22.11.08

Los calcetínes de William Faulkner


Cuando hace poco colgué una foto de William Faulkner y escribí sobre mi querencia hacia su obra, recibí un significativo número de comentarios básicamente encontrados con esa inclinación. Me resultó llamativo que lo mismo pensaran hace años unos amigos a los que le confié también que había disfrutado mucho con las historias del amigo William. Ahora he encontrado una fotografía espléndida del autor. Incluso quienes no comulgan con su prosa deben aceptar que es un escritor absoluto, uno de los que se descamisa, sale a la terraza, coloca su mecedora favorita y lee frente a su máquina de escribir a pleno sol mientras fuma una buena pipa sudista. Juro que si me veo en ésas en alguna ocasión no sale una línea decenta de mi (en estos días) vacío cerebro creativo. Tampoco me sale nada a derechas a la sombra, bajo recaudo doméstico, sentado en donde habitúo a teclear mis cosas. La foto, ya concluyo, no tiene píxel que sobre. Muy moderno esto último que acabo de escribir.

2 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Jajaja, pixelizar a Faulkner... Creo que esa idea le hubiese gustado.
Un besazo.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Era un tío serio y poco amigo de chanzas, pero estos tiempos de ahora le hubiesen dado cuartelillo para escribir mucho y muy bien, porque Faulkner, a su modo, era un notario de la realidad como pocos ha habido en la literatura. Y ahora la realidad, no me lo niega, querida amiga, está reventona de sucesos susceptibles de escritura. ¿Cuándo no?