12.1.11

Jeff Buckley / Grace

(1966-1997)

Mi disco de estos días es Grace. Relevante, trágico, triste, solemne, maduro, jubiloso, melancólico, clásico, ácido, sensible, radiante, joven, limpio, adictivo, angustioso, metafísico, etílico, bohemio, catedralicio, poético. En las diez canciones de Grace están todas las octavas del alma humana. Como si el mismo Shakespeare mudara su piel de bardo celestial y se vistiera de rockero de los noventa, enchufara la guitarra y probara el micro mientras mira de reojo a la banda a la espera de que empiece el show. El de Buckley fue efímero: murió ahogado en un río de Memphis., el río Wolf, el río Lobo, como si fuese una película de Ford. De fondo, al parecer, sonaba Whole lotta love de Led Zeppelin. Antes de esa fuga prematura, Jeff Buckley hizo historia en la música del siglo XX con un solo y absolutamente formidable disco. Uno de esos que te acompañan toda la vida. No sé cuántos discos son así: fieles, inmarcesibles, izados al olimpo de las cosas perfectas a las que el tiempo no perturba. Un clásico debe ser justamento eso: algo ajeno al vínculo del tiempo, ligado de una forma espiritual a cualquier generación que acceda al conocimiento privado de su belleza. Grace posee esas cualidades en grado extremo: ejerce una trabazón emocional como pocos discos que yo haya escuchado logra. No hablo del mito del Buckley muerto trágicamente ni de la hipnosis del artista sacrificado prematuramente, expuesto a las frivolidades de la adoración ciega.


A Buckley se le adora por este disco, se le adora por la versión del clásico de Cohen (Hallelujah) a la que impregna de un halo de ternura y de desgarro absoluto, se le adora por una voz privilegiada como pocas (Antony Hegarty, Freddie Mercury) capaz de ascender limpiamente, sin aparente fractura, la escala y proporcionar texturas inéditas. Eso es Grace. Todo eso llevo escuchando los últimos días en casa, en las calles, yendo o volviendo del trabajo. Lo descubrí por azar. Conocía la obra de Tim Buckley, padre de Jeff, tenía incluso en cinta alguno de sus discos. Leí que el hijo tenía un disco maravilloso. Fue hace unos diez años. El azar siempre es el que ilumina las zonas oscuras. Me faltaba registrar el asombro. En el fondo escribir es un acto notarial: uno registra el asombro y lo rinde. Grace abastece de asombro hasta el desmayo acústico, permítanme el exceso verbal a estas tempranas horas de la mañana.
.







.

8 comentarios:

Carmen Aldaba dijo...

Escribes como los ángeles.
No conozco a Buckley.
Lo voy a conocer ahora mismo.
Gracias por la recomendación.
Opinaré al escucharlo.

Pedro Cámara Villa dijo...

Fue una de mis hermana, la menor, la más interesada en la música, la que me regaló un día un disco piratilla con Grace. Me dejó mudo. Lo compré ese mismo día y lo tengo como uno de los mejores de mi modesta colección de discos. Jazz y blues, sobre todo. Buckley fue un genio, un portento vocal. Grace es un disco para la eternidad. Y tu reseña me parece fantástica. Dan ganas de volverlo a escuchar.

Mycroft dijo...

Nunca entendí esa pasión (generalizada) por Grace.
El bueno de Buckley es el póstumo doble "sketches from ny sweetheart the drunk". Tan superior al Grace que se me hace ridículo ponerme con él. Mucho más emocionante, desatado e intenso.
Creativamente era un paso enorme y un indicio de que el mejor Buckley estaba por venir, y se lo llevó la corriente...

Anónimo dijo...

Toda la razón a Mycroft. Grace es secundario pero hay que empezar por un sitio y ese sitio es el disco Grace.
Sweetheart es otra cosa. Un lujo de disco que seguro, si no lo conoces, que te encantará-

Tonino P.

Rafa dijo...

Si tú dices que es bueno, es bueno. Confío en ti casi ciegamente en los discos. Los que han reseñado, una vez escuchados, me han encantado. Este va a ser otro.
Gracias.

elprimerhombre dijo...

Yo descubrí este disco hace más de una década pero hace muchísimo que no lo escucho. Ahora usted ha hecho que me entraran ganas de volver a oír la buena voz de Jeff Buckley.

Un saludo!

Anónimo dijo...

Qué sorpresa encontrar esta reseña sobre Grace!!! Es uno de mis discos predilectos. Lo conocí por casualidad, a través de un amigo. Nunca, en más de diez años, lo he dejado de escuchar. También tengo el de "sketches...", pero, para mí, Grace tiene algunas canciones inmortales, que me agitan el espíritu cada vez que las escucho (MojoPin, Last Goodbye...). Gracias por compartirlo.
Un saludo,
Ana

Adara dijo...

Ni idea, pero por breve tiempo. Tiene pinta de que va a ser un descubrimiento. Mucho tiempo sin caer por aquí, pero veo que sigue siendo un rinconcito estupendo de esta cosa del internet, que la verdad es que no es santo de mi devoción.