(Bajo el cielo de Fuengirola)
I.
Estaría bien disponer de un biógrafo propio, uno que constate el vértigo de haber vivido, que argumente la herrumbre y dé crédito a los placeres depositados, como memoria festiva, en su costra.
II.
Triste andamiaje de los años, travesía sin término, duro espejo que devuelve, inocente, la historia secreta, el insomnio tan urdido.
III.
Los años ocultan siempre la verdad. Algunos la ocultan con más eficiente oficio. Otros no se manejan en estas frivolidades y se advierte la trama siniestra.
IV.
Se nos va dejando morir tan impecablemente que tardamos una vida en advertir el engaño.
V.
Una lupa feroz escarba el aire percutido, multiplicado, fragmentado, hecho templo preciso en donde la belleza festeja su carne trémula.
VI.
Los días son números: habrá de cesar el cómputo
VII.
Cuesta creer que vivir sea tan duro, pero nos ponemos tercos en inventar obstáculos y le robamos tiempo al asombro y júbilo a la inocencia.
VIII.
No hay indicios fiables de que tengamos que morir algún día. La blanda memoria la pueblan sordas linternas que alumbran eternidad y sinfonías en el aire. Como a través de un alambique formidable, la vida adelgaza sus argumentos.
IX.
La vieja canción de siempre, la resaca de los años, tan propensos a mermarme.
X
Y el tiempo, el oscuro, el herido, el vulnerable, arteramente gesta su mecánica precisa de impedimentos, su pulso de óxido y carcoma, su vaga costumbre de negarnos.
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Estaría bien disponer de un biógrafo propio, uno que constate el vértigo de haber vivido, que argumente la herrumbre y dé crédito a los placeres depositados, como memoria festiva, en su costra.
II.
Triste andamiaje de los años, travesía sin término, duro espejo que devuelve, inocente, la historia secreta, el insomnio tan urdido.
III.
Los años ocultan siempre la verdad. Algunos la ocultan con más eficiente oficio. Otros no se manejan en estas frivolidades y se advierte la trama siniestra.
IV.
Se nos va dejando morir tan impecablemente que tardamos una vida en advertir el engaño.
V.
Una lupa feroz escarba el aire percutido, multiplicado, fragmentado, hecho templo preciso en donde la belleza festeja su carne trémula.
VI.
Los días son números: habrá de cesar el cómputo
VII.
Cuesta creer que vivir sea tan duro, pero nos ponemos tercos en inventar obstáculos y le robamos tiempo al asombro y júbilo a la inocencia.
VIII.
No hay indicios fiables de que tengamos que morir algún día. La blanda memoria la pueblan sordas linternas que alumbran eternidad y sinfonías en el aire. Como a través de un alambique formidable, la vida adelgaza sus argumentos.
IX.
La vieja canción de siempre, la resaca de los años, tan propensos a mermarme.
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Y el tiempo, el oscuro, el herido, el vulnerable, arteramente gesta su mecánica precisa de impedimentos, su pulso de óxido y carcoma, su vaga costumbre de negarnos.
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4 Indicios de vida exterior:
Mira amigo, lo mejor que puedes hacer en estos momentos poéticos es ir, sobre eso de la una y media de la tarde o mañana, allí a la juderia y beberte el manso de amargoso mientras repeles la historia incierta de un moro o judio a los que que conocemos solo por una efigie.
Que los boquerones estén calentitos y el vino fresco. Salud.
Pero aquí estamos, perdiendo algunas facultades, pero ganando en otras. Acumulando vivencias, experiencias, conocimientos, amistades,...
Y, desde luego, a mí me gustaría también estar, como dice PeterPank, con una SanMiguel fresquita y enfrentándome con fruición a un espeto de sardinas.
A disfrutar, poeta
Se hará, a tu salud, amigo Pank.
El vino se beberá, no lo dudes.
Te toca disfrutar de eso, Pedro. A la verita del mar, con los tuyos, con del santo ése de la espuma que nombras. Ya vendrán pasillos y tizas. Un abrazo grande, amigo. Nos vemos seguro.
I. Un bolígrafo con una tinta mental indeleble e insobornable que escribiera él solo nuestros pensamientos.
(Para escribir el guion de una peli de terror)
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