19.5.11

Sinatra, Ringo y el punctum

Frank Sinatra se relaja en casa con su perro Ringo (Palm Springs, 1965)

De las personas a las que uno sinceramente admira no se entiende que obren al modo en que lo hacemos los demás. Se cree falazmente que viven en una especie de país al margen del resto de los países, un reino encapsulado, una narración más propia de la ficción que ellos representan y no la realidad burda, tosca, terrena al punto de parecer, a la vista de su rango y de su desencanto, mediocre. Vemos a Sinatra en su casa de Palm Springs como al funcionario vuelto a casa tras una jornada de trabajo. Pone los pies en la mesa (olvídense de Aznar en las Azores y piensen más en un John Wayne descabalgado y patrióticamente casero), mira con afecto al perro Ringo, quizá en honor al beatle menos vistoso. Lo que contradice esa visión tierna del bucolismo hogareño es el soberbio aparato de cinta al fondo de la sala. He mirado la fotografía con atención, evitando la prisa, buscando eso que me contaron en un seminario sobre imagen y que llamaban pomposa y cultistamente punctum. Bueno, pues el punctum de esta foto, el punto de fuga o el punto de entrada, la bisagra que hace que la imagen no se escore ni se pierda y mantenga todos los elementos en un sano equilibrio es precisamente ese imponente aparato de alta fidelidad. Amo tanto el hi-fi que no he podido estremecerme pensando en la musicalidad de ese viejo (a esta luz de los tiempos) equipo. Cómo sonaría ahí la orquesta de Tommy Dorsey o la del magistral Count Basie. Cómo empaparía el aire la cadencia lujuriosa de For once in my life, That's life o The girl from Ipanema, que el astro de los ojos azules convirtió en un standard sin que se perdiese (ay qué portento de arreglos, qué intuición, qué sentido de la composición) el aroma a bossa nova. Quizá nada de esto que vemos perdure ahora. No habrá Ringo como no hay Sinatra. Los altavoces estarán desvencijados, convertidos en el chasis de una radio de AM/FM de un obrero de la General Motors en Detroit. Quién sabe. Nunca se sabe. Hasta es posible que esa radio haya restituído en el aire viciado de la fábrica For once in my life o Stormy weather. Don´t know why. There's no sun up in the sky... Cuánto le debo, ay, cuánto me ha hecho y me hace disfrutar este tipo que acaricia a Ringo.

3 Indicios de vida exterior:

El hijo de tm dijo...

Soberbia forma de rememorar al maestro. Pero sí que hay Sinatra, siento discrepar, Emilio. Se ve que llevas unos días malos de gente llevándote la contraria. Discrepo, y mucho. Ahora mismo tiro a buscar Stormy weather. Qué ganitas de oírlo me han dado.
Un saludo, amigo.

Pedro dijo...

Es una foto familiar, aunque no esté a la vista la familia, claro. Me gusta porque está Sinatra distendido, con los zapatos sucios, de patear estudios o de ir de una firma de discos a otra. Luego como dices vuelve a casa y se siente a gusto, toca al perro y enchufa el high-fidelity. No creo que se escuche a sí mismo. qué escucharía Frank Sinatra en soledad, Emilio? Yo creo que a Tony Bennett, su eterno rival. A este servidor es que el Tony Bennett le tira un montón. Supongo que estarás al tanto de la rivalidad tan buenísima que tuvieron las dos estrellas. Hace poco oí a Bennett cantando New York state of mind en un disco en directo de Billy Joel y me quedó alucinado. Los crooners son de otra galaxia. Otra pregunta que pide uan respuesta: Tenemos crooners made in Spain?
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Lo de Aznar no sé si es finura estilística o puritita mala leche, guache.