27.3.08

El guionista



"Tuvimos la enorme fortuna de que naciera en Logroño..." reza en la solapa de este librito de Rafael Azcona. Ahora hemos tenido el infortunio de que ya no está entre nosotros. Pasa con esto como otras fugas notables. En realidad, el finado no desaparece: en todo caso deja esta tierra y admitimos con resignación que ninguna novedad editorial o ningún guión suyo va a aparecer en la pantalla, pero nos envalentonamos con lo que hizo cuando era fértil y asombraba con su finísimo humor a la feligresía intelectual de los años difíciles y después a los otros, que no sé yo si son también complicados o son fáciles. Este libro, trozos del grueso más vistoso de La Codorníz, revisado recientemente por el propio Azcona y engordado con capítulos que la censura vetó, es la mejor forma de darle el homenaje que merece: la lectura, la insobornable lectura. Es muy tarde para tirar de películas y ver esta noche El verdugo (mi favorita). No para sentir nuevamente el prodigio del humor y perdernos ahí sin que nada nos obligue a salir antes de haber quemado las suficientes toxinas como para reconocer lo bonita que es la vida y lo raros que somos, en ocasiones, quienes la habitamos. Cierro el blog y leo.
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1 comentario:

nonasushi dijo...

Esto jode. Que un guionista así, no deje, jode.

Es como cuando Fernandez murió. Jode

En fin saludos