28.2.07

El jazz está siempre detrás de un biombo


"...y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: "esto lo estoy tocando mañana", y los muchachos se quedaron cortados, apenas dos o tres siguiendo unos compases, como un tren que tarda en frenar... "


Julio Cortázar, El Perseguidor

El trabajo más sencillo de Steven Spielberg


¿ Recuerdan la ceremonia de los Oscars ? Hubo un momento en que Ellen Degeneres le entregó a Scorsese un tocho enorme de lo que parecía un guión. Por si colaba. Por el chiste. Marty, que tiene gafas de ser un cachondo mental y además lleva ya seis matrimonios, no se cortó un pelo blanco y le hizo mohínes de asentimiento. La presentadora, que ha recibido palos, pero a mi parecer estuvo bien porque hizo un humor neutral, aséptico, limpio, que podía entender un chipriota y uno de Sausalito, a la vera de las cuestas de San Francisco, tuvo después el momento más ocurrente de la noche. Le pidió a Spielberg, sentado dos butacas más allá de Clint Eastwood, que hiciese el favor de hacerles una foto. Es ésta. La presentadora ( lesbiana militante y un referente en la televisión yankee ) dijo que la colgaría en su página. Ahora circule por toda la red. Aquí también. No hay que ser menos. Lo curioso ( y ya concluyo este post frivolón ) es que la foto ha salido perfecta. No hay sombras ni grano ni se mueve la imagen. Claro, es que detrás del botón estaba el dedo de Steven Spielberg. Para meter la pata. Yo me pido una con Jennifer Connelly y que la tire Jodie Foster o una con Robert de Niro y que ponga el dedo y la maña Al Pacino. O viceversa. Todo se andará.

Historia del cine

Esta imagen justifica la ceremonia de los Oscars. Importa muy escasamente que Helen Mirren haya entregado una reina formidable o que La vida de los otros plantee asuntos que nos incumben a todos y que lo haga con solvencia y emoción o que El laberinto del fauno, la apuesta hispano-mejicana, el peliculón de Guillermo del Toro se traiga a unos premios menores ( aunque nobilísimos ).
Ver en un escenario a estos cuatro genios hace pensar qué es el cine. No tardo mucho en barruntar una respuesta: el cine es el espejo de los sueños y no trato de hacer publicidad de esta página personal de cine y de otros vicios confesables, como dice la cabecera. Lo que uno no vive y, en ocasiones, se nos cruza en sueños, está en el cine. O está en la Literatura, que es el abrevadero fundamental del lenguaje cinematográfica. Sin guión, no hay nada. Si no, id a ver Inland Empire, que tiene uno confuso, abigarrado, cómplice de la locura ya no transitoria de un director también genial como éstos, pero infinitamente más egoísta.
Scorsese, Spielberg, Lucas y Coppola han hecho cine para las masas. Y si ahora me pongo a enumerar películas de estos cuatro hombres tan trajeados cito ( con toda probabilidad ) algunas de las mejores de la historia del séptimo arte y, por supuesto, muchas de las que han emocionado y llenado la vida de este escribiente.
Pues no me muerdo la lengua, y arranco. El amable lector pueda colocar detrás de cada título el nombre de su autor.

Hook /THX 1138 / Taxi driver / La lista de Schindler / Rebeldes / Tiburón / Apocalypse now / En busca del arca perdida /La ley de la calle / E.T. el extraterrestre / La guerra de las galaxias / Toro salvaje /Atrápame si puedes / Gangs of New York / Munich / Casino / La conversación / El padrino / La terminal /Peggy Sue se casó / Parque jurásico / La edad de la inocencia /Legítima defensa / El último vals /La guerra de los mundos / La última tentación de Cristo / Encuentros en la tercera fase / El cabo del miedo / Salvar al soldado Ryan /Drácula de Bram Stoker / Uno de los nuestros /Cotton club / Minority report / Al límite / No direction home / American graffiti / 1941

Alguna me dejo, pero aquí están las que de una u otra forma han sido relevantes para mí. En otros tiempos, en otras circunstancias, también hubiésemos querido ver en un mismo escenario, compadreando, dándose unas palmadas en la espalda y echando unas risas a Alfred Hitchcock, John Ford, John Huston y Orson Welles. Tres de ellos se fueron al otro mundo ( y no dudo que allí estarán documentando la aspereza de las nubes ) sin que la Academia, menuda panda de gentuza cuando les da la gana, les diese ( en vida ) galardón alguno.

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En esa nómina de agravios, en el listado de los huérfanos de galardón, me quedó Kubrick. Tampoco quiso el azar en forma de Academia darle nombradía. Ellos se lo pierden.

27.2.07

MILES DAVIS : KIND OF BLUE (1959)




Kind of blue es la oblea del feligrés del jazz, pero en ocasiones hay ránkings interesados que dan nombradía y relevancia a discos que acaban por contentar a ciertos críticos y casi nunca al público, al que compra un disco o va a un concierto. Kind of blue no es este caso: bajo ninguna circunstancia. Es ( voy a decirlo lo más categóricamente posible ) una proeza del genio humano, un hito, un colección trascendental de canciones que trasciende su condición de objeto de consumo para convertirse, por magia de un líder carismático y un banda en estado de gracia absoluto, en un milagro.
Miles Davis es el chamán ( sigo el hilo religioso/místico ) que oficia la liturgia, pero la cohorte de oficiantes es sencillamente extraordinaria. Un todavía no tocado por las drogas Bill Evans ( y cuando le tocaron continuó regalando música sublime ), un concentrado y honrado John Coltrane, que rebajó su caché de líder para ponerse a las órdenes de otro "jefe", un robusto Cannoball Adderley ( en las notas y en el físico ), un Paul Chambers impecable en el imprescindible trabajo de dar cuerpo a la música con el contrabajo y un meilimétrico y sensible Jimmy Cobb. Wynton Kelly pone su piano en Freddy Freeloader. Todos arriman virtuosismo, lirismo, concentración y crean el monumento sonoro que Kind of blue es. Lo descubrí tardíamente, pero fue una revelación, una epifanía, que dicen los iluminados por el numen de la fe. Como no he sido obsequiado con ella, reconozco en los compases de So what mi fuente fundamental de alimento espiritual, mi particular altar, el dios pequeño de mis vicios más íntimos.
Lo suelo poner con mucha frecuencia: puede ser el disco ( da igual el género ) que más veces he oído entero. Lo acompaña en esa soledad perfecta ( tal vez ) Seconds out, el doble en directo de Genesis ( no es jazz, claro ) o Communiqué, aquel disco impecable de Dire Straits.
Quincy Jones afirmó que "en un caso hipotético en el que desapareciera todo rastro de la música de jazz, bastaría con tener Kind of blue para poder explicar el género". El jazz está quintaesenciado como en pocos discos, eso es cierto. Fue grabado en un sola toma: tal era la afinidad de los música, así era el grado de complicidad de esos genios que ( hasta entonces ) nunca habían entrado juntos en un estudio.
Prueben, amables lectores, a comprarlo: no defrauda. Gana con el tiempo, se hace imprescindible con el tiempo. Consigue lo que pocas cosas en esta vida: llenarnos de júbilo en cada escucha.

