30.10.08

Una fotografía de 1.970

Encontré anoche, distraída en un álbum, una fotografía de 1970. Mis cuatro años de patio de vecinos en la calle Jaén con la mirada como arrasada por un vértigo de juegos. El cuerpo flacucho huyendo del invierno. Las gafas sin Julio Verne todavía ni Robinson Crusoe ni Jabato. La pose de sábado anecdótico y banal. Toda esa evidencia de candor en las mejillas y, probablemente, una hormiga muerta en el bolsillo. El pasado abandona estos retratos en un cajón: uno ya no duda de que la vida cobra ávaramente sus tasas. Ebrio de ahora, escribo en este día de sol tímido de octubre mi tristeza correctísima, mis cuarenta y dos, mis gozos y algunos indicios fiables de sombra en el cuerpo, que ya no es flacucho ni huye (como antes) del invierno. Ahora me pierdo en el frío. Ahora mis gafas han leído a Verne (esa manía de Julio cuando es Jules igual que Charles Dickens no es Carlos Dickens) y han recorrido el mundo en dos mil películas, en casi tantos libros y en muchísimas (créanme) barras de bar, pero no tengo hormigas en los bolsillos y dudo que tenga alguna vez candor en las mejillas porque el tráfago de los días te oxida el pulso y te deja una costra de desconfianza en los gestos. Así que he mirado la fotografía (que no puedo escanear) con arrobo y la he vuelto a colocar en su sitio. Me la hicieron para que ahora escriba este quebranto de jueves sin prodigios. La tarde principia lluvia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Llover lo que se dice llover, desde mil novecientos setenta una "jartá" , ¿ no, nene? Saludos, besos, muchos besos.


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Isabel Huete dijo...

Pues me hubiese encantado ver esa fotografía: hubiese sido el complemento perfecto.
Las hormigas que entonces teníamos en los bolsillos (y algún caramelo medio derretido) eran señal de nuestra despreocupación por la vida. Lo malo son las que ahora se nos cuelan en las entrañas y arañan nuestras soledades. Algunas hasta las muerden.
Preciosa reflexión.
Besazos.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

No puede ser, Isabel. Impedimentos técnicos. La foto merece elogios. Estoy flacucho, y eso es ya un prodigio. Las hormigas no se ven, pero están. Besos.

caty luz dijo...

Precioso,Emilio,algunas seguimos siendo flacuchas a los cuarenta y dos pero nada de candor rosado sino maquillaje en la tez,un gran beso.Caty Luz

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Qué alegría que escribas, Caty Luz. Me dijiste que visitabas El Espejo, y eso me encantó, después de tantos años, pero está mejor que te dejes ver... En letras, al menos. Un beso muy grande, mujer.