9.1.11

Todos los Bartlebys


Admiramos a los muertos. Es más fácil pregonar una adicción absoluta a Charlie Parker que a cualquier otro músico de jazz vivo que haga giras y grabe discos. Una vez muerto, en el momento en que nuestro admirado Charlie Parker muere, tenemos a nuestra disposición un limpio muestrario de objetos míticos a los que rendir rezo y adoración. No cabe la liviandad (excusable, no crean) de que un buen día el gordo Parker saque un disco mediocre. Cuando muere desaparece la mediocridad: el catálogo de su genio queda bunkerizado en nuestra memoria, noble y puro, a salvo de la moda y del propio deterioro del artista. Por eso anoche Hitchcock en la piel de George Kaplan me hizo sentirme absoluta y delirantemente feliz. En ese delirio, en esa fiebre bendita, encontré (nuevamente) el placer que a veces sólo sabe restituirnos el cine o los libros o la música. Hay que morirse para merecer un altar. Los vivos tenemos la duda alojada en nuestro camino. Cualquier día podemos perdernos, torcer el norte, perder la inspiración y crear bajo mínimos. Pienso en Juan Rulfo, en sus razones para no escribir más. En lo que le inspiró y en lo que le vació. Igual fue un vaciado enteramente voluntario y el genio seguía ahí, contagiado de talento, enfebrecido de belleza y de inteligencia. Pero Juan prefería no hacerlo. Como un Bartleby involuntario. Todos los Bartlebys lo son sin un oficio que los guíe.
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7 Indicios de vida exterior:

Alejandro Corrales dijo...

Leí a Bartleby en tiempos mozos, allá en el pasado lejano, pero vuelve hoy con brillo, con ganas de que coja el libro, dónde estará?, y me pongo a disfrutar como antaño.
Los muertos son los que mandan, no lo dudes, Emilio. Están ahí para que los adoremos, y no van a meter la pata, ni a sacarla ni a menearla. No van a hacer nada. Son perfectos.

Anónimo dijo...

No tengo el gusto y entonces me pierdo un poco en eso de Todos los Bartlebys, pero tomo nota. Ya sé quién lo escribió y lo busco mañana mismo en mi biblioteca. Gracias por ello.
Lo otro, lo de los muertos, totalmente de acuerdo. Muere rápido y deja una obra perfecta, algo así leí hace tiempo.
El caso es que vivimos para los muertos. No pueden fallarnos, efectivamente. Muy atinado. Felicidades por la bitácora. Estupenda de verdad.


Eloísa Fernández Trueba

Anónimo dijo...

Los muertos son los dioses.

Olga Bernad dijo...

Va, hay mucho miedo en esa forma de parar después de haber hecho algo más o menos memorable. Se aleja la posibilidad de equivocación, pero también la del acierto. Sólo me parece totalmente honesta en los muertos que, una vez más, se libran de sospecha. Pero, claro, no sé si es solución...

jorge dijo...

la vida de ultratumba siempre tan apasionante, aunque jode tener tu minuto de gloria fiambre

alex dijo...

Todos somos Bartleby de algún modo o en algún momento o en determinado lugar. Todos preferiríamos no hacerlo cuando está en nuestras manos cumplir lo establecido y subir un escalón al hacerlo. Morir es una de esas cosas. Casi nadie prefiere morir, pero ocurre y entonces es cuando el finado se eleva por encima de los demás para ser adorado. Charlie Parker no quería morir ni ser reverenciado por nadie. Sólo quería arrancar sonidos de su saxo sin importarle que el humo del cuchitril en el que tocaba fuese más espeso.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Yo lo he leído un par de veces. Vuelvo y leo trozos. Bartleby a bocados. Los muertos son los que mandan, no lo dudes. Mandan los vivos, pero de otra manera. La perfección está en lo que, ya logrado, no se mueve, Alejandro.

Disfrutarás. Melville es Moby Dick, pero yo pienso siempre en este cuento, no es otra cosa. Un cuento, Eloísa. Gracias por el halago.

Miedo en ocasiones, Olga. Yo pienso que detrás del autor está el hombre o la mujer, y puede suceder que se desee no reincidir. Haga uno su trabajo como los ángeles o como el demonio de pronto uno decide no reincidir. Parar. No insistir. Pero no por miedo ni por dudar de que regrese el numen. Por otras causas.

Buen comentario. Frío, incisivo, Jorge.

Pensé en Parker como muerto antológico. Sigo pensando que lo es. Me gusta también Janis Joplin como muerta antológica. Somos crueles. Tenemos mucha mala leche, amigo.