So what es mi pieza favorita. De este disco. De cualquiera. Hubo un tiempo en que la ponía todos los días. Al menos una vez. No me hartó, no la odié, no me contó nunca la misma historia. Cada audición me reportaba rincones nuevos. Eso es el jazz. Ahí está su imperecedero encanto. En esto reside su magnificencia. Flamenco sketches es otro momento inconmensurable, su melodía ( sencilla ) me acompaña justo en el momento en que escribo esto.

Además Kind of blue es el disco que Julia Roberts regala a Richard Gere, en goloso vinilo, en Novia a la fuga, petardo infumable, por otra parte.

THE DAVE BRUBECK QUARTET : TIME OUT (1962)




El piano de Dave Brubeck es inagotable: uno se imagina que puede no acabarse nunca, implicando golosamente a otros instrumentos, dando y quitando relevos, percutiendo el aire en un rizo liviano y casi casual de swing grácil, etéreo, tarareable y fresco a la vez, que el saxo de Paul Desmond aditamenta con el toque justo de pop, aunque entonces el pop todavía no existía. Así es Take five, el corte más popular de este Time out, el disco que este escribiente descubrió perdido en una biblioteca pública, editada en cd ( cuando los cd's acababan de arribar al mercado ) y que ahora considera pieza capital de mi modesta, aunque ya pujante, colección de jazz. Dave Brubeck era el anti-divo. No se parece en nada a John Coltrane o a Dizzy Gillespie. Ni musical ni estéticamente. Ni siquiera guarda parecido físicamente. Brubeck es blanco y lleva unas gafas de pasta que lo hacen complemento perfecto para los personajes de Scooby-Doo. Su jazz no es furioso, ni contracultural: es hermoso, limpio, extraido de la banda sonora de un sueño infantil de Louis Armstrong.
Desmond era en realidad el compositor de Take five. Fue su pieza notoria, una de las canciones más conocidas del jazz, más populares entre quienes no comulgan ( por desconocimiento, por apatía, por pereza, suele pasar ) con esta música. Hay en este Time out piezas igualemente memorables en la memoria del aficionado. Está Blue rondo a la turk o la gloriosa Kathy's waltz, que arrrebata por su cadencia clásica revestida de fundamentos dignos de algún Strauss.
Pocos discos de jazz ( ninguno, siendo estrictos en la aseveración ) más luminosos que éste: injustamente devaluado, nació en la época equivocada. Arrasaba el free jazz, el be bop, el jazz de piruetas mágicas, ajeno a la ortodoxia de la melodia y entregado, con vocación rupturista, a la exploración cuasicientífica de nuevos tonos, de lenguajes sofisticados, vanguardistas. El aficionado purista recela de Time out porque representa como ningún otra obra el jazz apropiado por la masa, aceptado masivamente, consignado como material de intercambio comercial. La melodía de Take five todavía se oye en muchos anuncios y fue llevada a ventas masivas por la voz dulce y profunda de Carmen McRea.
Que se empeñen en oscurecerlo: razonablemente desintelectualizado, es un disco maravilloso, contagioso, ideal para tutelar conversaciones suaves cuando la fiesta ha acabado y los feligreses departen entre cojínes el júbilo de esa ebriedad dulzona de saberse plenos, divinos casi.
Time out es el disco con glamour del jazz: si uno es inocente y precisa un cierto adiestramiento en el género, éste es el disco ideal. Take five o Blue rondo a la turk son las piezas idóneas. Si uno está ya de vuelta y anda metido en viajes astrales de más profunda hondura jazzística, tiene que volver a este disco como quien vuelve a su niñez, a la infancia reventona de juegos en al patio y nubes que pasan. Además ( y un además muy importante ) es uno de los discos más vendidos en la, en ocasiones, pobretona lista del jazz, dura poquito ( 38 minutos ) y sabe a gloria. Cuando uno quiere sumergirse en terrenos más pantanosos, en experiencias de mayores y más barrocos vueltos ( y éste no es, en absoluto, bajo ni leve ) que busque a Cecil Taylor o a los discos místicos de John Coltrane, que hay en ellos suficiente material como para entretener ( deleitando, claro ) paladares perfectos. Éste no queda a la zaga por mucho que algunos ( atrincherados en la intransigencia, en la pureza, en cierta concepción unívoca de los placeres ) se empeñen.



26.2.07

INLAND EMPIRE : Teorías del caos







Inland empire es un bluff, una mosca sideral en un cenicero de espuma, un precioso pez psicodélico ahogado en un zumo de anfetaminas, un adjetivo superlativo en un texto sin desenlace posible, una canción de Philip Glass ( de las más espesas e inasequibles ) en una taberna reventona de jubilados. Inland empire es David Lynch en estado puro. Hace poco escribí aquí un texto pequeñito sobre las cosas del amigo Lynch cuando se ve ufano de su creatividad y se atreve a recorrer, desnudo, a pelo, los arcanos del arte.
Ignoro, a esta altura, si el periplo ha sido satisfactorio. En mi caso, pensando exclusivamente en mi regocijo como espectador, no ha sido ningún viaje recomendable. Y eso que este buen hombre me ha hecho pasar ratos gratos, júbilos de mucha altura con algunas de sus películas. También aquí hay un comentario ( necesariamente breve ) a su Blue velvet, pero este Inland empire es otra cosa: algo de una masticación más lenta y de un desconcierto más sistemático porque cuando Lynch se decide a desconcertarnos no hay ninguna duda de que va a conseguirlo. Noqueados, no llegamos a elucidar razones que sólo su razón comprende.
No tengo ganas de desbaratar la curiosidad ajena así que no voy a destripar el argumento. Tampoco tengo la certeza de que pudiera. No sé en qué estado de trance narrativo hay que estar para acertar con los verbos adecuados, con los adjetivos justos que expliciten una síntesis, una sinopsis o como quieren ustedes decir.
Su generoso metraje da para querer marcharse o querer que dure una hora más, según el ánimo. Quedamos entonces en que esta película es un reto a nuestra paciencia o un regalo para nuestro morbo/masoquismo. He leído comentarios en la red que dan completa información ( sesuda, pensada, exquisitamente escriturada ) sobre el film y otros que, afortunadamente, se alían con mi desencanto o con mi perplejidad.
Inland empire ( ya voy terminando ) igual merece revisionado. Como algunas películas de Dreyer o del más robusto y personal Cronenberg. Importa escasamente que salga Laura Dern ( que son treinta mujeres en una o no es ninguna mujer y todo es un retorcimiento poético de nuestra mente alucinada ) o mi muy querido ( salvo en Eragon y algún otro viaje al cine edulcorado de los alumnos de primaria ) Jeremy Irons.
Lo que tengo muy claro es el tremendo juego que da Lynch al bloguero aburrido ( hoy con ojeras por el tremendismo horario de los Óscars ) o al cinéfilo responsable que quiere, a pesar de las inconveniencias, dar siempre y en todo lugar un mensaje claro, nítido, decodificable.
Yo me abstengo: me arrobo la legitimidad de no pronunciarme. Que opinen otros. O esto es una opinión: la única, tal vez. Todo lo demás es un ejercicio funambulista de pecados no limpiados, de mujeres al borde de un ataque de Lynch, más bien.
Prometo que la veré en breve con una mentalidad menos contaminada. Si es posible. Y escribiré ( como Dios o Billy Wilder mandan ) otra entrada en mi página, otra reseña en esta cada día más completa página de cine en la red.
A beneficio de inventario cinéfilo.

