19.11.10

Muertos de otros


Hemos tenido suerte. Entre los muertos del cólera en Haití no hay ningún español. Nos hemos librado de una desgracia. Los muertos que salen en primera plana en los periódicos son siempre muertos antológicos, muertos clásicos, muertos enciclopédicos. La muerte es un píxel quemado. Uno de los problemas de la alta definición es que restituye una imagen perfecta y la muerte se exhibe con una calidad irreprochable. Muertos de un cromatismo lírico. Muertos sin aristocracia. Muertos sin épica. Porque la épica es materia noble que sucede en países muy historiados o en novelas de género. En Haití no ha habido bajas españolas. Menos mal. Lo han dicho así en el telediario: no ha habido ningún español en el listado de bajas. Y entonces me he tomado el postre francamente aliviado. Siempre hay incontinencias que te incomodan la digestión, me ha dicho K. mientras pelaba una naranja. Siempre hay un desaprensivo que te cuenta cómo va el mundo. Uno de esos que se esmera en el recreo de las palabras, con empeño en no escatimar ninguna de las dimensiones de la tragedia. Estamos abastecidos de tragedia. Nos la abastece la vida sin pedírselo. Pero por esta vez no ha habido muertos españoles. Qué alegría me da. Son, al cabo, muertos de otros. Lo mío sigue a refugio del desastre. Mi país no lo diezma el cólera. Vayan pensando qué lo está devastando...

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2 comentarios:

Ramón Besonías dijo...

Acertada ironía, triste en el fondo, trágica sin remisión.

Dejé en un casa digital una reflexión sobre la indiferencia, la analgesia social, muy a tono y línea con tus letras.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Muy trágica.
Siguen ametrallando imágenes. De hecho las ametrallan sin pudor. Como siempre. Sin tacto. A lo bruto. Para ganar adeptos, para ganar asépticos. Veo tu casa y escribo.