3.4.09

Ringo Superstar

En cierto modo el beatle Ringo Starr es el beatle más listo. No gana en talento a ningún otro e incluso tampoco gana en talento a muchos otros baterías de muchos otros grupos de inspiración infinitamente menor a la de los fabulosos Beatles, pero Ringo Starr, ahora que han pasado tantos años, sigue indemne, refugiado en su carisma sin carisma, completamente a salvo del cáncer de la fama, pero ufano de su sublime mediocridad y exento del patetismo inevitable al que abocaron sus vidas los otros tres genios, pero estoy dispuesto a comerme todas mis palabras y rebuscar entre los discos hasta dar con A day in the life, una de mis canciones favoritas de la banda, y disfrutar con la forma de golpear la batería (aquí casi a trompicones, casi sin tocarla) este tipo feo, cachondón, feliz en esa cara de bufón de pub a las dos de la mañana. Todavía hay algunos exégetas de la obra más grande del rock del siglo XX (llévenme la contraria) que se preguntan cómo ingresó en ese club tan exclusivo, qué ocurrencias tenía, cómo sostenía el inevitable juego de las comparaciones. Y además tenemos a Hitchcock dándole uno de los más divertido de los homenajes que yo haya visto. Dos iconos del siglo XX en una sola fotografía.






3 comentarios:

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

A Ringo parece que le acaban de practicar una lobotomía, y Alfred tiene un aire a Gila hablando de la guerra en su batería antiaérea.
Un saludo

Alex dijo...

Es que Ringo, con o sin talento, es un tipo singular. De hecho, fue fundamental para la cohesión de los chicos de Liverpool. No sé si conoces esta historia:

http://antarcticastartshere.wordpress.com/2007/01/04/elogio-al-mediocre/

Cada uno de ellos ejercía una función dentro del grupo. La suya era tal vez la más importante, aunque pocos lo sepan.

emilio dijo...

Lobotomizado incluso, el bueno de Ringo parece tener el as en la manga, el secreto de la canción perfecta, Antonio. Lo de Gila no lo había pensado. Cierto.

Voy a ver el link. Sé algunas historias. Tengo amigos beatlemaníacos que cuentan y cuentan hasta no parar de contar. El equilibrio dentro de los Beatles debía ser una cuestión estratégica, militar casi. Ringo era de una importancia capital, por supuesto. Nivelaba. Frenaba. Consensuaba.