25.9.10

El otro, el que escribe



Hay veces en que uno se oye a sí mismo como si fuera otro el que habla. No sucede siempre y estoy por asegurar que casi es recomendable que suceda cuantas menos veces mejor. Oírse uno es entender que alguien que discrepa nos vive dentro. Hay voces que nos habitan e igual convienen que adquieran relevancia y terminen por coartar o por cohibir la voz que creemos nuestra y que, tal vez, sea otra más entre las posibles. Uno se descubre a sí mismo en cosas que, nada más ser dichas, creemos ajenas. Lo mismo está en la naturaleza misma de quien escribe, hecho a la disciplina de la ficción, y quizá se van probando máscaras, disfraces, personajes interpuestos contra la realidad, administrados con pudor o con fiereza, servidos para descerrajar los usos de la costumbre, dispuestos para sobrellevar el peso de lo real. Porque lo real pesa. Aturde. Y hay días de un gris titánico y otros que esplenden y, en el cénit, estallan en una estrella de cien puntas. Hace tiempo que barajo la posibilidad de abrir al otro que anda adentro, al que escribe aquí de noche, cuando todos duermen. Dejarlo salir del todo: no reservarlo para la escritura. ¿Quién de esos dos que soy es más mío? ¿Cuál me conviene ? Esto de escribir es que no puede ser sano del todo. Me lo comentaba hoy un amigo: para qué escribes tanto, Emilio.

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17 comentarios:

Anónimo dijo...

Para hacer más feliz la vida a los no escriben?


Ana

Joselu dijo...

Esta dualidad es frecuente entre los blogueros. Al menos a mí me pasa y he escrito sobre ello. Mi doble se apodera de mí y habla y actúa sin mi consentimiento. Hay entradas en que se produce un intenso diálogo con ese extraño personaje que es Joselu y que usurpa todo mi espacio. Algún día tendré unas palabras con él.

Y ¿para qué escribir? Buena pregunta. Yo no sabría qué decir pero siento que lo necesito como respirar. Sé que no soy ningún estilista, pero dar salida a esa especie de mundo interior es altamente terapéutico.

Anónimo dijo...
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EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Gracias por la "h", sr. anónimo.

Ramón Besonías dijo...

Así es. El acto de escribir es como el de respirar. No hay inspirar sin expirar, dentro y fuera se necesitan. Sacamos lo que tenemos, nos desahogamos, despotricamos contra los otros y ese "otro" vecino que vive en mí. Pero también entramos en nosotros la diferencia, la discrepancia de la que hablas, muchas voces reclaman nuestras palabras, aunque todas seamos "yo".

En definitiva, escribir es siempre un acto de tolerancia hacia los otros, pero también -esto es más difícil de admitir- hacia nosotros mismos.

Buena noche, buenos días.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Leer era para Borges una empresa de más enjundia que escribir. Y no entra en mis planes llevarle la contraria siendo yo también de esa especie que disfruta leyendo casi más que en cualquier otra cosa y que, a la vez, Ana, disfruta escribiendo. Pero no es lo mismo.

Somos los dos y somos el mismo. Lo que nos usurpa vuelve a nosotros. Lo que le damos, regresa. Lo que nos anula, nos lo recompensa en otro ámbito, en otra realidad a la que sólo él puede acceder. Somos, se escriba bien o se escriba remetadamente mal, gente afortunada, amigo Joselu. Terapeútico, sí, eso es también.

Yo me tolero por días, Ramón. Dias de abrazos interiores y días de miradas perdidas, de poco afecto en los gestos y en las ideas. Escribir se me hace más placentero cuando estoy incómodo con algo de afuera. A lo que escribo, con todo lo que escribo, eso debe suceder con muchísima frecuencia. Un amigo mìo sostiene que el que es feliz no tiene necesidad alguna de escribir. De leer, tal vez. De escribir, nunca. No puede negarle parte de razón. DE hecho he tomado ese argumento como mío en alguna ocasión y lo he llevado a un extremo que me satisface mucho.

José Ignacio Lara dijo...

Yo no escribo porque no tengo nada que escribir. Leo lo que puedo y siempre ando robando tiempo al tiempo para sentarme en el sitio que me gusta, que es un jardincito desde donde se ve el mar, y leer. Me gusta mucho y a veces pienso que esto de leer en el fondo lo que hace es quitarle tiempo a tu familia, a los tuyos, que son los que te rodean y a los que les debes también tiempo. Me lo echan en cara no a diario, pero casi. Yo no sé corregirme. Es una parte de mí como es respirar o mirar o sentir frio o dormir. Lo que hacéis los que escribís es suministrarme esa "droga dura" que preciso para vivir, para ser feliz y para hacer felices a los demás. Porque si no leo, mal asunto.
Así que no se maree usted con esos retorcimientos metaliterarios. Escriba, ya está. Que ya verá cómo tiene quien lea. Yo, desde hace un par de meses, entro a diario. Es la primeras vez que escribo, pero le aseguro, ya que me he lanzado, que no va a ser la última. Enhorabuena por escribir. En serio, y no lo deje por ninguna circunstancia. Habrá quien se lo agradezca.