BRUCE SPRINGSTEEN : NEBRASKA (1982)


Las turbulencias narrativas de Bruce Springsteen abrevan en la literatura de tradición oral y en el cancionero popular de la América profunda, pero su fino olfato como cantautor no hace ascos al vértigo urbano con las historias casi siempre tremendas de una juventud desnortada, que no vivió Vietnam y que, sin ser ajenos del todo, tampoco viven Irak.

Este bagaje está en Nebraska, un disco de maquetas caseras, arriesgado, áspero, cuya escucha precisa de un oyente cómplice, reposado, versado en el trasunto político que Springsteen cuela en unas letras hipnóticas y antológicas.

La Atlantic City de pecadores y tahúres, con sus amores decadentes y su neón primordial, presagio de suicidios o las historias de criminales redimidos son los argumentos de un disco pesimista, cumplidamente explicitado en la portada del parabrises y las nubes.
The Boss factura una obra triste, alejada vocacionalmente del brío y de las miras más amplias de The River. Nebraska, de hecho,es un paréntesis, un descanso del vértigo del rock que luego regresaría, incólume, pletórico, fabuloso con uno de los discos más vendidos de la Historia del rock, Born in the USA.
Disco de escucha recomendable porque exuda poesía, talento y confianza absoluta en un material por encima de las modas.
Springsteen regresaría, menos satisfactoriamente, en mi opinión, con el espíritu de John Steinbeck en la alforja y su Ghost of Tom Joad, nuevo libreto de viñetas poderosas, carentes de adorno, retratos pesimistas de los parias que pueblan la inmortal Las uvas de la ira.

25.2.07

THE WICKER MAN : Las chicas son guerreras








The wicker man se aloja en ese riada moderna de remakes facturados a la vera de algún clásico irrefutable o sobre la nostalgia de un icono de la serie B. Tras su visionado, que va de la intriga a la incredulidad en pocos minutos, me han entrado unas ganas enormes de rebuscar en algún anaquel bien surtido la obra original, inglesa, de 1.973, filmada por Robin Hardin.


Esta segunda versión confirma la idea de que, en ocasiones, hay que dejar las cosas como están o igual todo el empeño de esta gente ( Nicholas Cage, soso como casi siempre, metido a productor incluido ) se orienta a que este escribiente curioso y otros amables lectores cojamos la película antigua y la devoremos para ver en qué ha fallado Neil Labute, agitador cultural de este telefilm de lujo y otrora director de cintas realmente interesantes como Persiguiendo a Betty y En compañía de hombres.
Un policía traumatizado por la muerte de una madre y su hija en la carretera sin que él haya podido evitarlo sufre una depresión enorme de la que se ve súbitamente liberado cuando recibe una carta de una antigua novia que le pide que acuda a una isla costera del Pacífico ( Summerslide) para buscar a su hija, que luego resulta ser de ambos, que ha desaparecido. La isla es una comunidad que vive bajo un matriarcado mágico, sujeto a una serie de leyes ajenas a la lógica civilizada del policía. Rituales paganos y una muy precisa jerarquía de tipo religioso confunden al policía hasta el desenlace final, que tiene un interés y que no vamos a destripar canallamente aquí.
Lo malo de The Wicker man es que el final es previsible desde los primeros minutos. Todavía siento admiración por ese tipo de películas que enredan el argumento al punto de que uno se siente al final imbécil por no haberlo visto antes, digamos. Aquí todo está claro, aunque haya un punto inédito ( uno leve, previsible también para mentes más agudas que la mía ) que levanta la impresión general unos puntos. Muy meritoria ( por artística y por evocadora de mundos que la película curiosamente, aún buscándolos, no recrea ) la localización de exteriores ( una isla en la Bahía de Vancouver cerca de la frontera con los EE.UU. ) y la fotografía de Paul Sarossy.El papel de Ellen Burstyn ( la supuesta reina abeja de la comunidad ) es risible como también lo es la escena final en la que todo comienza de nuevo, aunque nosotros ( espectadores ya puestos al día de las intrigas y las maquinarias perversas de estas amazonas místicas ) ya sabemos a dónde conduce y con qué desaprovechados modos.
















addenda: Que algún amable visitante de esta página le cuente a este escribiente de qué va el accidente con el que intrigantemente se abre la película. Tengo mis ideas, no crean, pero son todos igual de simples.

THE ALLMAN BROTHERS BAND : AT FILLMORE EAST ( 1971)


