27.4.11

Drag queen / Redux

              
Habiendo alumbrado ya prodigios suficientes, triunfado en los negocios, siendo padre que ejerce y al que aman y respetan, conocido por su talante serio y su estimable firmeza de carácter, se reivindicó un buen día frívolo y  hasta un punto crápula, entró en un drugstore y llenó un carro de dimensiones imprudentes con rímel, con lencerías, con moda parisina cara. Luego llegó a casa. Se cuidó de que no anduviese nadie arriba ni abajo. Voló, ufano, feliz, exultante, al dormitorio. Se miró en el novicio espejo e improvisó un mohín, uno almibarado y juguetón en el que nunca le reconocería absolutamente nadie. Un gesto como de niña traviesa y enamorada a la que se le hubiesen caído del delantal todos los postres del sábado. Más tarde se sonrió satisfecho y entregó la tarde a refinar posturas antes de que viniera su esposa y le pillara en un desliz con el colorete.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

El joder de ayer de Miguel es ahora mío y lo confirmo: joder, Emilio, qué punto.

Rafa

Miguel Cobo dijo...

Vaya, como PJR pero en plan más modestito. Recordemos que lo primero que se encuentra uno al salir del armario es un espejo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Punto y rimel, Rafa.
Seguimos en la jodienda léxica...

PJR, Miguel?
Lo del espejo es bien cierto; lo del PJR (es muy temprano) no alcanzo...

Olga Bernad dijo...

Quizá por eso cada alma suele quedarse en su almario, porque afuera hace frío, y el exterior está lleno de espejos y deslices...

Miguel Cobo dijo...

Emilio , me refiero a los "exuperantes" escarceos de don Pedro Jota y su mítico despliegue de lingerie y aritilugios variados.

Anónimo dijo...

Joder, jodiendo se fue jodido, es broma. Mantengamos las formas, pongamos coto al desmán, freno a lo soez: qué equipo de colaboradores te has buscado, muchacho. Qué nivel estamos teniendo y qué lectores de más caché, jaja.

Uno que no viniendo nunca viene y deja su marca

guess who?

Anónimo dijo...

Lo del jabón, emilio, amigo, chapeau, chapeau muchas veces chapeau pero ya lo conocia, claro... cambiaste algo ?

Ramón Besonías dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramón Besonías dijo...

Travestirse, ser otro, maquillar la identidad. He ahí la esencia de la ficción. Tu microrrelato es una metáfora soterrada de la literatura y el trasunto del escritor.