Al alma la emborrona la ficción de que verdaderamente existe. El alma es un paraíso alquilado. Cuando el cuerpo desciende al desorden absoluto y decide morir, el alma no gime ni se expresa en altos sonetos petrarquianos. El alma no es otra cosa que un tumor benigno. El alma se descarga en su versión laica y entonces el poeta, manumitido del corsé de los clásicos que la sublimaron, estrangulan el verso y forjan la épica, el lugar exacto en donde las palabras manifiestan su distorsión metafísica. Todo lo demás es interfaz. Cuando el cuerpo se declara insolvente, el alma se convierte en un hipervínculo. Dios es el gran hacker.
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7 Indicios de vida exterior:
Saludos de nuevo, Emilio. ¿Preparado para el verano?
Los seres humanos nos creamos a nosotros mismos a través de la fabulación. Sin embargo, es extraordinario cómo esa fabulación, una vez creada, tiene vida propia, influyendo en nosotros unas veces para bien, otras para fabricar más monstruos. Lo que un día sirviera de medio de expresión de ideas o emociones, con el tiempo puede convertirse en programa político, dogma, mandamiento, tendencia o temario de oposición.
Preparado, a falta de un mes para hacer el petate familiar.
Vivimos para el asombro, Ramón. Para fabular, como dices. Fantasía intercalada con trazas de realidad. Las palabras son cuchillos, son rosas, son aire, son plomo.
Un abrazo sureño.
Me gusta su definición de la épica. En el principio... fue la épica.
Probablemente fue el verbo, la palabra, pero la palabra es épica, con toda la simbología incluída. Gracias, Olga.
Dios es el gran hacker. Es el título de mi proxima novela... jajajajaja....
Increíble. Estoy a tus pies.... Rafa
Todo en 21 gramos, Emilio.
Me tienes que dar royalties. O como se llame, no lo olvides. Un saludo, Rafa.
21 gramos. Filosofía pura. Mística charcutera.
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