18.8.09

Hitchcock en el confesionario



Papá Hitchcock fue un buen atormentado: sólo hay que ver la letra pequeña, el fotograma discreto y oculto, con la que manuscribía todas sus ensoñaciones plásticas y morales. En el trance que le ocupa (la foto es de Avedon) prefiguro que no sobrevuela el tormento habitual: la clarividencia racional frente a la sugestión cristiana, la Biblia frente al Daily Telegraph, la cruz en el altar frente al dolorosísimo tirón hormonal que causa una buena rubia en un plató. Todo eso queda fuera de la instantánea: papá Hitchcock no está rezando; tampoco entona labios adentro una plegaria. Yo creo, mirando a fondo, echándole un rato a husmear en la trastienda de la luz y en los pliegues del rostro, que está pidiendo perdón al timorato, al pacato, al triste de luces que no ve ,entre la morralla psicológica, las fugas, los claroscuros y las intrigas antológicas, el dolor cristiano de este hombre, su carga moral, ese limbo de lo humano en el que el artista explota como una estrella de veinte puntas. Le está diciendo:
Mire usted, señor espectador, es verdad que en mis películas he puesto al inocente frente a las cuerdas de la justicia, que he escondido monstruos en sótanos, que he intentado desbocar su corazón hasta hacerle pedir basta, pero yo en el fondo soy un atormentado, un teólogo al que le fascinaban los misterios del thriller moderno, un hombre a caballo entre Chesterton y Sherlock Holmes o entre la Highsmith y George Kaplan, aquel hombre invisible que jamás arrugaba sus trajes
. Así que deje usted que me excuse, entornando los ojos, juntando las manos, apretando el corazón mientras lata un puñado de maligna sangre.

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8 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Yo, que no puedo hacer un análisis tan profundo, diría que frente a la solemnidad de una plegaria, parece que el maestro se entretiene silbando su próxima banda sonora. En fin, hay días que uno no da para más.
Un saludo

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

La silba, pero eso es la evidencia primera. Lo demás, Antonio, es elucubración mía. Tu "día" sí que dio para atinar. Lo mío, pues eso, divagación de verano sofocante. El calor, my friend. Saludos para ti, hombre.

Isabel Huete dijo...

Un genio, simplemente fue eso.
No sé si reza o silba. Quizá silbe un rezo...
El calor hace estragos... Jajaja.
Besotes.

Alex dijo...

Hitch incumplió al menos siete mandamientos. Fue atormentado y con gusto. Las flagelaciones llegaron más tarde.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Un amigo mío dice que debió ser un cachondo. No lo dudo. Incumplió eso que dices y seguro que lo amortizó en pantalla. La vida privada es otra cosa, suponemos. Si silba o reza, he ahí, oh my friend, la historia sobre a la que debemos entregarnos.

al dijo...

El atormentado es Montgomery Clift. Después de oír la sarta de pecados de Hitchcock, no sabe si delatarlo o apechugar con el secreto de confesión. Finalmente, opta por lo segundo, olvidando que sólo es un sacerdote dentro de la ficción.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El sacérdote máximo, Alberto. Uno del tamaño de sus neuras. Hitchcock era un tarado al modo en que lo son los que de verdad hacen algo por contar al mundo sus demonios interiores o como se diga eso que está tan de moda de los demonios interiores. Ya ves. Todos tenemos cientos, pero no tenemos gracia ni arte ni preparación para contarlos y que parezcan demonios ajenos. Un monstruo.

Albert dijo...

Es un cachondo. Hace poco vi Habitación sin salida, un rollo gigantesco en el que todo parece sacado de Psicosis. Es que está en todos lados. Hitchcock !!!!!!!!! Me cuidaré de que no se me pase ver algo suyo esta noche en tu honor. Salve, Padre del Suspense... Saludos!!!!!!