21.4.07

GRINDERMAN: Grinderman


Blues triturado, rock pasado por la tourmix deconstructiva de la mente atormentada de un trovador eléctrico de vuelta ya de todas las piruetas estéticas imaginables. Este disco es un puñetazo, a lo mejor dos: suena como una apisonadora fatigando una avenida de bonsais, como un tren descarrilando sobre un campo de fresas, como un ejército de espartanos que Leónidas condujera hacia el escaparate de una tienda de porcelana del siglo XVIII. Y encima Nick Cave, el vate psicodélico, canta como nunca y se rodea de un grupo absolutamente incendiario de músicos aleccionados para la ocasión, convencidos de que la música debe aspirar a sacudir conciencias y remover, por el camino, sagradas estructuras melódicas, conceptos anclados en la historia con aspecto de no parecer cambiar en siglos. La música del siglo XXI va por estos derroteros: por el desasosiego, por el desencanto y por la oscuridad. Son los signos de los tiempos, como decía Prince. Las canciones de Grinderman son vocacionalmente transgresoras: no se queda uno parado, mirando el paisaje, asimilando la belleza de las corcheas y las martillazos. Hay como una obligación de soplar y reconocer que la experiencia es, por lo menos, educativa. No pussy blues es un trallazo, un disparo al cerebro con orificio de salida. Get it on, la pieza de apertura, es un viaje hipnótico al sustrato más cavernícola del rock. Tiempos medios de aparente delicadeza como Man on the moon reconocen al crooner afectado, al hombre sensible que mora dentro.
Lejos de sus Bad Seeds, a los que ha prometido pronto regreso, Nick Cave crea este Grinderman ( banda y disco ) para distender un poco los atrofiados músculos de las últimas experiencias sonoras, más intimistas, más complejas en su textura. Aquí priman los sonidos tabernarios, expelidos por una máquina magníficamente engrasado de blues-rock industrial, ajeno a cursilerías, destinado a poner en órbita oídos perezosos y, en el viaje, apreciar la belleza del mundo desde la áspera atalaya de un genio.Violínes eléctricos, guitarras desesperadas, baterías simplemente contundentes, melodías casi cogidas de los primitivos Birthday Party que Cave creó en su salvaje arranque en la farándula del rock.Un disco a considerar, un capricho, si quieren, digno de figurar en una posible antología de los mejores discos del año. Y quedan meses para que finiquite.



2 comentarios:

Biby Cletus dijo...

Nice post, its a really cool blog that you have here, keep up the good work, will be back.

Warm Regards

Biby Cletus - Blog

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

THANKS FOR VISITING MY PAGE. I' VE BEEN WATCHING YOURS TOO. GOOD WORK, INDEED.
WE'LL BE IN CONTACT