Rock sureño, pegado sin evidencia de fractura al blues, impregnado de soul y country y de atmosféricos ribetes de rock gótico: estos eran los ingredientes de la Allman Brothers Band que se vieron parcialmente truncados con la muerte de su guitarrista y mentor Duane Allman. At Fillmore East es el último álbum ( en vivo ) que grabaran, aunque Eat a peach levantó vuelos y retomó la aureola de banda de virtuosos que todos los aficionados al rock conocen. Aquí hay excepcionales jams de muchos minutos ( You don't love me y Whipping post ocupaban dos caras de lo que, en vinilo, fue un disco doble en 1.971 ).
Al correr de los años, se ha arrogado el título de uno de los mejores discos en directo de la Historia del rock y las razones son más que evidentes: la música pespuntada por la elegante e incendiaria guitarra de Duane Allman y un trabajo del productor ( Tom Dowd ) estupendo. Cogió dos actuaciones en el local neoyorquino y extrajo el sudor, los aplausos descerebrados y la contaminada atmósfera de rendición absoluta de un público devoto. Después vendría Brothers and sisters ( 1973 ) y pare usted de contar. La banda, que todavía colea, hizo otros discos aceptables en directo, pero ninguno como éste, rebosante de energía, pletórico en esa mescolanza primitiva de rock, soul, blues y country. Hasta hay unas gotas de jazz ( del más elemental y rudimentario ) en los enormes jams marca de la casa. Músicos de talento desbordante, solían anteponer la primacía de sus habilidades a cualquier otra consideración estrictamente musical, incluyendo la calidad de las canciones. Eran tan buenos que las piezas de sus discos fluyen solas, como si siempre hubiesen estado ahí, sin pulir, y estos chicos sureños peludos y con greñas las cogiesen para que todos podamos oirlas.
In memory of Elizabeth Reed es, para este escribiente, una pieza crucial ( y en ocasiones olvidada ) en los inventarios clásicos del género que suelen traer a la palestra algunas revistas de relumbrón y nombradía. Es una canción serena, un instrumental que va creciendo hasta adquirir dimensiones heroicas, de himno casi.
Duane Allman, que colaboró en la inmortal Layla de Derek and The Dominoes, murió meses después de grabar este disco en un accidente de moto.
Disco asequible a pesar de su muy fundadas bases de blues y de rock mestizo y una forma altamente recomendable de conocer de primera mano ( la edición reciente del disco tiene un sonido estupendo ) los orígenes del rock en manos de (probablemente junto con Jimi Hendrix ) su mejor guitarrista.

24.2.07

Glamour



Howard Hawks los puso juntos en Tener y no tener en 1.945. Betty Bacall ( luego Lauren ) tenía 19 años y esa inocencia felina que nunca abandonó del todo. Humphrey Bogart traía tres matrimonios rotos en sus curtidos 45 años, dos pulmones a medio encharcar por la nicotina y un hígado castigado por todo el bourbon de Kentucky. Se dice que cuando Humphrey fue pillado mirando las tetas de Marylin Monroe en una foto que ocupó portadas en muchos periódicos de la época, Lauren decidió engañarle. Eligió a Frank Sinatra. Tampoco este pequeño adulterio entre famosos pudo con el matrimonio. Duró trece años y nacieron dos hijos. Murió de cáncer de garganta a los 58 años. Esos últimos trece estuvieron juntos. En la pantalla podemos verles en Tener y no tener, El sueño eterno y Cayo Largo.
Hace poco Lauren Bacall, 82 años ya, estuvo por España y recordó a su marido en el cincuenta aniversario de su muerte. Vino a decir que todavía estaba en su vida. Está en las nuestras, cómo no va a estar en la suya. Lo de las tetas de Monroe y el encamamiento con Sinatra alimenta la leyenda.

James Cameron y Peter Parker


Antes de que Spiderman cayese en manos de Sam Raimi, James Cameron preparó un script con la idea de dirigir la primera versión del héroe en la gran pantalla. Sin embargo, problemas de derechos reservados impideron que Cameron, fan devoto del trepamuros, la dirigiese. Estamos hablando de 1.992.
La tardanza en la resolución de los flecos legales desanimó a Cameron. Los estudios buscaron entonces a Raimi. Después, ya lo sabemos, dos entregas muy entretenidas y un filón comercial a todos los niveles. La tercera parte se anuncia ya a bombo y blog por todo el mundo con el mismo Raimi ( y ya van tres ) tras los mandos.

Las ideas de Cameron diferían sobremanera del concepto del héroe de Raimi: el director de Titanic quería un héroe normal, cercano al pueblo, lejano de la sofisticación que hemos visto en las partes ya filmadas o en lo que, a lo visto, se prevee en esta tercera por venir. Incluso los villanos eran otros. El interés de la noticia no proviene exclusivamente por la cercanía del estreno de la nueva secuela sino por una web que detalla con espléndido inventario de detalles el script que Cameron diseñó antes de que todo el proyecto se viniese abajo. Los dibujos son suyos. Está en este enlace.
Luego es encomiable el esfuerzo del bloguero anónimo que ha invertido tiempo y esfuerzo en entregarnos su página dedicada a Spiderman 3. La del Imdb es ésta.

Fans, disfruten.

John McClane ataca de nuevo



Bruce Willis está ya vestido de John McClane: no le hizo falta engalanarse. Le bastaba una semana sin afeitarse y un repertorio lo suficientemente maltrecho de camisetas blancas de tirantes. Lo demás, lo previsible: una ración generosa de explosiones, ultimátums al mundo y terroristas de mala madre que terminan hechos trizas por la pericia de nuestro héroe urbano favorito. El título será Live free or Die hard.
Esta caricatura y otras están en esta página.

Don Alfredo, universal


El lado oscuro de la fuerza estaba en esto

¿ Friki, blasfemo ? La cola incendiaria de El código Da Vinci ha llegado a las estrellas. Y Darth Vader fue un caballero templario. ¿ Apuestan a que pronto sacan un best-seller de estantería del Carrefour con argumento peregrino de esta guisa ?

PIRATAS



A esta publicidad fabulosa sobre los efectos de la piratería en el cine le ha salido un público respondón que, en comentarios a pie de foto, se cuestionan si verdaderamente Angelina Jolie estará, por mor de los bucaneros, mendicando en los calles. De lo que no cabe margen de duda es de la fabulosa idea de la empresa Kalahari. Que Darth Vader, Superman y Lara Croft terminen como les vemos en las fotos evidencia un mal endémico en la industria del cine y en el modo en que el usuario decide recibir, que no adquirir, el material que factura. Como hay mucha tela que cortar y no hemos recibido suficientes clases de sastrería mediática, dejamos la controversia para otro post y para que el amable lector opine. Lamentable, por inevitable, es que videoclubs, salas de cine y ediciones de películas en dvd para venta estén sintiendo en carne propia ( lacerantemente ) el rigor de esta moda puntual que no se está atajando y que quita al comensal habitual del pastel de las ganancias cucharadas que eran suyas. Todos vemos cine. No es objeto de esta reflexión indagar cómo, pero ¿ quién está comiéndose el pastel ? ¿ Y quién está permitiendo que sean otros los comensales ?

