27.12.09

Hey you, out there in the cold...(Revisited)



Un niño al que Santa Claus olvidó.
Tigres liberados.
Trincheras en bruma.
Relojes Mickey Mouse.
Nicotina en los dedos.
El padre ausente, segundo teniente del Octavo Batallón de los Fusileros Reales, Compañía C.
Una habitación de hotel.
Películas de guerra en blanco y negro en la televisión.
Los días más felices de nuestra vida.
Traed a los chicos a casa.
Madre está en el jardín echando una cabezadita mientras papá muere en el frente.
No necesitamos educación.
Ni sarcasmos en la clase.
Eres otro ladrillo en el muro.
No te sorprendas si el hielo se abre.
Madre cuidará a su hijito.
No va a a consentir que ninguna guarra se lo arrebate.
Papá ha volado sobre el océano dejando sólo una instantánea en el álbum familiar.
Hasta el viejo Rey Jorge ha mandado a mamá una nota.
Condolencias.
Sentidos pésames.
Un héroe que no va a regresar a llevar a Pink al parque y columpiarle en las mañanas de sábado del crudo invierno.
Adiós, cielo azul.
Las bombas reventaron los tímpanos y la esperanza.
Maestros de esposas psicópatas.
Mamá no te dejará volar, pero podría dejarte cantar.
Mamá te tendrá sano y fuerte.
Mamá, ya he empezado a construir el muro.
Soy una estrella del rock.
¿ Quieres ver la tele ?
¿ O conducir por una autopista vacía ?
No me dejes ahora.
Es uno de mis días malos.
No necesito drogas que me calmen.
Ni brazos que me rodeen.
Adiós, mundo cruel, cielo azul.
Inglaterra, mataste a tus hijos en nombre del deber.
Los gusanos se comieron su cerebro.
No dejaron nada.
Tal vez el fascista dormida.
El mesías del riff.
El líder de los alienados.
Todos necesitamos un héroe.
¿ Hay alguien afuera ?
Tengo un libro negro con mis poemas dentro.
Trece canales de mierda en la tele para poder elegir, pero cuando te llamo no hay nadie en casa. Tengo una cuchara de plata en una cadena.
Tengo un deseo urgente de volar, pero no sé dónde.
¿ Alguien se acuerda de Vera Lynn ?
Traed a los niños a casa.
No les dejéis solos.
Pink, puedo aliviar tu dolor.
Ponerte en marcha otra vez.
Dime dónde duele.
Tus labios se mueven, pero no oigo lo que dicen.
Estoy confortablemente insensible.
El espectáculo debe continuar.
Papá no va a volver.
Nadie te va a dar la mano en el parque.
Ya espero los gusanos.
El juicio de la madre patria y del Dios justo que todo lo ve y nada perdona.
El muro es ya demasiado alto.
Algunos niños recogen botellas en la calle.
Ladrillos en camiones de juguete.
Sueños que no fueron verdad.
Secretos abiertos.




p.d.: Me lo debía desde un verano de los primeros ochenta. Detrás de las palabras, está Safo y Marcelino, el cine de verano en el patio de la Diputación de Córdoba y un disco doble que tuteló mi ingreso en la sociedad. Aquí ando todavía. Hoy, a días de cerrar el año, he vuelto a oírlo completo, ensimismado, comprendiendo que el tiempo no pasa y que el adolescente está todavía entre el ruido de los helicópteros y el llanto del bebé antes de que la batería caiga y Roger Waters entone su plegaria. Me marcó mucho en esa época y aun hoy retumban los tigres y la película de Alan Parker pone (insuficientemente) algunas imágenes para cerrar la odisea por el dolor. Igual que mi amigo Anto, al que no veo y en algún lado estará, sabía la letra de esa mentira monumental y formidable que era Thick as a Brick (Jethro Tull) yo me sabía de memoria todas las canciones de The Wall. Las he ido olvidando y sólo salen si las oigo al modo en que lo hace quien flaquea en recuerdos y necesita de un apoyo acústico, de un empujoncito para completar el prodigio de la memoria.
En esa época el dolor es un bálsamo y uno quiere ingresar en él y salir y hacerse adulto. Luego no se puede volver atrás. No se regresa. Pero algunos símbolos permanecen idénticos y la historia de Pink y la música de ese fastuoso disco doble (en vinilo, por supuesto) me acompañará siempre. Déjenme esta noche ponerme sentimental. Estamos en Navidad.


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4 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Seguramente el muro sea el LP (porque siempre será un LP)que más haya escuchado en mi vida, en reñida lucha con el Requiem de Mozart. Aunque el Thick as a Brick también es genial.
Que en el 2010 te defina la salud y la inspiración. Un abrazo

Isabel Huete dijo...

Puedes ponerte sentimental todas las noches, si quieres, que esa vena nostálgica que te sale es una gozada. Tus recuerdos sí que son un bálsamo para quien te lee.
Un beso grande, querido sentimental.

Anónimo dijo...

Me ha encantado el post. Soy un fiel del Muro y lo sigo siendo tantos años después como decía George Harrison. Me han dado unas ganas terribles de buscar precisamente el vinilo, limpiarlo, no vaya a ser que esté sucio, y ponerlo ahora mismo. Gracias por recordarmelo. Yo también era de los de saber letras de memoria pero ya no tenemos tiempo de casi nada y menos de ser fiel a los recuerdos. Gracias de corazón. Feliz Navidad, aunque no nos conozcamos. Serafín Hurtado Mendoza

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Es un Lp, un vinilo, un disco grande que se abre y te llena. Hoy en día los mp3's, que son el reverso tenebroso del CD, han hecho que perdamos todo romanticismo. El Muro: Palabras Mayores, Antonio. Todo con mayúscula. Thick as a brick es una obra capital en el rock. Rock clásico. Que el 2010 te dé también inspiración, salud, no sé, todo eso...

Sentimental soy menos yo. Está uno como débil. No importa, en todo caso. Gracias por estar ahí, Isabel.

Fieles del Muro somos muchos. Si escribir este post te ha hecho querer escucharlo, pues estupendo. Eso ya vale el post. Un abrazo...