28.1.10

Los dos que se soñaron


Borges
refiere la historia de dos que se soñaron. La extrae de Las mil y una noches y viene a relatarnos cómo alguien tiene un sueño donde se le informa que en casa de un vecino hay un tesoro. Acude a su puerta y éste le propone que lo compartan. No hay nada que compartir, añade el improvisado anfitrión, yo soñé que el tesoro estaba en la suya.
Borges remata con la paradoja de que el soñador ilusionado con la idea de encontrar el tesoro tuvo que ir al sueño de otro para descubrir que el tesoro fantaseado, el increíble, estaba en su propia casa. En ocasiones, el mundo es así de extraño. Precisamos el concurso de un actor ajeno para descubrir la bondad de lo que poseíamos en casa, sin saberlo, sin valorarlo tal vez. El azar no existe. Todo tiene una milimétrica arquitectura de causas que la fortuna troca en casualidades aparentes. No lo son. Todo está escrito.

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2 comentarios:

Alex dijo...

Cuento cuyo origen me precisaste (yo lo extraje de un cómic de Paco Roca). Cuento certero. El azar no existe. Todo forma parte de una maquinaria a la que pertenecemos ajenos. Nos falta conocer las razones. Y, visto lo visto, casi es mejor no hacerlo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El azar es un argumento novelístico. El escritor es el afortunado que ve los engranajes de la máquina. La realidad es un mecano.