18.5.10

Estoy decimonónico / Estoy químico

I/ Estoy decimonónico
A la democracia le ha sobrevenido una sobredosis de mercado: las leyes se están empezando a escribir mirando la rentabilidad que generan. A la realidad le está viniendo un acceso de ficción que provoca a los usuarios ataques repentinos de incredulidad. Incrédulo vive uno mejor. En la creencia de que lo que vemos es falso se gana más que se pierde. Si uno contempla la realidad como una trama novelística ninguna de las tragedias que la cruzan alcanza verdadero rango de tragedia y quedan, entre las páginas, como accidentes narrativos, caprichos de autor, uno de esos arrebatos que los escritores tienen cuando les atraviesa la inspiración.
El autor de esta novela en la que vivimos debe ser un descreído de cuidado. Escribe sin prestar atención al alma de sus personajes: los zarandea, los humilla, los envilece, los pervierte. Y a medida que la trama avanza, conforme se va viendo venir el desenlace, más rezamos (eso quien rece) por la intervención mágica de la providencia: más confiamos en el azar, que es un dios en lo suyo, un dios caprichoso y rudimentario al que encomendamos la salvación igual que un tahúr encomienda al ancho de su manga la suerte en la partida.

II/ Estoy químico
Me puse anoche a revisar este blog. Lo hice sin excesivo rigor. Yendo y viniendo por las páginas. Contemplando esta biografía sin propósito que ya va para cuatro años. Releí lo justo. Nada de lo que escribo, leído tiempo después, se salva de mi desaprecio particular. Me gustan siempre palabras sueltas. Un adjetivo colocado con mimo. Un verbo que de pronto redondea una frase. Ningún texto largo, por cierto, en este blog caótico. Todo escrito con afán de brevedad. Como queriendo no perder el tiempo yo ni hacérselo perder al lector que visita esta casa y advierte, en lo entregado, en lo editado, cómo ando. Estos días me está matando la alergia. Me invade un ojo. Me desbarata la voz. Me colapsa un pulmón . Enchufado como estoy a los fármacos, pierdo la noción exacta de la realidad. Varado en otra, me afecta todo lo justo. El efecto de los antiheptamínicos (algún corticoide, muchos aerosoles, varias pastillas de efecto relajante) me aturde, me deja en un estado de felicidad impostada, dependiente de la cantidad de química arrojada a mi sangre. A la sangre se la engaña con lo que sea. Con antiheptamínicos. Con ron cubano. Anoche soñé, bendita ilusión, que la crisis económica era un subidón de pólenes en el mercado. Soñé (digo yo) que los gobernantes daban con el antídoto eficaz y lo dispensaban alegremente en las calles, en las plazas, en las colas del supermercado. La realidad es que no hay quien la entienda cuando uno está químico. De hecho no hay quién la entienda cuando uno lo está. Al paso que voy cierro el blog y lo abro cuando tenga la cabeza en mejor disposición lírico. Estos posts no están a la altura. A no sé qué altura, pero no llegan ni a esa..Ah olvidé decir que a lo único a lo que me entrego con plena satisfacción es a la primera temporada de Fringe. Delirios paranormales. Conspiraciones sobrenaturales. Mulder y Scully contaminados de Grisson. Este tío de Perdidos es un genio.


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6 comentarios:

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Todos asistimos a esta novela con creciente incredulidad, Emilio. Y lo malo es que ni siquiera es una buena novela.
Un saludo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Pasmo es una palabra preciosa. Estamos pasmados, estupefactos, concentrados en no perdernos detalle. No vaya a ser que algo fundamental de la novela se nos escapa. No sé. La identidad del criminal. Los móviles del crimen. No es buena, pero estamos dentro. Saludo, José Manuel.
Insisto en lo de tu presentación. Lamento no estar, te escribí en Feisbuk, pero bien que querría.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Declino la autoría de la novela, pero reconozco haber disfrutado con la novela.... cuando empezó. Ahora ya está todo derrumbado. Buen post.

L. Andrés

Pedro Casares dijo...

Derrumbado no, nació ya derumbado, nació después de un acto puro de terrorismo, nació ya mal edificado y eso que tampoco soy yo del otro ala...

Peter Pank dijo...

Usted describe la nebulosa después de despertar, aunque siempre soñolientos, de una fantástica, unas veces querida y otras sin querer,pesadilla. Descripción ingenua propia de quien desconoce la realidad politica vivida desde el 78.
Al menos le queda el asombro, que no es poco.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Con el comienzo de la novela se puede disfrutar. Luego la trama se malea. Como en los buenos thrillers, L. Andrés...

Da igual, Pedro, el ala. Importa la sensibilidad, la creencia de que algo mejor podría haber sucedido.

Se vive mejor en la ingenuidad. Tal vez se vive mejor en la ignorancia, decía mi abuela. En la inocencia. Por supuesto que desconozco la realidad política desdel el 78. Tenía 12 años y luego he leído poco, Peter Pank. Aprendo ahora.