26.5.09

Ah, y John Wayne...




Todas las películas del Oeste son deliberadamente la misma película. La convención de guionistas de películas del Oeste, reunida en el desierto de Almería a comienzos del siglo XXI, se aburre mortalmente. Está todo escrito, señores. No hay nada nuevo bajo el sol. Lo meritorio fue el primer y luminoso congreso. Lo celebraron en Dodge City en una noche estrellada en la que corrió el bourbon y el póker se llevó a la tumba a un par de rufianes. Polvo. Armónicas junto a la hoguera a mitad de la noche. Café hirviendo. Botellas de whisky. Cartas sobre la mesa. Los indios. La fulana del jefe. Los duelos. El tren hocicando su vértigo en el horizonte vírgen y perfecto. El borracho. El traidor. El sheriff. El cacique. El vaquero. La hija del ranchero. Winchesters. Cabelleras arrancadas de cuajo. La estrella en la solapa. Justicieros. Balas perdidas. El saloon. El piano aporreado. El cactus. La puerta doble que se abre. Las vacas. La cárcel. La Biblia. El Fuerte. El Colt. El séptimo de Caballería. Las caravanas. La tierra fértil. La promesa de un mundo nuevo. Los tiroteos. Las recompensas. Sillas de montar. Caballos que abrevan. El honor. La venganza. Los burdeles. Reses. Tumbas en el desierto. Bailes de gala. Espadas en el cinturón. Botas altas. Raíces profundas. Toro Sentado. Sólo ante el peligro. Río Rojo. Centauros del desierto. México. Rostros pálidos. Ox-Bow. El imperio de la ley. Yo que tú no lo haría, forastero. Linchamientos. El árbol del ahorcado. Encrucijadas de odio. Pasión de los fuertes. Doc Holliday. Liberty Valance. El porche y un hombre sentado sobre las dos patas de una silla y las botas apoyadas en el poste. El bueno, el feo y el malo. Bailando con lobos. William Manny. Pat Garrett y Billy the Kid. Dos hombres y un destino. El hombre de Laramie. Hasta que llegó su hora. Grupo salvaje. La diligencia. Johnny Guitar. Ah, y se me olvidaba John Wayne.

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3 comentarios:

Alex dijo...

Todo esto me recuerda sábados por la tarde de verano y pantalón corto. La primera película que vi fue una del oeste ("La Primera Ametralladora del Oeste"), Ford es mi referencia absoluta. Sin embargo, mi padre sentía tal adoración por los westerns que hacía palidecer la mía.

Isabel Huete dijo...

Vi tantas pelis del Oeste que me aficioné a jugar a indios y americanos (así lo llamábamos) con mis amigos y hermanos. Yo siempre estuve a favor de los indios y lógicamente mi nombre de guerra era "caballo loco", el cual extraje de una de las pelis pero no recuerdo su título.
De todos los actores, he de reconocer que precisamente a John Wayne siempre le tuve manía.
¡Qué tiempos!
Besotes.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Era es el motor del post: los sábados al brasero, en invierno, con mis padres, viendo películas. Ahí nació el Emilio del cine de hoy. Sin duda. De mi padre nace mi adoración por el cine. Luego los años, en fin, le borraron ese entusiasmo, es cierto, pero él me transmitió ese ardor. Ardor, álex.

Quién no, Isabel. Todavía hacemos el indio de vez en cuando. Es broma. Para empezar bien el jueves. Besos.