27.2.07

MILES DAVIS : KIND OF BLUE (1959)




Kind of blue es la oblea del feligrés del jazz, pero en ocasiones hay ránkings interesados que dan nombradía y relevancia a discos que acaban por contentar a ciertos críticos y casi nunca al público, al que compra un disco o va a un concierto. Kind of blue no es este caso: bajo ninguna circunstancia. Es ( voy a decirlo lo más categóricamente posible ) una proeza del genio humano, un hito, un colección trascendental de canciones que trasciende su condición de objeto de consumo para convertirse, por magia de un líder carismático y un banda en estado de gracia absoluto, en un milagro.
Miles Davis es el chamán ( sigo el hilo religioso/místico ) que oficia la liturgia, pero la cohorte de oficiantes es sencillamente extraordinaria. Un todavía no tocado por las drogas Bill Evans ( y cuando le tocaron continuó regalando música sublime ), un concentrado y honrado John Coltrane, que rebajó su caché de líder para ponerse a las órdenes de otro "jefe", un robusto Cannoball Adderley ( en las notas y en el físico ), un Paul Chambers impecable en el imprescindible trabajo de dar cuerpo a la música con el contrabajo y un meilimétrico y sensible Jimmy Cobb. Wynton Kelly pone su piano en Freddy Freeloader. Todos arriman virtuosismo, lirismo, concentración y crean el monumento sonoro que Kind of blue es. Lo descubrí tardíamente, pero fue una revelación, una epifanía, que dicen los iluminados por el numen de la fe. Como no he sido obsequiado con ella, reconozco en los compases de So what mi fuente fundamental de alimento espiritual, mi particular altar, el dios pequeño de mis vicios más íntimos.
Lo suelo poner con mucha frecuencia: puede ser el disco ( da igual el género ) que más veces he oído entero. Lo acompaña en esa soledad perfecta ( tal vez ) Seconds out, el doble en directo de Genesis ( no es jazz, claro ) o Communiqué, aquel disco impecable de Dire Straits.
Quincy Jones afirmó que "en un caso hipotético en el que desapareciera todo rastro de la música de jazz, bastaría con tener Kind of blue para poder explicar el género". El jazz está quintaesenciado como en pocos discos, eso es cierto. Fue grabado en un sola toma: tal era la afinidad de los música, así era el grado de complicidad de esos genios que ( hasta entonces ) nunca habían entrado juntos en un estudio.
Prueben, amables lectores, a comprarlo: no defrauda. Gana con el tiempo, se hace imprescindible con el tiempo. Consigue lo que pocas cosas en esta vida: llenarnos de júbilo en cada escucha.

So what es mi pieza favorita. De este disco. De cualquiera. Hubo un tiempo en que la ponía todos los días. Al menos una vez. No me hartó, no la odié, no me contó nunca la misma historia. Cada audición me reportaba rincones nuevos. Eso es el jazz. Ahí está su imperecedero encanto. En esto reside su magnificencia. Flamenco sketches es otro momento inconmensurable, su melodía ( sencilla ) me acompaña justo en el momento en que escribo esto.

Además Kind of blue es el disco que Julia Roberts regala a Richard Gere, en goloso vinilo, en Novia a la fuga, petardo infumable, por otra parte.

5 comentarios:

ovidio dijo...

Impecable el post. Contagia ganas de buscar el disco y oirlo otra vez entero como dices. Enhorabuena. ¿ Habrá más jazz o cine como hasta ahora ? Ovidio 1976

Anónimo dijo...

¿ no es superior birth of the cool ? Supuso la rotura de la ortodoxia del jazz que se hacia entonces aunque no tenia estos musicos ni piezas tan memorables como kind of blue, flamenco sketches o all blues, que es mi favorita de miles davis. Saludos y a seguir con esta, ¿ completa ?, página.

el hijo de thelonius monk

Anónimo dijo...

Otra cosa: en una novela de Pérez REverte ( No sé si La carta esférica o La reina del sur ) hay un párrafo de un enamorado de esta canción, el propio Pérez Reverte. A buscar el libro.

nuevamente el hijo de tm

EMILIO CALVO DE MORA dijo...

No me gusta Pérez REverte. Ni los Alatristes ni los otros. Además el hombre me cae de esa manera. Si loa So what pues entonces igual tiene algo.

Gentileza de: Doctor Vinilo dijo...

Mi elección personal es Freddy Freeloader, un blues de 12 compases estricto donde las aportaciones de los solos de saxo me parece que se complementan de manera prodigiosa (Cannonball arrasa de todas todas). La elección de este disco como uno de los más importantes es acertada, y hasta diría que su asunción (cuando no bautismo)del jazz modal lo hace más importante. Te invito con toda ceremionia a que visites mis apuntes al respecyo.
Felicidades por este buen blog jazzero!!

Doctor vinilo

www.planetavinilo.blogspot.com