31.3.09

Smoke gets in your eyes...



I
El único cuento que Juan Carlos Onetti escribió sin fumar se llama El pozo. Lo escribió en una tarde, sin apenas retoques: lo hizo a modo de desahogo. En los años 30 se trasladó a Buenos Aires y estaba prohibida la venta de cigarrillos durante el fin de semana. El acopio de tabaco del viernes fue escaso y el hambre de humo alumbró el cuento. Durante años no concebí leer la prensa sin un buen paquete de tabaco cerca. Lo ideal, la conjunción perfecta, consistía en una barra de bar, un día de lluvia y un café humeante. A ser posible sin compañía. El cine siempre contribuyó a endiosar el tabaco. Pienso ahora en que sé para qué sirve el emboquillado contra la pitillera o, en su defecto, la mesa más a mano o incluso la esfera del reloj, que es lo que yo solía hacer en mis tiempos de fumador semiempedernido. Las volutas imperiales del tabaco han llenado escenas fantásticas de cine del alma, aunque después las autoridades adviertan que el cine puede matar y que la literatura de Juan Carlos Onetti debiera eliminarse de las estanterías porque contiene nicotina y el mismo Onetti, con su aspecto enclenque y enfermizo, parece también estar hecho de esa sustancia volátil, quebradiza, tóxica y lírica, según desee el amable lector hacer inclinar la balanza de los vicios.
II
El humo es cinematográfico y la política de la corrección nunca se dejó engatusar por la estética. A los que administran los gustos y las fobias, la exacta cópula entre la prudencia y la estulticia, les va de maravilla en eso de manipular a la siempre cordera masa. Algunos fumaron porque Humphrey Bogart fumaba.
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III
Y fumaban (o todavía fuman) Henry Miller, Rudyard Kipling, Joseph Conrad, Albert Camus, Gabriel García Márquez, James Joyce, Bertold Brecht, Orson Welles, Johnny Winter, John Wayne, Pancho Villa, Robert Louis Stevenson, Frank Sinatra, Ringo Starr, Man Ray, Keith Richards, Herman Melville, Dean Martin, Bob Marley, Charles Mingus, Pablo Neruda, Groucho Marx, Paul McCartney, Bob Dylan, Thomas Mann, Pablo Picasso, John Wayne, Sterling Hayden, Dirk Bogarde, Frank Zappa, Louis Armstrong, Peter Bogdanovich, Debra Winger, George Simenon, John Huston, Joaquín Sabina, John Ford, Django Reinhardt, Marx Ernst, Marlene Dietricht, Mae West, Josephine Baker, Honoré de Balzac, Rita Hayworth, Audrey Hepburn, Carl Gustav Jung, Joni Mitchell, Herbert Mancuse, Antonio Gala, Gloria Swanson, Carole Lombard, Guillermo Cabrera Infante, Pio Baroja, Camilo José Cela, Josep Pla, Alejo Carpentier, Max Aub, Russ Freeman, Greta Garbo, Dexter Gordon, Ava Gardner, Andre Gidé, Ramón Gómez de la Serna, Albert Einstein, Michael Caine, Freddie Mercury, Chet Baker, Peter Lorre, Jack London, John Fitzgerald Kennedy, Eugéne Ionescu, George Harrison, John Lennon, Miles Davis, Bette Davis, Sean Penn, Fernando Pessoa, Edgar Allan Poe, Cole Porter, Luis Cernuda, Mark Twain, Raymond Chandler, Bertrand Russell, Sigmund Freud, Sergio Pitol, Juan Marsé, Ángel González, Enrique Vila-Matas, José Manuel Caballero Bonald, John Coltrane, Bill Evans, Claudio Rodríguez, William Faulkner, Winston Churchill, Jorge Guillén, José Ortega y Gasset, María Zambrano, Dámaso Alonso, Antonio Machado, Pedro Salinas, Juan Benet, Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma, Charlie Parker, Fidel Castro, Octavio Paz, William Somerset Maugham, Lord Byron, Oscar Wilde, Javier Cercas, Charles Baudelaire, Guillaume Apollinaire, Charles Bukowski, Luis Buñuel, Sean Connery, Julio Cortázar, Gary Cooper, Coco Chanel, Che Guevara, Marcelo Mastroianni...A todos los he visto fumar en alguna fotografía, en algún recorte de prensa, en televisión, en la pantalla. Quizá el atinado y amable lector tenga otros insigne comedores de humo. Holy smoke, lo dijo Cabrera Infante. Ah, y Charles Laughton, en Testigo de cargo, casi cometía asesinato por echarse un buen puro entre pecho y espalda a riesgo de irse a la tumba en la ventada. ..

4 comentarios:

Miguel Romero Cantillana dijo...

Y Sara Montiel, hombre, la Gran Sara del puro antológico... Buen post

Alex dijo...

Hay pocas cosas que llenen mejor una pantalla que el humo, tienes razón. Su ausencia de forma es la forma perfecta.

Nunca he fumado y reconozco que el humo molesta si estás en un lugar cerrado. Irrita los ojos, la garganta... Pero tampoco soy de los que demonizan a los fumadores. Que cada uno elija su propio veneno (un lema). Por cierto, "Smoke" de Jarmusch, es perfecta y Rita Hayworth nunca se vio tan sensual como con un cigarrillo en su mano.

emilio dijo...

No es Sara santo de ninguna de mis abundantes devociones. De ninguna, para ser exacto. Pero la doy por bueno. Gracias por lo de post...

Alex, el humo es sublime, permite arabescos semánticos y la luz se enreda en él casi voluptuosamente. Eso es el cine, al cabo. Voluptuosidad, voluptuosidad y encantamiento.
Yo fumo todavía, de vez en cuando, pero no soy un fumador constante. Lo fui. Me gusta (mucho) fumar, pero cada vez lo hago en más ocasionales momentos. No demonizo. Me parece Smoke una película estupenda y Rita Hayworth no merece que la despache aquí en tres palabras. Abrazos...

Ramón García dijo...

Detesto el tabaco y hasta estoy activamente en alguna cruzada contra su uso en lugares en los que la ley no lo permite, y estoy en ese grado de hostilidad contra los tabaquistas que hacen que yo, que no fume, termine fumando, pero reconozco con algún dolor, y recuerdo el comentario de un amigo precsiametne a este respecto, que el humo en el cine, el tabaco en el cine es una seña de identidad, como dices, y que hay peliculas grandiosas, extraordinarias, fuera de critica negativa alguna,que ganan con el humo, con el tabaco, con eso que tanto detesto, que no odio. Muy buen blog, señor Calvo.