23.2.07

Oscars 2007 a 2 noches vista


Road to the Oscars, they say:



Los premios gordos son:
( La letra cursiva marca mi favorito o mi deseo como espectador, que no siempre coincide con los méritos )
MEJOR PELÍCULA
Babel : Por su riesgo y la serena complejidad de su propuesta.
Infiltrados
Pequeña Miss Sunshine
The Queen (La reina)
Cartas desde Iwo Jima
MEJOR ACTOR PRINCIPAL
Leonardo DiCaprio ("Diamante de sangre")
Ryan Gosling ("Half Nelson")
Peter O´Toole ("Venus")
Will Smith ("En busca de la felicidad") :
Porque salva, él solo, una película enclenque.
Forest Whitaker ("El último rey de Escocia")

MEJOR ACTRIZ PRINCIPAL
Penélope Cruz ("Volver") : Porque parece que la hemos parido nosotros.
Judi Dench ("Notes on a Scandal")
Meryl Streep (El diablo viste de Prada)
Helen Mirren ("The Queen")
Kate Winslet ("Little Children")

MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Alan Arkin (Pequeña Miss Sunshine)
Eddie Murphy ("Dreamgirls")
Djimon Hounsou ("Diamante de sangre ")
Jackie Earle Haley (Little Children) : Porque hace humano un personaje crudo y repulsivo.
Mark Wahlberg ("Infiltrados")

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Adriana Barraza ("Babel") : Junto con Rinko Kukuchi, porque emociona con gestos, como los actores excelentes hacen
Cate Blanchett ("Notes on a Scandal")
Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine)
Jennifer Hudson ("Dreamgirls")
Rinko Kikuchi ("Babel")

MEJOR DIRECTOR
Clint Eastwood ("Cartas desde Iwo Jima ")
Paul Greengrass ("United 93")
Stephen Frears ("The Queen")
Alejandro González Iñárritu ("Babel")
Martin Scorsese ("Infiltrados") :
Porque lleva años detrás y porque, encima, no lo hace peor que los demás

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Cars
Monster House : Porque es cine de animación para toda la familia ( adultos también )
Happy Feet

PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
Días de Gloria
Después de la boda
El laberinto del Fauno : Porque son dos películas en una y las dos son perfectas.
Agua
Las vidas de otros

GUIÓN ORIGINAL
Guillermo Arriaga ("Babel")
Iris Yamashita, Paul Haggis, Tadamichi Kurivayasi (Cartas desde Iwo Jima )
Michael Arnt (Pequeña Miss Sunshine)
Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) : Porque hay hadas y fascistas, y esa mescolanza es muy difícil de escribir.
Peter Morgan("The Queen")

GUIÓN ADAPTADO
Borat
Hijos de los hombres
Infiltrados : porque es un guión compacto, serio, meticuloso ( da igual que lo acusen de plagio )
Juegos Secretos
Diario de un escándalo
Añada el amable lector su quiniela, difiera de la mía, tenga a bien concederme el derecho a disfrutar con este uno equis dos cinéfilo de todos los años.....
addenda: No he visto Diario de un escándalo por lo que los vaticinios, en parte, quedan algo cojos.
Lo demás ( y es la primera vez que pasa ) ha sido todo visto, disfrutado o no, por este escribiente especulativo.

Los tres amigos


Guillermo del Toro, Alejandro González Iñarritu y Alfonso Cuarón son la revelación mexicana de este año.
Ain't it cool news es un programa americano conducido por Charlie Rose que hace una larga entrevista ( más de cincuenta minutos ) a los 3 directores del momento. Si se domina la lengua de G.K. Chesterton y hay ganas de esperar al final, se aprenden algunas cosas sobre la forma en que dirigen y las preocupaciones que se plantean a la hora de hacer cine.


Lynch y la pureza

A propósito del estreno de Inland Empire

Cuanto más puro, a juicio de ciertos críticos, es David Lynch, menos entiendo sus películas.
Las aprecio, me fascinan incluso, pero me resultan inasequibles. Me quedé en Blue velvet. O en la televisiva Twin Peaks. Mulholland drive me pareció visualmente perfecta. Todo lo demás, entender las tramas, proseguir las líneas argumentales ramificadas, su imaginario estético y moral, se me pone cada vez más cuesta arriba.

¿ Alguien tiene alguna luz para este ciego reciente ?



JUEGOS SECRETOS : Pecados de barrio






Las turbulencias emocionales de los plácidos y burgueses barrios residenciales de los Estados Unidos han ocupado numerosos films. Todos escarban en las mismas patologías: matrimonios apáticos que buscan aire en aventuras nuevas, obsesos sexuales ocultos bajo fachadas respetables, adolescentes abocados a una edad adulta calcada a la de sus progenitores....Éste abunda en ese rico material narrativo, pero se queda a medias por la tibieza de sus conclusiones. Todo lo que en una soberbia primera media hora apunta hacia alturas dramáticas apreciables deviene luego en efervescente y aleccionador ejercicio de contención, donde se adelgazan los modelos descritos a meros clichés, a formas del estereotipo más trillado.

Antes de que esto ocurra, antes de que desconectemos el interés, hay un álbum portentoso de frustraciones y de miedos, de personajes esquilmados por la rutina que viven a distancia la felicidad y nunca se atreven a encarar el riesgo para dar un poco de vida a sus desencantados días.
El pedófilo recién excarcelado que regresa a su barrio y no oculta su desviación, las amas de casa salidas que retozan en el banco del parque con un ojo puesto en sus hijos y un apuesto papá entreteniéndoles el otro, el expolicía desequilibrado cuyo trabajo es hostigar al pervertido y, sobre todo, la historia de amor adúltero de Brad ( Patrick Wilson ) y Sarah ( Kate Winslet ) a la que hace referencia el inconveniente título español ( en inglés encontramos un más conforme a la trama Little Children ), que ocupa mucho de este excesivo metraje, pero acaba convertida en una abusiva ( aunque bien fotografiada ) refriega carnal a escondidas de los hijos.
Sarah no es la Emma Bovary que se cree: su halo de fatalidad es distinto y sus maneras de ama de casa frustada por un matrimonio inexistente ( no hay una sola escena en la que ambos se manifiesten como tal salvo cuando el marido es pillado con las braguitas en su cara haciendo onanismo digital ) también difieren del personaje de Flaubert..
Brad es un fracasado, pendiente de contentar a su mujer y conseguir ya por fin su título de abogado y desbordado por su papel de padre responsable y encasillado en la rutina de lo que, a ojos de la sociedad en la que vive, es tarea de su esposa.
Juegos secretos entrega momentos de cine exquisito, bien filmado, estupendamente construido y de muy bella factura. La escena en la que el pedófilo entra en la piscina es, aparte de un homenaje indisimulado al Tiburón de Spielberg, un magnífico detalle de lo que Todd Field quiere contar, y que ya apuntó en la sobrevalorada En la habitación, la hipocresía de la comunidad, que defenestra al prójimo por mor de salvaguardar su estado de vida y la moralidad que lleva aparejada cuando a lo que asistimos es a una exhibición impúdica de los pecados que los laceran. En el fondo, Field incluso se atreve a dibujar el perfil de pedófilo de una manera más humana ( estupendo el actor Jackie Earle Haley ) para poner sobre la mesa el laberinto de emociones de quienes se arrogan el derecho a enjuiciar las ajenas. Es muy reveladora, en este plano de las cosas, la escena en la que el grupo de amas de casas amantes de la literatura se sientan a debatir Madame Bovary cuando sabemos ( quizá lo saben todas ) que Sarah es Emma y que a quien están evaluando es a ella misma.
La película se resiente por la poca finura a la hora de dibujar el retrato conyugal de los dos matrimonios: no existe una visión nítida de lo que están padeciendo. Las leves gotas de información que se nos dan no bastan. Field no es el director avezado que quisiera el film para explicar mucha con los mínimos elementos. Con todo, no desbarata lo que ahora ya se anuncia como una voz a escuchar en el cine norteamericano.
Estos personajes sonámbulos, que deambulan un barrio de porches verdes y de plácido bienestar, afirman su poca madurez para que pueda depositarse en sus hombros la difícil tarea de educar a sus hijos. Ninguno se preocupa de eso. Al final, una serie de calamidades que ahora no es preciso desvelar conducen a que todos reconduzcan su vértigo, su inercia a tirar una vida por la borda por querer aspirar a ser más felices o, expresado más convenientemente, a buscar la felicidad en otro sitio porque en el que viven no la han encontrado.
Una voz en off impostada y falsa incomoda en exceso, pero tampoco Field abusa de ella. Los problemas del doblaje hispano hacen que imaginemos a Kevin Costner detrás de la voz. Me prometí, en ese momento, cuando sea posible, volver a aquella costumbre mía de ver cine original con sus subtítulos, pero esa es otra historia...
De un tono más indie que la superior American Beauty ( cuyo guión daba mucho más de sí ), Juegos secretos es una propuesta estupenda para ir al cine, pero no para salir como unas castañuelas ni para prometernos volver a verla pasado un tiempo prudencial.
Todos los premios de la película ( pasados y futuros ) aquí







