26.10.08

El mapa de la felicidad


Los días claros y vibrantes, tibiamente frescos y perfumados en el Pequod a su paso por Ecuador. Dice Herman Melville en Moby Dick que los sitios de verdad nunca están en los mapas. Los días limpios a los que ilumina la gracia y el bendito numen de la felicidad tampoco pueden encontrarse en ninguna cartografía fiable, pero al igual que si buscamos la playa remotísima en la que el amor nos visitó hace veinte años la encontramos todavía y el dedo puede recorrer la línea de la costa por el papel amarillo del atlas, así deberíamos encontrar en la memoria las horas perfectas, la parte visible del gozo de vivir. Luego viene Kafka y viene el crash financiero y los reportajes en televisión sobre el colapso del capitalismo. Detrás de esas frivolidades que a uno se le ocurren un domingo temprano, mientras mis hijos ven una sesión matinal en nuestro glorioso cine de pueblo y el jazz aristocrático de Dave Brubeck serpentea pasillo abajo, está el mundo, y a veces me pregunto si está de verdad o todo es alguna alucinación colectiva y el mundo auténtico (como pide Melville) está en otro sitio. Nunca en los mapas.

9 comentarios:

Alex dijo...

Acabo de contestar un comentario tuyo citando al capitán Ahab... y ahora lo encuentro encabezando tu casa virtual. El azar, Emilio. Insisto en que me persigue con extrañas señales desde hace meses.

Los lugares de verdad no figuran en los mapas, eso es cierto. Recuerda la fábula capriana "Horizontes Perdidos". Sangri-La y el mito de la eterna juventud.

luis felipe comendador dijo...

Dejé mi voto depositado en tu cuenta 20M... espero que cunda el ejemplo y tus lectores te voten.

Lo mereces, compañero.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El azar es la música secreta del universo, Álex. Señales: un asunto que merece ya de una vez por todas un post como merece...
Recuerdo Horizontes Perdidos. Capra again. Shangri-La: el lugar mítico por excelencia.

Señor Comendador, inclino mi cabeza ante su generosidad. No la merezco, habiendo lo que hay, leyendo lo que uno puede leer. Saludos, abrazos, besos...
En Lucena, en el infinito futuro, ya habrá tiempo de tomar una birrita juntos (buscaremos a nuestro común Cantizani) y hablar del infinito pasado, como decía Borges.

Anónimo dijo...

No es un halago; es la realidad: qué bonito escribe usted, sr. Calvo de Mora.
Entraremos en este Espejito más veces. Segurísimo.

Maxi

lukas dijo...

Pasé un verano (triste afuera) leyendo esta obra maestra, una historia sobre el alma humana, un viaje interior a la vez que exterior. Me alegra que ahora te acuerdes de ella. Desde entonces no he leído nada tan intenso. Sobre la vida, creo que está en otra parte. No es que haya otro mundo, tal vez otras dimensiones, y nosotros, seres materiales, sólo accedemos a estas cuatro, como mucho. EStá la vida de la imaginación, por suerte. DE todas formas, todo depende de tus estados de ánimo. Hay vidas muy tristes, como la mía.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Nada que añadir salvo las gracias, Maxi.

Leí Moby Dick frente al mar, hace unos diez años. Muy tarde, pero disfruté como con pocas novelas, y eso que me costó entrar. Todavía, al releer algún trozo, me acuerdo de olores, situaciones. La novela, como Lolika de Nabokov, me recuerda al detalle cómo era, qué vivía, cuando la leí... Literatura aplicada a nuestra propia experiencia. No podía ser de otra forma, Lukas. Lo de la tristeza... Se puede pensar que conviene de vez en cuando, pero no como rutina. Saludos. Abrazos.Todo.

Isabel Huete dijo...

Siempre extrayendo de los textos lo que existe más allá de las palabras... Eso también ocurre en la vida: quizá no es que los sitios de verdad no estén en los mapas sino más allá de los mapas. Kafka, creo yo, escribía traspasando la frontera de los visible.
Un besote.

Anónimo dijo...

Qué libro, qué maravilla de escritura, qué argumento...
Gracias por recordarme que existía. A lo mejor me lo enchufo otra vez.


Irene

Francisco Machuca dijo...

Las grandes obras universales hablan subterráneamente,se comunican entre ellas y sólo el lector avezado puede descrubrir.Por ejemplo,Don Quijote podía salir de su casa cuando le daba la gana.Corría sus aventuras y después volvía a ella.Con Kafka,algo ha cambiado.Gregorio ya no puede salir convertido en insecto.¿Qué ha pasado en la historia?
Un fuerte abrazo,amigo.