17.3.11

Gene


Sigo en La plaza de los Caballos, en Priego de Córdoba, en esa hipnosis emocional. En una de las paredes del salón estaba Hendrix, estaba una señorita preñada hasta los ojos y estaba la Tierney en esta fotografía mansa y reflexiva. Estoy (en una recreación narrativa) en 1.991, entrando muy tarde a casa, en la que vivo solo y en donde casi no aparezco, contento de cháchara y de elixires, encendiendo la luz, mirando la pared antes de subir las escaleras y refugiar mil dolores pequeños de cabeza en  el sueño  reparador. Sigo, en parte, en ese bucle fantasmal y nocivo, crápula y lírico, pero sé fingir que es ficción, que la fotografía de Gene Tierney no ha dejado de ocupar un slot mental, un hueco en el inventario doméstico de imágenes perfectas. Ésta lo fue, lo es, lo será. Inexplicablemente perdura. Toda la belleza del mundo perdura sin razón.

6 comentarios:

Ramón Besonías dijo...

Belleza fugaz, belleza perdurable. Aquélla es una realidad triste, necesaria; ésta, su consecuencia natural. El tiempo que se va, la belleza que se apaga o pasa a nuestro alrededor con rapidez y sin despedirse. Solo nos queda la ficción, eco de recuerdos mirados a través de la lupa del deseo.

Buena semana, amigo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Fabulaciones del intelecto apetente.
La ficción es el asidero, Ramón. Cada día más.

Buen día , my friend.

Anónimo dijo...

Era preciosa y hacía que no veía su cara porque el cine que la televisión programa no es de aquella época. Ponen basura interesada. La Sexta 3 sí que está por la labor, pero seguro que durá poco. La 2 también, pero con mucha vena política y poco interés cinematográfico a veces. No era ése el asunto del que hablas, pero a ver qué le vamos a hacer, se me ha ocurrido tirar por esta calle. Está libre para cualquiera que dese conentar.

Anónimo dijo...

Olvidé firmar el comentario de antes. No merece la pena, tan pobre es, pero ahí va. Soy Bañolas, Emilio. Saludos. Volviendo en breve...

alex dijo...

Con seguridad, Gene Tierney personifica la belleza absoluta. En mi caso me lleva a la trastienda de un videoclub de Cucumberland, hace muchos años, cuando tenía quince. Aquella tarde, el dueño del local (mi primo) me cede todos sus Fotogramas antiguos (años ochenta casi completos). Por la noche pasan "Laura". Estoy inquieto y emocionado porque al fin la veré, y he leído tanto sobre ella. En las revista viejas encuentro multitud de fotos de Gene. Duermo, una vez terminada la película, feliz y completo. Al día siguiente debo ir al instituto, lo cuál no me gusta. Peferiría seguir con la ensoñación de la película de Preminger. A la mañana, busco una fotografía de Gene de las que recorté la tarde anterior y la meto entre los libros. El amor adolescente.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Hoy precisamente he hablado con un amigo sobre el poco y mal cine en la TV. Ayer con Alex, que escribe más abajo que tú, sobre La Sexta 3, O fue antesdeayer. Importa poco, Bañolas. Estamos perdidos. Confiados a pagar por ver cine por satélite (Imagenio, Plus) o a piratear como un poseso. Poseso.

Es un cuento, Álex. Uno precioso lo tuyo con Tierney.