21.2.07

DELICATESSEN : Una tarde en el circo / Un sueño de Buñuel





Ópera prima de Jean-Pierre Jeunet, luego reconocido por otras obras de más impacto mediático ( Amelie, Largo domingo de noviazgo, Alien), pero menor calado cinematográfico, Delicatessen es una historia de amor entre caníbales. Ya se advierte el carácter juguetón, naïf casi, del film en sus delirantes títulos de créditos.

Luego la historia es ya clásica en el reciente cine europeo, tan huérfano de películas de este cuño ( aquí tenemos a Guillermo Fesser que facturó El milagro de P. Tinto y Las aventuras de Mortadelo y Filemón a remolque de esta Delicatessen fundacional ; más alejadamente La comunidad de Alex de la Iglesia )

Ha habido una especie de cataclismo nuclear o algo parecido y estamos a las afueras de París. Se alza un edificio cochambroso en el que vive una curiosa y consentida comunidad. El carnicero que regenta el negocio de los bajos los va matando y da por pollo o por vaca lo que no deja de ser carne humana. Todos consienten el desmán porque hay necesidad de comer y nadie cree que vaya a tocarle en desgracia ser el próximo. La llegada al edificio de un artista de circo en busca de su jefe trastoca la rutina y obliga a todos los inquilinos a replantearse la cadena trófica. El artista se enamora de la hija del carnicero, que representa justo lo contrario que su padre, en parte porque es vegetariana.

No revelo nada relevante con esta sinopsis leve ( no siendo yo amigo de escribir nunca detalles del argumento porque no éste el sitio ni a mí me place destripar lo que no debe saberse ), pero evidencio la surrealista maquinaria narrativa de Jeunet.La comicidad del film se sustenta sobre trazos gruesos de humor tan burdo como efectivo.

El barroquismo de las escenas ( que es, con mucho, el atractivo fundamental de la película ) fascina tanto que estamos durante unos pocos días ( y con todas las películas que en esos días podamos ver ) contagiados de las extravagancias plásticas de un artista genuino y perverso, quién sabe si antaño lector de alguna edición francesa de 13 Rue del Percebe de nuestro inmortal Ibáñez. El edificio se antoja, comido por la bruma, castillo gótico poblado de fantasmas. ¿ O es que sus habitantes no lo son en realidad ?La truculencia de su propuesta se aligera con la historia de amor y la humanidad del payaso, pero pesa mucho más el expresionismo, la distorsión de la luz, cierta capacidad hipnótica de conciliar realidad y fantasía, lógica y desorden en un puñado de excelentes imágenes.

Jeunet saltó a los EEUU para rodar un Alien: los prodigios quedaron en Francia. El autor no voló: no pudo escribir su particular imaginario simbólico. Aquí explota en cada rincón de la casa, en los gestos de todos los personajes.Delicatessen es cine apocalíptico, escatológico, hermoso en su herrumbre, mezcla poética de cómic perverso y cuento de hadas moderno, de cine negro y de pastiche romántico.

La vi en su estreno, en sala grande, y me fascinó. La revisión, en pantalla de televisión, generosa, pero escasa siempre, no me ha defraudado casi veinte años después. He apreciado más la fastuosa y deliciosa música ( que realizan objetos inesperados como serruchos o muelles que rechinan ) y he podido ralentizar el vértigo de la acción, mirar detrás y detener la reproducción cuando se me antojaba. Privilegios del cine en casa, dice un amigo.Jeunet y Caro, su otro compinche en estas farras, se separaron poco después.

Si hay una película fantástica, en el uso más legítimo y lingüístico de este adjetivo, es Delicatessen. Si no la han visto, búsquenla. Hagan lo que puedan por sentarse dos horas y dejarse contaminar de esta locura maravillosa.

El film termina con una apoteosis visual inmejorable: el edificio, contaminado por la epopeya ridícula y trágica de sus inquilinos, se viene abajo.


addenda 1: la fotografía tan exquisita del film es obra de Darius Khondji, que luego trabajaría con David Fincher en la desasosegante Se7en.

addenda 2: Al morir una vieja, su hija se apena por no haber podido despedirse de ella. El marido, famélico, resuelve diciendo que todavía están a tiempo.



Regresa el Dr. Muerte


James Bond puede ser Sean Connery o Timothy Dalton o Pierce Brosnan o Daniel Craig, pero Hannibal Lecter sólo puede ser Anthony Hopkins. La nueva entrega de la serie creada por Thomas Harris es Hannibal rising.
Libro y película se están gestando al tiempo: imperativos del negocio. Parece que veremos a Hannibal de jovencito, quizá destrozando con una lupa puesta al sol la cabeza de una lagartija. O quién sabe qué retorcidas maniobras de entretenimiento ocuparán sus ratos de ocio. Veremos cómo nació el mal, qué bromas de niños le perturbaron al punto de convertirle en el adorable monstruo que conocemos. La historia nos lleva a la antigua Unión Soviética. La moda de las precuelas ( palabra mal dicha, pero oída y escrita constantemente, quizá valga presecuela) no ha hecho nada más que empezar.
El nuevo Lecter es un actor semidesconocido, Gaspard Ulliel, el novio soldado de Audrey Tautou en Largo domingo de noviazgo. El director de La joven de la perla, Peter Webber, coge las riendas de esta quinta entrega de la ya abiertamente fructuosa franquicia.
No hay fechas. Y aunque no esté mi amigo Hopkins, igual hacemos un esfuerzo y vamos al cine a verla.
¿ No ?

