26.12.09

Aburrirse según Truffaut



Yo nunca me aburro. No puedo aburrirme porque leo periódicos, libros, veo la televisión. En mi mesa siempre hay un montón de libros. Por consiguiente, no puedo mostrar gente que se aburre, que no hace nada. Soy muy activo. Soy un activista. El reverso es que no sé divertirme, no sé tomar vacaciones, no sé estar sin hacer nada, no puedo pasar un día sin leer, sin escribir. Por tanto, mis personajes son también así; necesariamente, los personajes se parecen a su autor.


('L'Express', Paris, número 883, 20 de mayo, 1968)

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4 comentarios:

Alex dijo...

Como Truffaut, no tengo tiempo de aburrirme. Aunque hay días, muchos, en los que no tengo tiempo casi de respirar.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Tampoco yo. Y no tengo personajes. Eso de no respirar tiene su vértigo. A veces quema. Hay días terribles en los que acabas exhausto. Días llenos, en todo caso.

Isabel Huete dijo...

Tampoco yo sé lo que es el aburrimiento, y no es porque siempre esté haciendo algo. Mi mente (decía mi ex) es como una caja registradora a la que sólo de faltaba hacer "clin" de vez en cuando. Soy activa en general pero lo soy especialmente en lo relativo a la mente: siempre estoy creando algo en ella que luego traslado al mundo real, si puedo, y si no, pues ahí se quedan reposando hasta que surja la ocasión.
Iba a decir que no tengo hueco para el aburrimiento pero mentiría: me aburren soberanamente las palabras vacías que tan en boca están en mucha gente.
Besotes navideños.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Nunca me he aburrido.
No entiendo eso.
Besos.