y de tristeza. Pienso en mi padre, Pepe, que trabajó a tiempo completo toda su vida y ahora entretiene la jubilación con paseos cada vez más cortos, excursiones cibernéticas muy de mañana y esa vida matrimonial que antes no disfrutó como debiera por exigencias del guión. Pienso en mi suegro, Gabriel, en todo igual a mi padre, en todo salvo en no poder disfrutar de quien ya no está y a quien tanto echamos en falta. Perdonen que el tramo final de esta historia haya incurrido en estos asuntos domésticos. 









 

 II/ Las frases

* El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.

* La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados.

* Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.

* Bebo para hacer interesantes a las demás personas.

* Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Si entonces responde "Sí", ten la certeza de que es un corrupto.

* Estaba con esa mujer porque me recuerda a tí ... sus ojos, su cara, su risa...De hecho, me recuerda a tí más que tú.

* ¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.

* La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio sí.

* El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho.

* Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.

* Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esta demasiado oscuro para leer.

* No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.

* Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Y detrás de aquella, esta su esposa.

* El matrimonio es la principal causa de divorcio.

* Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.

* Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.

* ¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!




* Debo confesar que nací a una edad muy temprana.




* Nunca entraría a formar parte de un club en el que admitieran como socios a tipos como yo
* No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. 
* Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción.
* Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína. 
* Me casé por el juzgado. Siempre pensé después que debería haber pedido un jurado. 
* Partiendo de la nada he llegado a alcanzar las más altas cimas de la miseria.
* Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor. 
* Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría! 
* Señorita... envíe un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta. 
* El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima. 
* No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual. 
* Está loca por mí. ¡Qué mujer no lo está! Yo sé que va usted a preguntarme cuál es mi secreto... ¡Voto al diablo que sois osado! El secreto es no darles a entender que se las quiere. No ir nunca tras ellas. Que ellas vayan detrás de ti. Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia...
* Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron pildoras vitamínicas en vez de arroz. 
* ¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta. 
* -¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca. 
* M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa? Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad? M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí. Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana. 
* ¿Me lavaría un par de calcetines? (...) Es mi forma de decirle que la amo, nada más. 
* ¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!... Rápido, busque a un niño de cinco años. 
* Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota. 
* No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar! 
* ¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas. 
* Chico: Un coche y un chófer cuestan demasiado. He vendido mi coche. Groucho: ¡Qué tontería! En su lugar, yo hubiera vendido el chófer y me hubiera quedado con el coche. Chico: No puede ser. Necesito el chófer para que me lleve al trabajo por la mañana. Groucho: Pero, ¿cómo va a llevarle si no tiene coche?. Chico: No necesita llevarme. No tengo trabajo. 
* Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo nunca por sí misma.
*¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?" 
* Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar si no hubiese una esposa esperándoles. 
* Creo que la televisión es muy educativa. Cuando alguien la enciende siempre acabo leyendo un libro.

* Durante mis años formativos en el colchón, me entregué a profundas cavilaciones sobre el problema del insomnio. Al comprender que pronto no quedarían ovejas que contar para todos, intento el experimento de contar porciones de oveja en lugar del animal entero." 
* En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste. 
* Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa." 
* Estos son mis principios. Si no te gustan tengo otros.
* Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.
* Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto! 
* He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.
* He pasado la mejor noche de mi vida, pero no ha sido esta.
* Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… 
* Camarero, hoy no tengo tiempo para almorzar. Traiga directamente la cuenta. 
* La próxima vez que lo vea, recuérdeme no saludarlo.
* Mi madre adoraba a los niños. De hecho hubiera dado cualquier cosa porque yo lo fuera. 
* No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos. 
* O este hombre ha muerto o se ha parado mi reloj. 
* Paren el mundo que me bajo. 
* Pienso que todo el mundo debería creer en algo. Yo creo que voy a seguir bebiendo. 
* ¿Por qué dicen amor cuando quieren decir sexo?. 
* Que le den el 10% de mis cenizas a mi promotor artístico. 
* ¿Qué haría si pudiera volver a vivir toda su vida? Probar más posiciones. 
* Soldado: "General, ¿no se da cuenta de que estamos disparando a nuestros hombres?",General Groucho: "Tome un Dolar y guarde el secreto".