Toñi Gómez dijo...

Mi hermana Laura escribe como habla y yo hablo como escribo.
Mi hijo no escribe, pero lee.
Mi marido ni lee ni escribe.
Mi madre sabe leer poco, pero anda que bien querría...
Mis alumnos saben leer, pero no tienen interés alguno en hacerlo voluntariamente y la literatura les gusta menos que un buen videojuego o una peli descargada del "emule".
¿Algo que decir a este guirigay familiar?
Gracias por escribir.
Estoy encantada con haberte descubierto.

rAFA dijo...

Es el argumento clásico ya, Emilio: escribir para qué, y tú sí que le das vueltas y vueltas al asunto, no ahora, siempre desde que yo sé.
La respuesta es sencilla, y corta: escribes porque te gusta.

Rafa dijo...

Tu novela va bien o no va ?

Paco Bermúdez dijo...

Pues yo creo que se escribe para sobrevivir, para entender el mundo, para negociar el tránsito hacia la muerte, como decía un poeta que ahora no me acuerdo.

Ayer mismamente hablaba de esto yo también con un amigo: sobre si escribir o leer o ambas o ninguna.

Felicidades por el blog.

Francisco Machuca dijo...

Creo que no hay que preguntarse el por qué escribimos,la pregunta anula,o,puede anular un curso vital sin pretenciones,escribir por el puro placer por el placer del texto.Hay una tendencia también en el cine en donde se realizan películas que se cuestionan la muerte del mismo,y,en este mismo cuestionamiento puede acelerar dicho proceso.A veces me ha dado por responderme a mí mismo:Escribo porque necesito poner mis ideas en órden.Escribo porque nadie me escucha.Escribo porque necesito las palabras que no recibo durante el día.Las conversaciones interesantes que nunca llegan,y,a sí me voy alejando de los demás sin darme cuenta,enfermo de grafomanía.
Nunca escribimos sobre lo que creemos escribir, sino sobre nosotros mismos. Uno siempre escribe para poder parecerse a lo que escribe. Escribo para salvarme de mí mismo. Sólo somos lenguaje y emoción pasajera de la vida.
Un cordial saludo.

Juanfran dijo...

Me quedo con algunos comentarios, pero me gusta particularmente el de Francisco, porque cuenta lo que siempre he pensado, y mejor expresado de lo que yo lo haría, que uno escribe porque sí, porque a veces uno siente esa necesidad como se puede sentir cualquier otra, y no hay que darle más vueltas, o caso de que se le den, que todas incidan en ese aspecto particular, en el hecho de que escribir es un acto gozoso igual que lo es hacer el amor, y nadie pregunta ¿por qué hacemos el amor? Pues ya está dicho.

Juan dijo...

Yo escribo para no estar solo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

José Ignacio, Paco, Toñi, Rafa, Francisco, Juanfran, Fran, me parecen estupendas las reflexiones. Escribo para esto, precisamente. Para ser leído. Somos todo así de egoístas. No queremos escribir para que nadie nos lea. En eso, al menos en eso, lo tengo muy claro. Escribimos para ser tenidos en cuenta, para hacernos oír, y aparte, en un muestrario de intenciones, todo lo que dices. En cualquier orden. Gracias por contarlo todo.

Anónimo dijo...

Qué entrada más estupenda, Emilio, y la cantidad de respuestas, de vida que genera. En el fondo yo creo que escribes para que te lean. No pienso que sea egoísmo. No creo que seas un egoísta, ningún escritor me lo parece, si es que escribe con corazón, no con la cabeza. Aquí hay muy buenos lectores, entre quienes por supuesto yo no me atrevo a incluírme. Lo bueno de esta página es que es buena por sí misma, no lo pongo en duda, y es buena por la cantidad de buenos lectores que entran. Se demuestra el camino andando. Abrí los comentarios, por lo visto, hace unos días, dos, y ahora añado otro. Quién sabe, igual no terminamos en mucho tiempo, y seguimos añadiendo coemntarios. Es que vale la pena. Y enriquece mucho. Somos todos unos afrotunados.


Ana

Clara Isabel Lopera dijo...

No escribo en blogs. Uso un diario al que no defraudo y que no me defrauda. He pensado volcarlo a la red, pero soy muy pudorosa. Me parece que escribo para mí. En este sentido, desprecio al lector. Lo desprecio muy educadamente, sin molestarlo. No sé si es bueno o es malo o si estoy cometiendo un delito, estético, aunque sea. Mi enhorabuena, no obstante, por ser una persona tan distinta a mí. No sería capaz, creo, no sé, al menos ahora no. Me da mucho pudor, esa es la palabra, que los demás me conozcan. A usted se le conoce por lo que escribe. O no, tampoco lo sé. Se puede uno esconder detrás de las palabras y estar ahí, como agazapado, fingiendo, estando y no estando. No creo que vaya a escribir más. Gracias, de todas formas, muchas gracias por abrirse. Los comentarios, es cierto, son todos magnificos.