30.3.11

Kit

La vida da las previsibles raciones de espanto.
Da la impresión de que se cuida en no excederse.
En no permitir que todo inexorablemente sucumba
sin antes haber escrito la fascinación, el asombro,
algún júbilo necesario que justifique este tránsito
y anuncie, en letra visible y precisa,
la rara joya que los días,
cuando el azar propicia el prodigio,
ofrecen para distraernos del desenlace tosco,
del súbito sueño que, ominoso, estalla.

4 Indicios de vida exterior:

Ramón Besonías dijo...
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Ramón Besonías dijo...

Proseguimos el tono calderonesco, amigo Emilio. La vida como ficción cuyo único capítulo previsible es su epílogo. El resto de la obra es cuestión de disfrutar y compartirlo. Dejar un bello cadáver.

Miguel Cobo dijo...

(Sigo a partir de Ramón)

Y recuerda, amigo cinéfilo, lo que decía el genial y recientemente desaparecido Antonio Gamero: "Si tienes penas no se las cuentes a tus amigos: que los divierta su p.m."

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Calderón en el año de Góngora. Menos mal que no estoy quevediano. O no. Buenos referentes, no obstante. La trama del vivir con el único deselance posible. Me gusta...


No conocía lo de Gamero. Me lo copio. Lo suelto en cuanto pueda. Bueno de verdad, Miguel.