17.9.08

¿Qué tal una partidita de ajedrez, profesor Falken?


La idea de que la robótica sustituya al hombre en la responsabilidad de escribir la Historia no es únicamente Asimov (al que he vuelto a leer después de muchos años) ni las reflexiones ortodoxas de Carl Sagan. El disperso catálogo de obras de arte (en cine, en literatura, en música) que parten de la prevalencia de la máquina sobre el ser humano está lo suficientemente documentado como para que yo a estas horas de la noche pretenda aportar ninguna idea novedosa. Lo de contar lo mismo a mi manera no siempre me satisface. En este caso he pensado en el profesor Falken, un pionero de la informática que al contemplar la desmesura de su empresa decidió retirarse al bucolismo contemplativo, a una especie de mundo sin wi-fi en el que regresar al origen de la ciencia mirando el vuelo de los pájaros y leyendo la biografía de Isaac Newton.
Falken es también Joshua, la máquina que comenzaba a disfrutar del alambique del pensamiento humano y razonaba tal vez la única forma de ganar un juego es no jugarlo, refiriéndose a la diabólica iniciativa de colisionar los fondos de catálogo nuclear de rusos y americanos. Juegos de guerra, para quienes ya hemos sobrepasado los cuarenta, es una película mítica. Es la historia de un hacker quinceañero que, al jugar a videojuegos por la Red, inicia una peculiar cuenta atrás en un superordenador del Gobierno que, por obra de la magia binaria, se las ingenia para planificar su armaggedon particular.
Este verano hizo 25 años de su estreno en las carteleras. Eso me pone a mí (más o menos) en los quince de David (Matthew Broderick) y en la tesitura de escapar de su influjo maligno o continuar en la hipnótica ilusión de que el cine de evasión de los ochenta (con sus torpezas técnicas y su descuido formal) era mucho mejor que el que ahora facturan para la glotonería adolescente que gasta su paga de fin de semana en golosinas similares. Mi memoria puede haber borrado escenas de Ocho y medio de Fellini, Ran de Kurosawa o Sed de mal de Welles, películas que me impresionaron y me condujeron al consumidor (convulsivo, aunque responsable) de cine que en estos momentos no dudo que sea, pero Juegos de guerra se conserva nítida y hermosa en esa memoria mía acostumbrada a digerir fotogramas. Guardo diálogos casi enteros, recuerdo gestos, matices diminutos de atento devorador de imágenes. En el fondo, el cine es una especie de proveedor de imágenes. Da justamente las que la realidad nos niega. Nos arroja a la ficción de que podemos sentir la emoción de que el mundo puede reventar si no encontramos al Doctor Falken en su isla o de que no seremos felices si no encontramos a Jennie en el parque, aunque sospechemos que está muerta y de que es su ángel el que nos conforta y al que entregamos el júbilo y la dicha de sentir amor.
El cine es un milagro.


9 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Bueno, es verdad eso de que el cine es milagro, que no milagroso... Me gustan esos mundos que nos presenta una realidad imaginada o deseada y, en muchas ocasiones, inimaginable e indeseable. Me gustan ambas cosas en el cine, a poco bueno que sea: lo que me gustaría que pasase y también la constatación de lo que pasa, por duro que sea.
Un besote.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El cine y la literatura amplían el campo sensible: lo engrandecen, lo ennoblecen, lo abruman de ficción, que es la parte más débil de la realidad. La realidad carece de añadidos, de invenciones, de fábulas. Las da la creatividad, el talento. Cine. Literatura. Me parece que, de no haber cine, la vida sería más triste. Estoy seguro, bien pensado. Besote for you.

Anónimo dijo...

Qué buena memoria. Qué recuerdos. La vi con unos amigos hace poco y todos disfrutamos muchísimo. Ya no sehacen pelis así. Ahora tienen otra forma de hacer las cosas. En cuanto al cine como milagro, estoy TOTALMENTE DE ACUERDO. Saludos. RAfa

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Se hacen, Rafa. Los años son los que nos mueven a pensar que no. Mi padre diría lo mismo de las de su época. Es así. El cine es un milagro, por supuesto. Saludos.

el rayo verde dijo...

Efectivamnete el cine es un milagro, como la vida.
saludos.

Iván dijo...

Esa voz robótica, WRPO, creo que era... Buenos tiempos. Me has hecho recordar tiempos buenos. ¿malos, éstos? Jejejejeje. Mejor no hablar. El rayo verde lleva razón. Es un milagro la vida. Eso es el milagro.

Anónimo dijo...

www.lavozqueagita.blogspot.com
Ahí he alojado un cometnario sobre War games. A ver si le gusta. Castro.

Anónimo dijo...

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Ahí he alojado un cometnario sobre War games. A ver si le gusta. Castro.

Anónimo dijo...

Resulta extraño ver una pelicula de ordenadores ,donde el protagonista busca informacion en una biblioteca.Hoy eso seria impensable con el uso de internet.La pelicula me encanto en su momento,cuando yo tambien era un adolescente, y me sigue gustando 25 años despues.El mensaje de la maquina al final de la pelicula es lo mejor