Trailer colgado en amazon.

Mediocridad y cine




Lleva toda la vida el bueno de Antonio Gasset con su estupendo Días de cine para que ahora hagan una película con ese título y, encima, sea mala con avaricia. No tiene nada que merezca considerarse bueno: se deja llevar por el cine casposo, sencillo hasta lo naïf y bruto como una patada en las partes nobles que nos ha venido acompañando durante mucho tiempo, y que todavía ( de vez en cuando ) aflora.
Días de cine es mala, ya se ha dicho: pésima sin bondades que aminoren el dictamen. Estremece de tan terrible: será que se gustaron en películas anteriores ( Días de fútbol, El otro lado de la cama y compañía ) y aquí quisieron rizar el rizo, en fin, discutir sobre la cuadratura del tomate y el aliento de las estatuas.
Así que esto se va a convertir, más que en una crítica, en una reseña de un espectador contento o furioso, en un aviso: no vayan, no pierdan el tiempo en el cine con una burda historia como ésta.
Saquen a sus hijos de paseo por los parques. Queden con los amigos y divaguen sobre la bondad de la política de Bush. Establezcan un sólido pacto con su sentido común para no volver a dejarse llevar por la publicidad y perpetrar desatino semejante.
Y si es de cine de lo que tienen ganas, si verdaderamente es eso, yo tengo un racimo sabroso de carnosos uvas hechas fotogramas. Ahora se me ocurre Apocalypto, que no sé si todavía resiste en cartelera. O Lolita de Kubrick, con esa nínfula de carnes ambiguas y muchas ganas de dejarse pervertir por un catedrático de Literaturas Germánicas. Digo yo.

Saw IV


El filón de los huesos rotos. La gallinas de los músculos quebrados. La franquicia del espasmo. Todo eso es Saw, que promete para el próximo Halloween una cuarta entrega con este explícito póster. ¿ Cuál no lo era ?. Lo que en la primera parte fue un entretenido espectáculo de gore original ( hartos ya como estábamos de adolescentes desmembrados en un bosque de la América profunda ), ahora es un tedioso bucle que busca el ruido de la caja y pasa completamente de la crítica, que la vapulea con toda la razón del mundo. Igual esta entrega, que firma un tal Marcus Dunstan, trae vientos nuevos. ¿ Salpicarán ?
Un link para curiosos del dato ( Saw IV )

LAS MANTENIDAS SIN SUEÑOS : Madre argentina busca una identidad




Las proyecciones de los padres no siempre cuajan en el horizonte de los hijos. Esta viene a ser la frase que da luz a esta desconcertante ópera prima de Vera Fogwill, directora y actriz argentina que se reserva el papel principal del film, Florencia, que es una ex-drogadicta que malvive en una indigencia asumida con una hija muy madura que, entre juego y juego, intenta rescatarla del lugar oscuro en donde cree que se halla. El trasfondo social de la película cuestiona la integridad de la familia, su ancestral vocación de núcleo de la sociedad y también el concepto tradicional de la mujer como eje absoluto de su mantenimiento, pero aquí la madre ocupa el rol de hija ( por su desasimiento y por su abandono ) y la hija adopta el papel potente de madre responsable y arquetípica.
La decadencia de Las mantenidas sin sueños , su escoramiento voluntario a la pérdida de los valores morales que debe tener una madre, está muy conseguida. El tratamiento casi indie del guión se sostiene por dos actrices estupendas y una música cómplice en todo momento ( Los Babasónicos ).Cine feminista con un repunte ácido, corrosivo, simpático en ocasiones, que habla también de la penuria de una sociedad argentina convaleciente de corralitos y de miserias políticas que han zarandeado el futuro de un país enorme, visionario, creativamente rico y con un espíritu de superación admirable.El film se estrenó ( triunfalemente ) en 2.005 allá en Argentina.
Llega aquí ahora precedido de un acúmulo de premios ( Mejor película en el Festival de Milán, Mejor película para el público en el Festival de Las Palmas de Gran Canaria, Mejor película en el Festival Latino de Los Ángeles y presentada como mejor película para los afamados Golden Globe ). Este palmarés ( excesivo, quizá ) da fe del espíritu combativo del film y de su interés más allá de percibir su irrenunciable vocación de drama intergeneracional o, si se quiere, de conflicto madre-hija.



