5.3.08

La enfermedad es un recurso literario (I)


Es la enfermedad la que revela la vida: mientras uno está sano, no hay conciencia de que estamos vivos. Es el dolor o la miseria de los órganos la que procura la certidumbre de la vida. Lo dice Cioran en La caída del tiempo. Luego dijo que el pensador era un exiliado. Él lo fue en grado sumo.
Sólo es nuestro lo que perdimos. La cita es de Borges, en este caso. En cualquier caso es la pérdida la que exige una entrega, una voluntad de hacer durar el placer a lo largo del tiempo y fijar su esplendor a la memoria.
Esta herrumbre del cuerpo levanta la mejor de las ficciones posibles: enfermedad y Arte, dolor y creación, se matrimonian durante la Historia y crean páginas memorables. Existe un hilo que une convalecencia y creatividad. Hay quienes en la enfermedad sustenta su vida: personas que se refugian en el dolor para justificar su vida. No podremos entender a Poe sin ella. Pienso también en Ricardo Bolaño o en Susan Sontag o en Thomas Mann o en Vicente Aleixandre. El mejor Lovecraft fue el que entendió que su vida no podía generar otra literatura que la hoy conocemos: ese mundo abismal, sórdido, aliñado de criaturas malignas y conjeturas preculturales.
Mi amigo K. sostiene que Pablo Neruda jamás podría haber escrito un cuento de terror, pero que Poe hizo excelentes poemas de amor lo que coloca al escritor norteamericano un peldaño más arriba que el chileno en su hipotético ránking a lo Bloom. Añade que Cortázar era el escritor total porque deslindaba su persona del personaje creado a partir de las letras, pero K. se pone muy pesado con un whisky de más y es mejor no llevarle la contraria. Tampoco se la llevo aquí porque K. nunca entra en mi página. No tiene ordenador y escribe en unas libretas de anillas que parecen cuadernitos de escuela. Las ordena en un armario, cerca de las cajas de zapatos, debajo de los abrigos de invierno. Las marca por estaciones. Primavera. Verano. Otoño. La de este invierno se la he visto en un bar. K. parece un estilita en su columna en el desierto, pero yo hago oídos de sus delirios y acta de su ebriedad.
Anoche arrancó con Leopoldo María Panero. El mejor público de un poeta en un recital es el público de Panero. Gente desquiciada, me confesó. Si Panero se bajase de su nube sería el mejor poeta de España, pero no le interesa la fama ni los manuales de Historia de la Literatura. Su diálogo es otro. La catástrofe doméstica de Panero da su sublime poesía y ahí en su nube establece su particular diálogo con la eternidad mientras bebe convulsivamente largos vasos de leche. Además no esta mal eso de que una familia alumbre tal cantidad de poetas. Y ninguno malo. Todos malditos, eso sí. La enfermedad es un recurso literario, Emilio. Tú estás sano y escribes sobre cine, pero el día en que enfermes empezarás a escribir de otra forma.

Yo saco de mi estantería Así se fundó Carnaby Street y pongo de fondo música a Wim Mertens (Maximizing the audience)

5 comentarios:

Mycroft dijo...

Así se fundó Carnaby Street es un libro realmente bueno...
Sin embargo yo estoy más del lado del hermano, que dice que en esta vida se puede ser todo menos un coñazo, y que asegura que Panero sí esta encantado con su malditismo. Un malditismo en parte involuntario, en parte deseado.
Panero trata de ser el poeta que soñó que sería, y eso a veces puede acercarle al genio, pero acaba por desgastarle, por ser fatal, le convierte en su propio cliché.
De Cortázar no hablo. Odio a Cortázar.

emilio dijo...

Di las razones del odio, por favor.

Mycroft dijo...

El ulises de Joyce me parece una lectura mil veces más amena y menos densa.
Cortazar puede escribir todo lo bien que quiera, pero me aburre soberanamente. Me parece un coñazo de hombre, no me llega a interesar nunca, y no le voy a conceder un crédito que no merece.

Mycroft dijo...

Es un odio instintivo, algo irracional. Para mi es como tratar de leer a hegel en sanscrito hablando de ornitología, o algo así.

emilio dijo...

Contra los odios instintivos, nada que hacer, sr. My.
Stop, pues, el amigo Julio.
Yo tengo también escritores que me la traen flojìsima, con perdón total de la expresión. Cela es uno. Escribe con estilo, todo eso, pero me aburre mortalmente. Hay más. Esto merece un post: escritores que aburren. O directores que aburren. O guitarristas que me duermen. O grupos que me producen "odio". Los hay, no creas. Algunos muy poderosamente. ¿ Alguno suyo ? Le paso la pelota al tejado.