2.9.09

La poesía es un escándalo en la sangre...



Siempre hay gente que jalea a los atormentados. Los animan al exceso, les piden una cabriola más, la descripción del infierno que ven desde la bruma, el paisaje de la desolación. No pudo terminar ninguna rendición fiable de todo esas exigencias intelectuales: una sobredosis de seconal, un psicotrópico al que se hizo adicta, contradijo una frase suya, bien aireada, oída y leída incluso en algún bar, hace no tanto tiempo: "Escribo para no sucidarme".
Antes del derrumbe, de la sublimación estética que supone un suicidio para un artista, Flora Alejandra Pizarnik lideró un movimiento de frescura en la Argentina de los 50. Después se fue al París de sus autores favoritos y regresó a Buenos Aires ebria de letras y hastiada de vivir en un desencanto perenne. Su poesía es un canto amargo a esa existencia tristísima. Releí anoche, después de encontrarme la cita que cierra el posteo hace unos días, algunos poemas sueltos. Tardé en dar con el único libro que tengo: estaba cerrado por una fila de libros en una estantería alta, la más alta, la que linda al techo. Ahora le he dado un puesto de más fuste. Se ve el lomo, se deja querer más. Volveré a sus poemas cuando entre aquí en donde están mis libros y mis cosas y me dejaré caer por su depresión, por su lirismo quemado, por toda esa evidencia de cáncer en las palabras. De alguna secreta y no razonable forma sale uno pletórico tras la lectura, tocado por la gracia de la palabra. La poesía, dice ella, es un escándalo en la sangre. Debe ser cierto.

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"Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Esto no lo comprendo perfectamente, es vago, es lejano, pero lo sé y lo aseguro."

"Ahora sé que cada poema debe ser causado por un absoluto escándalo en la sangre. No se puede escribir con la imaginación sola o con el intelecto solo; es menester que el sexo y la infancia y el corazón y los grandes miedos y las ideas y la sed y de nuevo el miedo trabajen al unísono mientras yo me inclino hacia la hoja, mientras yo me despeño en el papel e intento nombrar y nombrarme."

Alejandra Pizarnik, Diarios

Citas Tomadas del Capitán Alatriste

10 comentarios:

Isabel Huete dijo...

He leído reseñas sobre ella pero nada de ella. Al leerte me han entrado unas ganas enormes de hacerlo. Gracias una vez más.
Besazos.

Olga B. dijo...

Yo la he estado releyendo este verano. El escándalo en la sangre ya estaba. Tuvo intuiciones peligrosas, sí.
Me ha conmovido esta entrada, esa cabriola de más no la merecen nunca los que jalean con ojos que pronto se aburren hasta de la muerte, siempre a salvo. El que quiera tormentos para entretenerse, que baje a buscar los suyos.
Saludos, vengo de vez en cuando por aquí y me gusta lo que veo.

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Como diría mi paisano: poesía era ella.
Un saludo

Bárbara dijo...

Echaba de menos esto... Es estupenda tu reflexión.
A mí Alejandra me encanta, y me encantan las frases que has rescatado (las suscribo, las suscribo, las suscribo si es que se puede suscribir la verdad de otro).
Otros sufrieron pero no con tanto estilo, sin recrearse ni un segundo.
Un beso gordo (gordo el beso, al margen de los kilitos que nos hayamos puesto este verano...);)

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Por eso, sólo por eso, vale la pena el posteo, Isabel. Dale.

Tener inclinaciones peligrosas, intuciones. Eso es un problema para uno mismo y una delcia para el lector accidental, el que no es cómplice del riesgo y sin embargo lo disfruta. Baudelaire es un ejemplo. Ahora estoy con sus Flores del mal. Otro caso. Más universal tal vez, Olga. Sigue viniendo siempre que quieras. Suena trillado pero es cierto: es tu casa.

Poesía es siempre un "ella" o un "él ". La belleza y el talento van juntos. El amor mueve el sol y también las estrellas, escribió Dante. No le llevemos nosotros la contraria, Antonio.

También yo, amiga Bárbara, echaba en falta cosas aquí, escritas por ti. Y cosas en tu rinconcito. Estamos ya de vuelta. Besos gordos. Los kilos no salen en los posteos. Jeje.

Alex dijo...

He leído sobre ella pero no su obra, Emilio. ¿Recomiendas su lectura? Y si es así, ¿en qué circunstancias?

María del Mar Luján dijo...

Mi hermana era una lectora de Pizarnik y me metió a mí en sus libros. Y como ya ninguna de las 2 están me ha resultado muy emotivo y muy cercano lo que has escrito, que sin conocerte te agradezco. Estaré atenta a partir de ahora a tu página de cine y de jazz.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

No sé si en todas las circunstancias, Álex. Tal vez sí, en todas. Cualquier libro suyo es todos sus libros, no sé si me explico. Era una mujer dedicada a escribir y negada a saber vivir. Una suicida potencial que escribía para aplazar esa fuga o para aproximarla, tampoco lo sé. Es de esos pocos autores que nunca sabemos si va a gustar a alquien. No soy tampoco yo muy fino a la hora de recomendar literatura. Hace poco recomendé Benedetti a un amigo y me dijo que así no había manera de leer poesía. En fin. Es que hay poesías, y no una sola. Y momentos absolutamente para todo. Saludos, my friend.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

María del Mar, gracias por entrar. Tus circunstancias son muy especiales, es cierto. Especiales en demasía tal vez. De todas maneras los libros están o deben estar por encima de lo que les rodea cuando los leemos. Tengo libros a los que no regreso porque los leí en momentos muy trágicos y sin embargo sé que es un prejuicio sentimental idiota y cualquier día regreso a ellos, y quizá más motivado incluso. Sakudos.

Jacobodeza dijo...

Fantástica reseña en la que falta algo. Me parece que el amor de Mann por la violencia le ciega y le hace estar más pendiente de la coreografía de los disparos que del alma de sus personajes. Aquí tenemos personajes que no están, como la novia de Dillinger. Incluso Depp no cuela, tan snob, tan dandy que no nos lo creemos. De todas maneras, qué acertada tu crítica.