2.7.10

Splash Pop


David Hockney, A bigger splash

1
La vida está en el verano. En California. Está en la zambulida de Hockney. La vida está en el agua fría, en la casa minimalista del fondo, en mil novecintos sesenta y tantos.
2
Siempre que empieza el verano pienso en este cuadro, que estuvo durante años en una pared de mi casa y que un día decidí quitar porque comencé a aborrecerlo. Ahora le he devuelto el afecto. Lo miro embelesado. Pienso en la silla vacía. En que hay alguien bajo el agua. Alguien desprovisto de cara. Limpio. Puro. Como el pop.
3
El fin último del arte quizá sea interrogarnos, crear una trama a partir de las pulcras líneas de un cuadro en apariencia irrelevante, contarnos el sentido de las cosas, nuestro lugar en el mundo.

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5 Indicios de vida exterior:

Anónimo dijo...

Me encanta el cuadro y tu comentario. fresco y un poco pop también. Sol M.

Ramón Besonías dijo...

El pop-art siempre me ha parecido ideal para ser colgado en la pared de una casa o de un consultorio médico. Es fácil de entender, los colores son vivos, ningún elemento requiere mucha deconstrucción para acabar reconociendo que sólo se trata de un objeto "bonito". Su acierto está en su banalidad, su falta de pretensiones estéticas.

¡Qué mejor que recordarnos este de Hockney! Un cielo limpio, inmaculado; la piscina residencial y alguien que se zambulle en ella. No sabemos quién es ni importa. Sólo intuimos que dentro de este universo todo es sencillo y la vida es, dentro de lo que cabe, feliz.

Arte accesible y, de postre, fácilmente reproducible, como los cedés, como todo lo que quepa dentro de esta maquinaria de hacer dinero que llamamos "cultura".

Buenas noches, Emilio.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Gracias, Sol. Yo soy pop muchas veces. Es más sencillo que otras cosas. Somos pop todos. Splash pop por lo menos. Besos.

Desconstruído o no, sencillo o no, arte o no arte, lo pop es un producto, un objeto comprable, algo que alguien consume sin la trascendencia que requieren otros consumos. En ese diálogo entre el objeto y su espectador, puede haber tantas versiones del asombro como propios espectadores. Mi visión es la tuya, Ramón. Banal, perfecto, así es el cuadro. En la banalidad sobrevive al tiempo, paradójicamente.

Anónimo dijo...

EL FIN DEL ARTE ES EL ARTE.
E.L ARTE ES UN MUNDO EN SI MMISMO.
Y AHORA ME VOPY A LA CALLE .


SKF

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Que te aproveche el paseo. Nos vemos.Cuida la velocidad en el teclado, hombre.