9 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Sencillamente genial! Gracias por recordarme lo que llegó a salir de esa mente maravillosa.
Esa foto suya de anciano me produce una ternura inmensa.
Besos grandes, D. Emilio.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

A ti, amiga Isabel. Un abrazo, un beso.

Rosa Luque dijo...

Se me hacen dos posts en uno, Emilio. El mejor es el tuyo, a pesar de las citas formidables del bueno de Groucho como dices.
Hablas con tanta ternura de los ancianos que me he puesto sentimental a esta hora de la tarde, que no es hora para eso, o lo son todas. En fin, no vamos a ponernos tiernas del todo. Qué bien escribes, qué capacidad para expresarte. Qué haces (pregunto) escribiendo solo en un blog? Deberías estar en otro lado.

Alu dijo...

Un gran post, sí señor y muy buenas frases.

Héctor Manuel Llamas dijo...

Son dos textos en un solo. Coincido con Rosa. Debieran, permite la osadía, haber estado en posts diferentes. Es que el I es tan sustancioso que el dos no se lee con gusto, se hace cuesta arriba ese vértigo de humor del bueno.

La ancianidad siempre me preocupó. No la muerte, sino el hacernos viejos. Mi padre está ya en los 100 y es una edad en la que yo, que piso los 70, me veo achacoso como si tuviera los suyos. Los dos paseamos, nos contamos lo bueno que fue vivir, en sus palabras, y le corrijo y le digo que todavía nos quedan paseos que dar, partidos de fútbol que ver, cositas que hacer antes de que la oscuridad, como dicen los poetas, se cierne. Estoy entusiasmado con la idea de hacerme viejo sabiendo que no lo soy. Hago casi todo lo que hacía antes y pienso que además tengo más tiempo todavía para hacerlo por aquello, a Dios gracias, eso que soy ateo desde que recuerdo, de que ya no trabajo.
Bueno sí, trabajo en mis cosas, en entrar en la red como su padre, en dar paseos "menos cortos" porque corrí, siempre corrí, y todavía guardo algunas fuercitas.
Ha sido un gusto descubrir su página, y espero volver pronto.
Un saludo afectuoso, de corazón.

Juan Villodre dijo...

Estoy contigo en el respeto, en el respeto profundo a nuestros mayores. Cuando lo seamos, ojalá, lo pediremos aunque callemos, sin explicarlo, por prudentes.
Lo de Groucho, sus citas, sin palabras. Magistrales.

Miguel Cobo dijo...

El marxismo con rostro humano del final de tu artículo es tan emocionante como divertido es el subsiguiente de las citas del inefable Groucho. Me dejas un intenso poso melancólico. Y eso es bueno. Tú eres bueno.

En el calor de la noche.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Son dos que quisieron ser uno en un principio, pero así quedó, Rosa. Ponerse sentimental no es malo, bien al contrario.

Son muy buenas frases, Alu. Algunas las memorizamos, las sabemos sin esfuerzo. Fue un genio.

Gracias por la intimidad, Héctor. Me ha gustado mucha esa historia suya y de su padre. Está contada con esmero. Un saludo.

Lo que quisiéramos es poder llegar a ser viejos. Ya sería un avance. Ve uno cada cosa, Juan. Un abrazo.

Lo mismo que antes, amigo Miguel: póngase melancólico. Qué bien está eso. Melancólico, sentimental, tierno. Son estados magníficos. Un abrazo grande.

Pedro dijo...

Despojado el hombre de sus sentimientos, qué queda.

Queda la máquina.

Hay corazón todavía en el pecho.

Los ancianos merecen respeto y mimo.
Merecen amor cuando ya parece que no les queda mucho de casi nada. Mis ancianos son extremadamente frágiles. Se caen si solo pisan la calle. Hay que llevarlos y traerlos y disfrutar a veces y tener que ir por obligación otras. Nada que ellos no hicieran antes.
El tiempo vuelve.