27.6.07

El hombre tranquilo


Es posible que con los años la apatía me robe el entusiasmo y de pronto una mañana me levante escasamente dispuesto a perder dos horas viendo El hombre tranquilo de John Ford. Hace poco hice justo lo contrario: me desperté ufano de mis pies en el suelo, cómplice de dos gatos que suelen fatigar unos tejados cerca de la ventana de mi dormitorio, mirando la luz del sol como si fuese la luz del sol. Me ocupé en no perder demasiado tiempo en prepararme un café y dispuse de dos horas para perderme en Irlanda y apreciar por cuarta vez o tal vez quinta, perdí la cuenta, esa obra maestra del genio del ojo tapado. Nunca ha estado John Wayne tan imponente y eso que John Wayne ha estado imponente en muchas ocasiones. Incluso aceptando que me sabía hasta algunos diálogos de memoria, pensé que todo era asombrosamente nuevo. Los campos verdes, las tabernas, los hombres viriles que dirimen sus diferencias con los puños. Maureen O'Hara tozuda como una mula. Cuando la película acabó, regresé a la realidad. Todavía era temprano y confieso que me aterró pensar que el día, por sublime que fuese, no alcanzaría el grado de satisfacción y de felicidad absoluta que me había entregado la pantalla en el salón de mi casa, solo, apartado del tráfago infame de los días y de la rutina pavorosa de esas cosas que repetimos como autómatas y que emulan ( vagamente ) un cierto estado de embriaguez mental que, en ocasiones, confundimos con algo parecido a la felicidad. Sé que siempre he sido un poquito raro y hay días en que esa certeza es más manifiestamente apreciable. John Ford conduce mi desánimo al júbilo.

8 comentarios:

Cineahora dijo...

Espero que nunca pierda las ganas de ver esta joya, esta absoluta obra maestra de John Ford.
¡De Innisfree al goce total! Yo también la he visto un par de veces (hace ya tiempo), pero nunca en un flamante DVD que me compré hace poco (y con una versión no especialmente generosa en cuanto a contenidos extras, pero esto es lo de menos).
Cualquier día de estos también debo recuperarla.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo cuando tengo un bajón acudo al cine de terror de la Hammer. Es un vicio de juventud. Me pone las pilas. Me devuelve la vida. Saludos. Juan Orozco Galea

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

Espero no perderlas, por supuesto. El inventario de películas útiles para estos menesteres es, afortunadamente, inagotable. La vida tiene ese cajón de asombros, como dice un amigo mío. Basta abrirlo y desaparecen neuras, fobias y paranoias de variada índole. Gracias por entenderme. Abrazo devuelto.

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El cine de terror de la Hammer no es mi fuerte, aunque reconozco que tenían un color fastuoso

Alex dijo...

La apatía y el desánimo me visitan con frecuencia, la bipolaridad resulta incontrolable siempre, pero jamás me siento retraido a la hora de ver una película del maestro. De entre ellas, es "El Hombre Tranquilo" la más especial por todo lo que ofrece sin pedir a cambio más que un par de horas de tu tiempo. Un trueque perfecto. Le dediqué un sentido estudio que el Sr. Yume tuvo a bien publicar en su page. He visto la película tantas veces (unas 20) que he terminado por ver cosas que nadie que no lo haya hecho sería capaz de ver. El doble lenguaje de Ford es prodigioso. El amor y el odio separados por tan estrecha franja (que diría el tópico) y un romance más turbio de lo que aparenta. El tipo que nunca creyó que llegaría a amar y la mujer que nunca pensó en que alguien podría amarla. Y el IRA dibujado de un modo aparentemente amable que oculta la verdadera intención del maestro. Ford es Sean. Nunca se entregó a uno de sus personajes de un modo más obvio.

Las obras maestras se reconocen por lo que cuentan cuando la luz de la pantalla ha cesado. El hombre tranquilo vive dentro de todo aquel que la haya visto, aunque su efecto dure tan sólo unas horas. Nadie dijo que la felicidad fuese eterna.

Saludos, Emilio.

El ascensorista dijo...

Una obra maestra, sin duda.

Saludos

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

El cine procura estos placeres. La literatura. La música. El resto de las Bellas Artes concitan mi entusiasmo, pero no alcanzan ni de lejos el nivel de satisfacción de los 3 nombrados. Da igual el orden. Cinepoesiajazz. Eso es lo que yo quería decir con el www de la página. Podría haberla llamado www.fordborgesparker.blogspot.com
No es un mal título. Los lectores, al menos, entran avisados.
La lista de pastillas para el alma que han agitado mi incansable asombro merecen un post. Hoy estoy particularmente verborreico. El adverbio de tiempo está mal usado. Un abrazo, Alex.

Hacía tiempo, ascensorista, que no tenía yo sus letras por aquí. Bienvenido al Espejo.

Preparado dijo...
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