La derrota es siempre más hermosa.
Conspira en la sombra.
Fragua conjuras.
Urde secretos.
Arde sin fuego.
Procura siempre
esa exquisita belleza
que los años acaban
convirtiendo en estilo.
Y sin, embargo,
duele este sordo apuntalar días,
este curvarse,
este exprimir
con ternura de efebo la fruta
grávida y dura de los años.
.
6 Indicios de vida exterior:
¿Derrota? Vivir es un largo viaje en tren en el que nunca faltan bellos paisajes para contemplar. Y cuando se acaba sólo hay que saber despedirse sin añoranza.
Besotes.
Vivir es una cosa, y la literatura es a veces otra. En este caso, en este poema, es un paisaje más, Isabel, pero umbrío. La derrota dulce de saber que hay más batalla.
Últimamente, Emilio, te presiento lánguido, cadencioso, de un existencialismo dulzón, casi diría que complaciente consigo.
Cosas de la astenia primaveral, que abriga el alma con pensamientos tristes pero opiáceos.
Recuerda, en breve llegará el verano, nos despertará a todo obligándonos a un buen chapuzón de adrenalina.
Un abrazo sin complacencias, amigo.
La adrenalina, en vaso largo, con un par de cubitos de hielo y un refresco de cola, dice un amigo mío. Eso haremos. Mientras... Será el ramalazo último del invierno, de la lluvia contagiosa, del gris en el aire.
Abrazo de Viernes Santo, mi amigo.
Los días se derrotan a sí mismos, en un combate suicida. El poeta es el que escribe la crónica, el parte de guerra, ¿ no crees ? La derrota es el fin de la batalla misma.
Jasper
Es cierto que la derrota es siempre más hermosa de contar. Y es tan jodido llevarla a cuestas.
Publicar un comentario en la entrada