20.2.07

BANDERAS DE NUESTROS PADRES : El héroe reconvertido en anuncio






En el 98 español, España dolía: a Clint Eastwood, a su manera, le duele su país, y lo expresa de un modo políticamente heterodoxo. El modelo histórico abastecido de héroes, orgullo y honor es aquí modificado. Banderas de nuestros padres hilvana una trama sencilla, pero dura de roer, en la que no se vindica la gloria ni se hace apología de la patria sino que se cuestionan los razonamientos que mueven a un pueblo a forjar sus mitos y a levantar, en ocasiones, héroes allá donde sólo existen personas que luchan por unos ideales o, como dicen en la película, por salvarse o salvar a quienes tienen cerca.
Aunque Iwo Jima sea hoy la señal que indica el comienzo del fin de los fascismos, el film rescata lo que no se ha contado o se ha contado sesgadamente y contradice ( de manera abierta y hasta descarada ) el libro de texto de escuela que ha ocupado durante sesenta años los pupitres en los Estados Unidos de América.
Warhol escribía que no había más profundidad que la propia superficie. En esto es en lo que Eastwood y su guionista Haggis ( Crash, el último Bond ) se fijan: en la superficie, en el icono y en su poder ancestral para cautivar y para seducir y cómo ese icono ( la foto legendaria de la bandera de barras y estrellas en la montaña Suribachi en la isla japonesa de Iwo Jima) esconde una impostura.
La foto de Joe Rosenthal, fallecido recientemente, arde en las manos del pueblo: los soldados eran otros y, como explican ellos mismos, los héroes son los heridos y los muertos y no los que se limitaron a ser mano de obra mandada que necesitaron toda la ayuda del mundo porque el mástil que se improvisó pesaba mucho, pero la maquinaria propagandística de la guerra precisa de héroes y el gobierno de Roosevelt (primero) y de Truman (después) requiere adalides de la épica, soldados cómplices del engaño ( los que clavaron la bandera eran otros, y ya no están ) dispuestos a no desmontar la farsa y motivar al pueblo americano para que se afloje el bolsillo en bonos de guerra. Truman pidió 14.000 millones de dólares en el plazo de dos meses: recaudaron 27.000, que equivalía a casi la mitad del presupuesto del Estado en un año.
Banderas de nuestros padres no es una epopeya bélica, aunque las imágenes de campo no escatimen espectacularidad y el director no se amedre en mostrar la barbarie de la guerra con truculencias varias y detalles poco vistosos. Tampoco es un film de cuño patriótico porque no se articula el patrón al uso de buenos y de malos que fascina a todos los adoradores ciegos de banderas. Recuerdo ahora un chiste de El Roto en El País que venía a decir que todas las banderas del mundo se fabrican en Hong-Kong.
Eastwood deconstruye el arquetipo del héroe: lo rebaja a instrumento del poder para embaucar a los ciudadanos y darles aliento y leyendas a partes iguales con el fin de que el folclor se reconstituya y las nuevas generaciones tengan ídolos, iconos y merchandising variado para ocupar el altar de los sueños.
La película se esmera en remarcar la importancia del tour que los tres héroes fingidos hacen para recaudar fondos para el gobierno. Los políticos son los verdaderos héroes de esta trama: los impostores más sibilinos, los que no aprestan el cuerpo en el campo de batalla, pero dibujan los perfiles incendiarios del mártir de la causa: causa que, al final, en todas las guerras, en todos los bandos, siempre beneficia a los mismos, a quienes no mueven un dedo y no disparan una bala.
A falta de ver Cartas de Iwo Jima, la visión del conflicto desde el lado nipón, Eastwood vuelve a desmostrar que es un autor modélico, inteligente, comprometido con el cine como vehículo de emociones y de responsabilidades , independiente y personalísimo.
La película no es sobresaliente porque hay un exceso de flashbacks que lastran el hilo narrativo y condicionan cierta pereza para seguir la historia, que se malea cuando indiga en exceso en la vida cotidiana de los mal llamados héroes en su regreso a casa. Sobran los minutos finales y hay un exceso ( justificable, en todo caso, pero penoso ) de minutaje de campo de batalla.
La desdicha del falso héroe se subraya con ese regreso a la cotidianidad: ahí está el soldado indio que se envalentona ( ebrio ) con unos policías porque no le sirven en un bar por causa de su raza, aunque luego un estadio entero le espere para ver cómo escenifica la clavada de la bandera en un aparatoso ejercicio de artificio invariablemente yanki. La curiosa marca Spielberg-Eastwood en la producción asegura cine de calidad. Eso no se pone en duda, pero aquí el maestro no ha dado en la diana de la excelencia como nos tiene últimamente acostumbrados: se limita a contarnos una historia noble, necesaria, difícil de masticar en la piel de un americano, pero poco matizada si uno es de fuera y asiste a este espectáculo grandilocuente de farsas, de hombres-anuncio y de vistosos himnos para el regreso de los chicos a casa.



19.2.07

BABEL : Atlas del alma








Babel es un primoroso ejercicio de investigación sobre la incomunicación. Emotiva y conmovedora, a ratos grandilocuente, esta tercera película de González Iñarritu completa lo que el autor llamó "la trilogía del dolor" junto a Amores perros y 21 gramos.
La narrativa quebradiza de su argumento subraya el carácter también fragmentario de la condición humana: el bien y el mal no existen como nomenclatura sistematizable, todo se amolda y se deshace arbitrado por sutiles y, en ocasiones, intangibles hilos. Un suceso ocurrido en el pasado puede condicionar inevitablemente el futuro.
Un gesto fortuito ( el regalo de un Winchester que un turista japonés hace a un guía marroquí ) puede condicionar un abanico inmenso de otros hechos, también fortuitos, años después. Este efecto mariposa adquiere en Babel dimensiones dramáticas enormes, fundamentadas sobre sentimientos universales y desarrolladas con contundencia, sin ternura, espléndidamente reposadas sobre un discurso sincero que habla, entre otras muchas cosas, del dolor y de la felicidad fugada ( el matrimonio que va a Marruecos a ver si allí, estando solos, se encuentran ) o la improbable concatenación de casualidades que pueden descontrolar nuestra plácida vida y nuestro mullido entorno.



Para contar todo esto, González Iñarritu monta tres películas en una: no es nada nuevo ya que Amores perros o 21 gramos también desarrollaban esta técnica narrativa con distintos resultados. Marruecos, Japón y la frontera de Méjico y los Estados Unidos son los escenarios para colocar las piezas de este crucigrama racial, intercultural, globalizado y babélico que termina por apoderarse de toda nuestra capacidad de asombro hasta dejarnos desconcertados por la levedad del ser, como decía Kundera, y por la ampulosa magnificencia del azar. Todos los personajes de Babel están marcados por un error: los niños marroquíes y el disparo trágico, la chacha mexicana que no se lleva la autorización paterna para sacar de EEUU a los niños, la muchacha sordomuda japonesa que no ha superado su incomunicación y la pérdida de su madre, el matrimonio americano que pretende reflotar su amor en la gris postal del Atlas.
Este cine no tiene fecha de caducidad: se atrinchera en unas virtudes imperfectas, pero emotivas. Es cierto que González Iñarritu ya está cargante con este modelo narrativo excesivamente anclado en un patrón formal y lingüísticamente superado, pero todavía sentimos una comezón, un dulce arrebato en las imágenes perfectas de este artista mexicano que igual sabe meterse en el neón de Tokyo que arrastrar su cámara golosa por los caminos de polvo del Magreb.
En su demérito, algún episodio alargado ( la boda en México ) o el tiempo excesivo que le dedica a la muchacha japonesa, cuyo concurso ( siendo relevante ) no marca el tono de los acontecimientos sobre los que se apoya la película. Esto no perjudica la impresión general: la de que estamos asistiendo a una pieza magistral orquestada con oficio y sentimiento y que explicita, mal que nos pese, las barbaries del mundo, su desencanto....
En un aparte necesario, hago constar el agradable sentimiento de rebaja de caché que han ofrecido divos como Brad Pitt o Cate Blanchett para hacerse cargo de sus personajes y hacerlo de una forma honrada y exenta del glamour al que nos acostumbran.






El támden González Iñárritu-Arriaga, director y guionista, parece que han pactado una separación. Igual conviene. El combinado dolor-emoción-tragedia está ya suficientemente explotado.
Únicamente por el muy metódico proceso de montaje del film ya merecería capítulo consistente en la Historia del Cine con indepedencia de que esté siendo nutrida por tanto premio y esté ahí abocada ( luego habrá que corregir o aumentar el post ) a tumbar a pesos pesados ( Eastwood, Scorsese ) en los Óscars por venir.








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