30.1.10

El ruido y la furia

"Al que hace ruido se le concede el crédito que se niega a quien habla sin levantar la voz"
Joseph Roth


Al abrigo de la ignorancia, frivolizando el error, han crecido personajes populares a los que la sociedad les ha dado tribuna desde la que contar a los demás su triste biografía. No sé dónde empieza el extravío: si en el propio tonto que de pronto observa cómo su estulticia llama la atención, congrega público y hasta sienta cátedra o del listo que ve beneficio en la existencia del tonto. A veces suceden ambas posiblidades sin que ese roce manifiesta fisura alguna en el objeto dispuesto en venta. Porque se trata de eso en el fondo: de dar un producto y de publicitarlo con todos los medios posibles.
Oscar Wilde dejó escrito que sólo había una cosa peor que hablaran mal de uno y era que no hablaran en absoluto. Pues por ahí va la educación en España. En el orgullo de estar en blanco, en la felicidad de vivir al día, en la simplicidad del ocio. Hay que reformar la escuela: hay que vender la felicidad de la cultura y hacer ver a quienes han sido intoxicados con la mediocridad que hay belleza en el esfuerzo, en el aprendizaje, en llevar en el corazón el orgullo de haber alcanzado cierto tipo de magisterio en algo. Joseph Roth, al que hace mucho tiempo que no leo, por cierto, lo explicó con esa salvaje eficiencia que en ocasiones tienen las palabras.

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2 comentarios:

Pedro dijo...

Bien sabes tú, amigo Emilio, que la satisfacción en el esfuerzo ha desaparecido de nuestras aulas. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Cada reforma y contrareforma educativa viene acompañada de una rebaja. Hay que hacerlo todo mas fácil para evitar el fracaso y salir de la cola. "No le exijas, no le digas, no lo compares, no lo señales,..." Estamos creando, con tantas facilidades, una sociedad de indolentes que prefieren comunicarse por el messenger antes que hablar directamente o por teléfono; que cada vez tardan más años en salir de debajo de las alas de mamá.
Jo, me estoy haciendo viejo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Lo sabemos bien, Pedro, y no poco podemos hacer ante la avalancha de frentes abiertos que se obstinan en contradecir lo que pregonamos desde las escuelas. Parecen dos mundos, y es uno. Qué le vamos a hacer, amigo. El encanto de lo fácil ha ganado al encanto de lo difícil: vale más el aquí-te-pillo-aquí-te-mato. No hay placer en la búsqueda y en el recorrido sino en la consecución inmediata del logro. Esa pérdida es el verdadero mal y creo(es mi opinión)que la escuela tiene mucho trabajo y muchos obstáculos. Más conforme el tiempo avance y la realidad exterior (mira qué he dicho: el exterior y el interior, la calle y la escuela, vas viendo, no?) se convierta en la única realidad y la escuela sea un trámite, una obligación, un lugar ingrato. Nos vamos haciendo viejos, y apesadumbrados, y pesimistas. Qué le vamos a hacer. Un abrazo.