24.6.10

Yo también nací para el ocio




Yo también, como Marcel Duchamp, nací para el ocio.
JACQUES DERRIDA


I
De entre los muchos oficios que mis cuarenta y cortos años han realizado me quedo con el de ocioso. Paso por alto todas las contaminaciones que la palabra ocioso pueda contraer y que empañan la acepción que yo resalto. Soy un ocioso convulso. No sé aburrirme. Entiendo, tal vez como Duchamp o como también insiste Derrida, que nací para el disfrute del ocio y que a esa circunstancia se le van agregando ingredientes inevitables sin cuyo concurso difícilmente podría entregarme al mío más amado. Me refiero a todo lo que no es ocio. El trabajo, por si alguien piensa mal, es en ocasiones un placer, y por esas ocasiones (aceptemos que no todas, pero muchas) lo incluyo en el privado diagrama de Venn de las que cosas que me procuran júbilo y que me hacen disfrutar de esta vida. No creo en otra, así que debo esmerarme en aprovechar al máximo ésta única que me he encontrado.

II
Podría vivir sin escribir, pero no sin leer, oí decir a K. en un pub inglés hace años. Comparto lo que dice. Hasta Borges lo haría. Lo que no quisiera sería verme obligado a tener que elegir entre una forma de ocio y otra. No sé hacer música y me siento enteramente satisfecho con que otros la hayan hecho para mí. La escritura, que conduce a la literatura, es un arte más asequible. Llevo escribiendo desde 1.985 . Hay circunstancias (que vienen al caso, pero ahí está el poco pudor que le va quedando a uno) que me hacen ser preciso con la fecha. En todos esos años he leído cientos de libros, he visto cientos de películas (miles quizá, las llevo cumplidamente anotadas en varios cuadernos de anillas) y he escrito miles de hojas. Esto de disponer de un blog es una de las cosas que más agradezco porque me permite escribir para los demás. No se puede escribir para uno mismo, aunque el volunto primero, el vértigo hecho semilla de las primeras palabras nace dentro de uno, sin atender a quién va a escudriñarlo. He dicho que tengo un punto de pudor todavía. Estoy yo y está la periferia del texto. Este Espejo de los Sueños es esa periferia eventual. Lo cerraré un día y guardaré en un archivo con alguna extensión críptica esas miles de entradas (van ya dos mil doscientas y pico) en las que he intentado explicarme y que me expliquen. No lo he conseguido, pero el trayecto (como quería Kavafis) está siendo largo.

III
Yo absolutamente feliz escuchando la pieza que ilustra este post. No hay una música en el mundo que me aísle del mundo como ésa. Una de las funciones de la música es la de servir de refugio. El jazz era un biombo tras el que esconderse, escribió Cortázar. Siempre está la voluntad de salir, pero está también la de entrar y permanecer invisible al resto durante el tiempo que dura el prodigio de la belleza. La pieza de Shostakovich, que escuché por primera vez en una extraña película de Kubrick, me guía y me tutela.






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Addenda: triste sería que todo el ocio al que yo pueda aspirar se resuma en libros, discos y películas. Así parece, a lo leído arriba. En todo caso añado (en un mismo punto de interés, en un interés mayor o incluso en uno menor según de qué hablemos y en qué estado de embriaguez estética) los viajes, las barras de los bares, las conversaciones con los amigos, los paseos por la ciudad, el amor que gime si se le sabe rozar, los padres, los hijos, la luna en la calle Bourbon, el paseo marítimo de Fuengirola - donde he sido inmensamente feliz-, el bendito inglés de Shakespeare o de Ian Dury, me da lo mismo, el café, las carnes rojas, las gambas de Huelva, el olor a lluvia recién caída, la oscuridad junto con el silencio...

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4 comentarios:

Joselu dijo...

Texto sugerente, escrito en un castellano fluido, que invita a acompañar al autor en nuevas aventuras o travesías. Saludos.

Pedro dijo...

Decía Aristóteles (lo acabo de encontrar en internet) que "la felicidad reside en el ocio del espíritu". Ya te vamos conociendo, Emilio, y sabemos que de espíritu andas bastante ocioso. A pesar de tus vértigos y tus inquietudes. Como dice Joselu arriba, este texto nos sugiere tu forma de ser, de pensar,...
Y también nos sugiere, "los dos meses de vacaciones que te vas a pegar por esos nortes fresquitos y tranquilos". ¡Ah tunante!
Un abrazo, amigo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Gracias, Joselu. Yo llevaba ya un tiempo entrando en tu página, que es mía también, por hablar cosas del gremio. Eso de acompañar al autor me parece perfecpto. Esta es tu casa. Saludos...

Mis vértigos son mis huesos, los que me sostienen en pie. Vivo para mis libros, para mis discos, para mis películas, para mi gente... No creo que sepa vivir (saber vivir, ya ves) fuera de esos pilares. Yo y tanta gente. Los sensibles, como decía un buen amigo mío. Somos los sensibles, Pedro...

Tenemos que poner la foto difuminada, en la cabecera, y hacer la página más presentable. Tú me ilustrarás.

Rocío Díaz Gómez dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada tuya. Estoy muy de acuerdo contigo, me gustaría hacer siempre tantas cosas, cosas ociosas... no parar, pero "ociosando" (que si no existe esta palabra habrá que inventarla) Un saludo desde un Madrid tormentoso de junio, Rocío