13.9.10

Uno, el bueno, sigue siendo de Chéjov...

1
El perro hambriento sólo cree en la carne.
2
Los amantes sólo creen en la yema de los dedos.
3
El político sólo cree en la amnesia del votante.
4
El poeta sólo cree en las metáforas.
5
La catedral sólo cree en los siglos.
6
El cubito de hielo sólo cree en la ginebra.
7
El zombi sólo cree en George A. Romero.
8
Edgar Allan Poe sólo cree en la absenta.
9
La placenta sólo cree en la Conferencia Episcopal.
10
El mono sólo cree en Darwin.
11
El naúfrago sólo cree en el horizonte.
12
Las musas sólo creen en los artistas.
13
El fakir sólo cree en la industria metalúrgica.
14
El proxeneta sólo cree en las erecciones ajenas.
15
El okupa sólo cree en el estallido de la burbuja inmobiliaria.
16
Dios sólo cree en el séptimo día.
17
El suicida sólo cree en los títulos de crédito.
18
El metafísico sólo cree en la metalingüística.
19
El ebrio sólo cree en el vómito.
20
El sonámbulo sólo cree en las paredes.
21
El sonetista sólo cree en las sílabas.
22
El pesimista sólo cree en los pájaros de mal agüero.
23
El erudito sólo cree en la nomenclatura.
24
El afrancesado sólo cree en el Sena.
25
El casto sólo cree en el agua fría.
26
El libidinoso sólo cree en el semen.
27
John Wayne sólo cree en John Ford.
28
Los fantasmas sólo creen en nosotros.
29
Adán sólo cree en la manzana.
30
Noé sólo cree en la industria de la madera.
31
Jack Bauer sólo cree en los perímetros.
32
Las cebras creen en los semáforos.
33
El censor cree en lo que oculta.
34
El astronauta sólo cree en la melancolía.
35
El sacerdote sólo cree en el pecado.
36
La hormiga sólo cree en el infinito.
37
El tarado sólo cree en su tara.
38
El lunático sólo cree en los vampiros.
39
Los cadáveres sólo creen en los tiempos muertos.
40
El pornógrafo sólo cree en la letra equis.
41
El aburrido sólo cree en el color gris.
42
El funambulista sólo cree en el yeso.
43
El hacker sólo cree en la banda ancha.
44
El cinéfilo sólo cree a veinticuatro fotogramas por segundo.
45
El bibliotecario sólo cree en Borges.
46
Leonard Cohen sólo cree en las habitaciones de hotel.
47
El Papa Santo de Roma sólo cree en la eficacia de su detergente.
48
El alumno sólo cree en los recreos.
49
El tecnófobo sólo cree en los cortocircuitos.
50
El refugiado sólo cree en las fronteras.
51
El feligrés sólo cree en las campanas.
52
El hippie sólo cree en la jardinería.
53
El ahorcado sólo cree en la sangre.
54
Audrey Hepburn sólo cree en los escaparates.
55
El melancólico sólo cree en las biografías.
56
El escéptico sólo cree en sí mismo.
57
El charlatán sólo cree en los sintagmas.
58
El borracho sólo cree en las resacas.
59
El líder sindicalista sólo cree en las pancartas.
60
Ernst Lubitsch sólo cree en las puertas.
61
Marilyn Chambers sólo cree en las puertas verdes.
62
El pez piloto sólo cree en el tiburón.
63
El descreído sólo cree en Nietzsche.
64
El crítico de cine sólo cree en José Luís Guarner.
65
Kafka sólo cree en Samsa.
66
Russ Meyer sólo cree en la lactancia.
67
El Papa Santo de Roma sólo cree en Dios.
68
Stephen Hawking sólo cree en su editor.
69
Los jóvenes de hoy sólo creen en rapidshare.

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6 comentarios:

Ramón Besonías dijo...

Lo que está claro es que en algo hay que creer, de lo contrario el teatro de la vida carece de emoción, de ruta. Da igual si eres político, fakir, zombi o el mismísimo Dios. En algo hay que creer.

Amen, Emilio.

Pedrodel dijo...

Ya te lo comenté en alguna ocasión Emilio, deberías escribir más a menudo estas didácticas misceláneas, las bordas.
Y..., de acuerdo con Ramón: todos creemos en algo, hasta los más escépticos.
Yo creo que, por hoy, es ya hora de acostarme.
Buenas noches.

Tauroman dijo...

Hay algunas regulares, alguna buena, otras muy buenas y, la mayoría, geniales. Me parece una obra maestra del humor y del dominio del lenguaje, en su concisión, en su expresión mínima. Me recuerda, lógicamente, a las greguerías, pero no es que parezca que copias un modelo sino el hecho, más importante, de exprimirlo, de retorcerlo, de encontrar el "jugo". Estoy de acuerdo con Pedrodel y te pido, en la modestia, sin conocernos en persona, sin ser amigos ni mucho menos, que te dediques más a estas lindezas lingüísticas, que apreciaremos los que entramos a menudo por este rincón de la web. Y disculpa la intimidad.

Luisa Pérezs Cañadas dijo...

Yo viendo esto sólo creo en los blogs buenos.

Miguel dijo...

Yo creo en la literatura, en las novelas buenas, en los libros buenos de poesía, en las pelis buenas y en el arroz de mi madre. Un saludo, muchacho.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Yo creo en la palabra, Ramón, Pedro, Tauroman, Luisa, Miguel. Creo en su bendito influjo, en la fabulación que encierra, en su poder telúrico, en su sacralidad. Yo, tan descreído en muchas cosas, lo soy apasionadamente del lenguaje. Creo en las palabras. En algo hay que creer, Ramón, lo sé. Creo en muchas cosas. Tendré que manuscribirlas. Los escépticos, Pedro, creen en su escepticismo, pero no se es nunca escéptico del todo. Eso está claro. Tampoco se cree firmemente siempre. Ni tú en lo tuyo ni yo en lo mío. Ya lo hemos hablado, ¿ no es cierto?
No te disculpes, Tauroman. Gracias, Luisa. El arroz, Miguel, tendremos que probarlo para ver si la aseveración es digna de tenerse en cuenta.