2.10.07

Bill Evans, el poeta del jazz



Bill Evans es el pianista larguirucho con gafas de pasta, rodeado siempre por negros, que fascinó a Miles Davis. También es el pianista tóxico que murió a los 51 años por una úlcera gástrica, según unos, o de una insuficiencia hepática, según otros. Duke Ellington, Oscar Peterson, Art Tatum, Bud Powell o Lennie Tristano o, colados ya en su finiquito o principiando éste, Michel Petrucciani, Tete Montoliú, Chick Corea, Keith Jarrett o Herbie Hancock forman el exclusivo club de los mejores pianistas del siglo XX. Sólo Petrucciani blanco. Ninguno tan exquisito en desgranar con virtuosa elocuencia y sensibilidad las melodías. Sólo hace falta escuchar Waltz for Debby o Sunday at the Village Vanguard, ambos en directo y con el mismo trío que embelesó a todos los amantes del jazz: Scott LaFaro, en el contrabajo, y Paul Motian, en la batería. El grado de conversación entre el piano de Evans y el contrabajo de LaFaro constituye ( aun hoy ) un hito en el jazz y una evidencia de hasta qué punto dos personas en un escenario pueden compenetrarse al punto de que parezca uno el que está tocando ambos instrumentos. LaFaro fue signado por la tragedia. Murió diez días después de grabar Sunday at the Villave Vanguard en un accidente de coche. Luego Evans encontró a Chuck Israels y por fin, a comienzos de los setenta, dio con otro estupendo bajista llamado Eddie Gómez con el que grabó discos excepcionales como Live at Montreux Jazz Festival, pero ese trío fue el favorito del artista y de la crítica. Si el jazz es imprevisibilidad, improvisación y manejo creativo de las estructuras musicales, Bill Evans fue un músico de jazz perfecto. Dominaba la técnica del piano y remozó la importancia de la melodía. Sus standards son todavía piezas mayúsculas, referencias para otros músicos.
Miles Davis lo rescató del grupo de Charles Mingus para incluirlo en su sexteto, con el que grabaría Kind of blue, el disco capital del jazz. O al menos, para este escribiente.Justo cuando el free-jazz tomaba impulso frente al be-bop, que rompía la hegemonía de orquestas que en los cuarenta y principio de los cincuenta habían gobernado el territorio jazzístico, Bill Evans recuperó la fórmula conocida del trío con piano, pero le arrebató la tradicional primacia del piano consintiendo que el bajo y la batería entablasen un diálogo fluido con éste, intermodulándose, creando atmósferas de una comunicación musical hasta entonces no conocida.
Nunca el tintineo de unos vasos y los rumores amortiguados de un público embelesado y fiel habían llenado tanto un disco en directo. Waltz for Debby es el disco. La pieza que le da título es un prodigio de sensibilidad y belleza que dedica a su sobrina. Todos los que tildaron a Evans de genio circunspecto, de artista con una introspección tan enorme que no miraba ni se interesaba por agradar a su público no han oído con limpieza mental ( y eso en ocasiones es muy difícil ) esta canción. Hay una versión cantada con Tony Bennett, muy reflexiva también, pero carente del encanto formidable de la primera. Una maravilla.
Devastado por el abuso de las drogas, atormentado por la muerte de su padre, Bill Evans volcó en su piano todo su genio creativo, su digitación portentosa y el dominio de las escalas del jazz y también de la clásica.
Ah, y además fue el músico blanco que dejó plantado a Miles Davis: por agotamiento, por buscar nuevos lenguajes, por volar solo.

2 comentarios:

Adrián Camegne dijo...

Yo amé el jazz vocal y de ahi entré despacito al jazz de leyenda en donde están Bill EVans, Billie Holiday, Stan Getz, Charlie Parker o mi favorito, Bala de cañón Adderley. Reconozco que me he quedado en algunos discos y no he ido más allá. No conozco el jazz de ahora y francamente no tengo tiempo de investigar. Me quedo con el poeta del jazz, como dice usted tan atinadamente. El comentario, soberbio.

El Blog de Eduardo MInutella dijo...

Bill Evans: un maestro del buen gusto, un explorador, un exquisito. Te recomiendo a Adrian Iaies, un evansiano criollo que sorprende en escenarios de todo el mundo, y que ha girado un par de veces por España. Saludos