30.4.11

Elogio de la birra


                                                      
 Tengo a mano cuatro o cinco nombres de amigos a los que le vendría de perlas el slogan del cartel. Yo mismo podría incluírme en esa noble lista. Está escrito: al recto proceder del alma se accede a veces por senderos extraños. Y si no está escrito, lo está ahora. Salud. Agiten sus jarras esta noche por la boda real británica o por la beatificación del Papa Wojtyla o por la debacle blanca en la Liga de Campeones. Yo no brindaría por ninguno de los tres, pero es cosa de pensar una razón para alzar la jarra y seguro que acuden cientos, no crean. Uno brinda por lo que le viene en gana: lo de menos es el motivo del brindis. En fin..
.Brindo por el algoritmo de google, que me permitió hace unos días dar con un amigo perdido en el insondable cosmos y que de pronto, oh arcanos, oh cielos con albornoz, apareció en una línea de texto. Ya nos hemos contado los hijos que hemos ido teniendo en estos años de ausencia, las mujeres que amamos y las veces que  cantamos, ebrios, en inglés defectuoso,  y ahora seguro que se estará tronchando por la ocurrencia del cartel. Va por él. Feos los dos, aunque habrá género de más escaso afecto al ojo ajeno, seguro que el concurso de la cerveza algo hizo para aliviar nuestra natural inclinación a la dulce carne. Gracias por estar por ahí todavía, Anto.

8 comentarios:

anto dijo...

creo que a éste le vi o he brindado con él en más de una ocasión o me ofrecía una aspirina; es la versión en imagen de las centralitas automáticas; es el famoso demiurgo de cada uno

¿llevaba corbata?, el mío juraría que no, pero un juramento moderado, sin gastar la opción a desdecirme;

gracias por la invitación

gracias por encontrarme allí donde estuviere, perdido por la red buscando la espuma que se retiraba cada vez, burlándome; era tan fácil como alargar el brazo...

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Brinde por algo esta noche.
Saludos, abrazos, brindis.

Malena dijo...

En el mercado argentino existe una sidra cuya marca es Real.
La publicidad reza: siempre hay un motivo real para brindar.


Pero si no es real, lo inventamos.


Eso si, prefiero la cerveza.

Miguel Cobo dijo...

"Para beber cerveza hay que tener un corazón grande y claro, una mirada limpia; ser buena persona (...)hay que tenr un alma grande y un dolor callado, que no moleste a nadie, que no se note."

"Instrucciones para beber cerveza"
Juan Manuel Villalba
Revista Litoral, nº245

Ramón Besonías dijo...

Desde adolescente he sentido una congénita indisposición hacia cualquier tipo de alcohol, excepto para la cerveza. Aún así, pasadas las dos o tres dosis, mi estómago comienza a devolverme al reino de la abstemia. Reconozco que me esfuerzo, que intento hacer méritos por parecer un hombre severo en estos asuntos, pero me pierde la naturaleza. ¡Qué le vamos hacer!

Anónimo dijo...

Beban, hermanos, que la vida es breve. Beban, hermanos, que se acaba. Beban, por favor, beban, que mañana no se acordarán de nada. Me bebo una Real como dice Malena. Me la bebo y la comparto. Con ustedes.
Zakadú

Belvedere dijo...

Gris, pero hay post que entonan.

Alex dijo...

Guardas (en mejores manos no puede estar) un objeto muy querido para mí que terminó encontrando reposo en tierra cordobesa. Pese a su simbólico significado, me confieso culé desde el día de mi nacimiento y por esa razón brindo por la debacle madridista, porque el beneficiado pasa sus noches acurrucado en mi fantasía. Brindo por la boda regia, porque me proporcionó risas (mías y de personas a las que quiero de modo superlativo). Brindo por la canonización papal, porque el Papa polaco fue objeto de devoción de alguien más a quien quise, quiero y querré y porque la fumata blanca que le convirtió en jefe del cotarro vaticano me pilló durante de muy niño, durante un verano en un lugar que forma parte de mi memoria sentimental. Brindo, y termino, por los amigos en la lejanía. Aquellos a los que la espuma de la cerveza les aproxima más de lo que imagina. La birra tiene poder.